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Desmintiendo las falacias abortistas
Para difundir con éxito sus propuestas, los partidarios
del aborto buscan por todos los medios encubrir que se trata,
lisa y llanamente, de la matanza de seres humanos inocentes
e indefensos.
Para ello utilizan hábilmente un lenguaje emocional
que tiende a despertar lástima o hasta simpatía
por la mujer que practica el aborto.
Así, por ejemplo, se refieren al asesinato de un niño
no nacido en el seno de su propia madre simplemente como a la
"interrupción de un embarazo no deseado". O
también, hablan contradictoriamente de "aborto terapéutico",
como si el embarazo fuese una enfermedad, ocultando que el aborto
conduce a la muerte y no a la cura del nuevo ser en gestación.
A toda costa, los abortistas desean evitar ser señalados
como auténticos homicidas. Son elocuentes y verborrágicos
al presentarse como defensores de los "derechos de la mujer",
pero pretenden que olvidemos que está en juego la vida
de un ser humano. (1)
Así describió Julián Marías esta
realidad:
"A veces se usa una expresión de refinada hipocresía
para denominar el aborto provocado: se dice que es la interrupción
del embarazo (...) La horca o el garrote pueden llamarse interrupción
de la respiración, y con un par de minutos basta. Cuando
se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una
hipocresía más considerar que hay diferencia según
en qué lugar del camino se encuentre el niño que
viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento
va a ser sorprendido por la muerte" (2)
Al mismo tiempo, haciendo una maquiavélica combinación
de omisiones, sloganes y epítetos, los abortistas pretenden
despertar las más injustas antipatías contra los
defensores del niño por nacer. Es lo que persiguen cuando
afirman que los partidarios de la vida están a favor
del "embarazo compulsivo" o que buscan imponer "su
moral" a toda la sociedad.(3)
De ahí que resulte indispensable restablecer la verdad,
refutando en este capítulo las principales falacias abortistas.
(27) Si
la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo, interrumpir el
embarazo ¿no es un problema personal?
En principio, aunque no de modo absoluto, es verdadero afirmar
que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo. Pero, ¡cuidado!,
sobre el de ella y no sobre el de otro individuo, como lo es
la criatura que lleva en su seno.
Después de la fecundación, en la intimidad del
útero materno está desarrollándose un nuevo
ser humano que tiene derecho a ser protegido por la ley y, obviamente,
por su propia madre.
La privacidad del vientre no autoriza a que se mate dentro de
él, del mismo modo que la intimidad de una vivienda no
da derecho a sus propietarios a cometer un asesinato dentro
de los límites de sus muros.
Conviene aclarar, por lo demás, que el derecho sobre
el propio cuerpo tiene sus límites. No está permitido,
por ejemplo, conducir un automóvil en estado de ebriedad
o venderse como esclavo. ¿Por qué? "Porque
ser dueños del propio cuerpo no justifica cualquier acción"
(4)
Baste recordar lo que dice San Pablo sobre el derecho mutuo
que existe entre los esposos:
"La mujer no tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido;
e igualmente, el marido no tiene potestad sobre su cuerpo, sino
la mujer." (5)
(28) ¿Por
qué la ley obliga a dar a luz a un hijo no deseado?
Admitir el derecho a destruir un hijo sólo porque se
convirtió en “no deseado”, equivaldría
a legalizar el asesinato para solucionar todas las situaciones
indeseadas en la sociedad.
Más bien los especialistas deberían abocarse a
estudiar los motivos por los cuales, lamentablemente, una gestación
se volvió indeseable y a proponer salidas, como por ejemplo
la adopción de estos niños por parte de familias
responsables.
Una mujer embarazada es madre. Su hijo ya existe y una vez engendrado
no puede librarse de él matándolo tan sólo
porque no lo desea.
La experiencia ha demostrado, por lo demás, que muchos
hijos no deseados, si se les deja nacer se convierten en muy
queridos.(6)
Tómese en consideración que, cuando se establece
la ilegalidad del aborto, tan sólo se busca evitar que
una mujer mate a su hijo mientras éste se está
desarrollando en su seno.
(29) ¿No
es absurdo obligar a una mujer a llevar a término su
embarazo en el caso de una violación o incesto?
Si ni siquiera el violador es condenado a muerte a causa de
su crimen nefando, ¿será condenado a la pena capital
el nonato inocente?
Es radicalmente injusto vengar en la criatura sin culpa alguna
el crimen del padre y constituye una monstruosidad mucho más
grave que la misma violación.
Alentar los abortos -por lo demás- es una falsa solución.
El combate a la inmoralidad pública y el fortalecimiento
de la institución familiar es lo que contribuirá
eficazmente a evitar la propagación de las violaciones
y los incestos.
Por lo demás, es muy raro que una mujer quede embarazada
a raíz de una violación. (7)
Las estadísticas realizadas en los últimos años
por el Centro de Ayuda a la Mujer en Méjico demuestran
que sólo en el 2,2 % de los casos figuró la violación
como una de las razones para recurrir al aborto. (8)
Notas:
1. Sobre manipulación
semántica en las tácticas pro-aborto, cfr. Dra.
Hna. M. Elena Lugo, en Segunda Jornada de Bioética –
"Cuestiones Bioéticas en torno al inicio de la vida";
Instituto Secular de Schoenstatt Hermanas de María Argentina,
12-10-2000, y otros.
2. Cfr. Marías
Julián, "La cuestión del aborto", en
periódico "EL NORTE" , Monterrey, México,
25-11-1999, en "Mitos y Realidades del Aborto", op.
cit., Mito Nº 1.
3. Cfr. Dr. Jack
Willke y Bárbara Willke, "Aborto, preguntas y respuestas",
op. cit, parte VII: "El impacto social, palabras... palabras...
palabras", pp. 235-240.
4. Cfr. "Mitos
y Realidades...", op. cit., Mito Nº 4
5. Cfr. I Cor. 7,
4.
6.Cfr. "Mitos
y Realidades del Aborto", op. cit., Mito Nº 1.
7. Cfr. Dr. Jack Willke y Bárbara Willke, "Aborto,
preguntas y respuestas", op. cit. p. 145 a 153.
8. Cfr. "Centro de Ayuda a la Mujer, Informe de Méjico
en el seguimiento Beijing +5", cap. La mujer y la Salud,
p.1 y Estadísticas Nacionales, Méjico, 1989-1999,
en "Mitos y Realidades del Aborto", op. cit., Mito
Nº 1.
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