De un entendido en cultura:
LA PORNOGRAFíA EN EL MUNDO DE LA OPERA
Este pequeño ensayo nos lo hace llegar
el Sr. Ruperto Martínez , Tenor del Coro estable del
Teatro Colón, un entendido en cultura. La importancia
de esta opinión es que se puede ver en ella muy explicitamente
los procesos de deformacion y destruccion cultural que vivieron
las demás expresiones del arte, como la música,
la pintura y la escultura, y de la arquitectura.
Según el diccionario
se llama pornografía a: "Carácter obsceno de obras de arte
y literarias". En derecho "Concepto jurídico en virtud del
cual se consideran contrarias a la moral o pudor públicos
ciertas manifestaciones sexuales en escritos y espectáculos".
Soy un trabajador del espectáculo con una especialidad: "Tenor
del Coro Estable del Teatro Colon de Buenos Aires". Tengo
una antigüedad de más de veinte años en mi trabajo. Durante
todo este tiempo fui observando el deterioro artístico producido
en la República Argentina. Este deterioro fue paralelo al
deterioro moral que se observa en la generalidad de los actos
de nuestra sociedad: drogas, coimas en el senado, administración
fraudulenta de la "res-pública" (cosa pública), la televisión
falta de verdaderos actores y temas, etc..
Hasta ahora se venía salvando de ella: LA OPERA, a pesar
de que muchos de los temas que trata rondan alrededor del
tema sexual que siempre fue tratado con honestidad y altura.
Este año esa división fue hecha de lado.
Ya desde la primera Opera "Ascenso y Caída de Mahagonny",
se mostraban en escena: un acto sexual entre dos bailarines
(en el fondo del escenario); y, en primer plano, en un ring,
una pelea de una pareja de chicas desnudas hasta la cintura
y en posiciones que a veces parecía más que una escena de
boxeo, una relación entre lesbianas.
Hace algún tiempo mi señora, profesora de música de un colegio
católico, dentro del programa de música, coordinó una salida
de alumnas para un ver un espectáculo, una clásica Opera "La
Traviata", que, inclusive está llevada al cine con Plácido
Domingo y Teresa Stratas como protagonistas. Dicha versión
es aún hoy aplaudida por todo el mundo. Esta Opera pertenece
al patrimonio artístico de la humanidad. Hasta ahora era para
todo público. En mis veintitantos años de permanencia en el
Colón la hicimos una treintena de veces. Esta vez lo hacía
una empresa privada, en el Luna Park. Echo publicitado abundantemente
por afiches callejeros, radio y televisión como "El Musical
del Año". No me referiré al valor artístico de la puesta,
sino al contenido moral de la misma. La obra de Verdi en sí,
aunque trata de una prostituta (La Dama de las Camelias de
Alejandro Dumas), es una obra sublime no solo por la música,
sino también, por el contenido ideológico, ya que muestra
lo que puede hacer el amor entre dos seres humanos. A pesar
de tratarse de un tema fácilmente inclinable a lo morboso,
hasta ahora, en todo el mundo se la presentó con dignidad,
es decir, poniendo el acento en el colorido de los vestidos,
la iluminación de los ambientes, la profundidad de los decorados
y sobre todo en la música: exactitud y expresividad en la
orquesta y coro y el bellos timbre de los cantantes. La Opera,
hasta ahora era el reino de la bella voz de los cantantes
solistas.
Esta vez el director de escena: Daniel Suárez Marzal, decidió
dar una vuelta y poner dos pantallas gigantes una a cada lado
del escenario y dónde proyectar vistas del lo que acontecía
en la escena. Es así que en el primer acto mostró primeros
planos de una mujer prácticamente desnuda, con las piernas
abiertas, tirada de espaldas y con un hombre a punto de echársele
encima; y otra visión de dos mujeres en una relación lesbiánica..
Todo esto mientras se desarrollaba en escena el famoso "Brindis".
Con esto pretendió ambientar una Opera romántica como si fuera
una Opera verista.
En esta historia, y eso hasta ahora, existe un tercer acto:
"Las Bodas de Fígaro" de Wolfgang Amadeus Mozart. El segundo
acto transcurre en la habitación de la condesa. Por decorados
pusieron pinturas murales que cubren todo el escenario y que
representan mujeres desnudas en actitudes y actos lesbiánicos.
Antes estos hechos yo me hago varias preguntas.
A) ¿Es necesario mostrar actos sexuales explícitos para ambientar
una obra musical?
B) ¿Qué es lo que los católicos y toda persona sana puede
y debe hacer contra la invasión de estos conceptos y actitudes
en el campo del arte?
A)Si bien las fuerzas que empujan al ser humano son dos:
Primero la conservación del individuo (comer, vestirse y tener
casa) y, segundo, la conservación de la especie (la sexualidad).
Ambas fuerzas se complementan y refuerzan una a la otra a
través de toda la existencia de la raza humana, pero de hecho
las dividimos en la forma de vivirlas. Convertimos en un hecho
social el comer (Hacemos fiestas con amigos) el vestido también
es algo vivido en sociedad; y, la casa alberga la célula social
primigenia: La familia; sin embargo dejamos la fuerza reproductora
para vivirla en privado con nuestra pareja y la llamamos AMOR.
Quedamos entonces que el acto sexual es algo hecho en privado
por casi la totalidad de los seres humanos. Digo "casi" porque
conocemos casos en los que este acto se lo ejecuta en público,
pero, justamente, a estas excepciones las llamamos "orgía"
y a la exhibición de dichos actos "pornografía".
A través del tiempo este concepto se fue deteriorando y hoy
tenemos sexo explícito por todas partes y es más lo llaman
"arte". El cine, la televisión, shows y ahora en la Opera.
El beso, y con esto me refiero al que denota apetito sexual;
forma parte del acto sexual. ¿Es necesario hacerlo frente
a miles de personas con la excusa de ser actor o actriz, con
la excusa de dar vida a una escena de Opera? ¿Hasta dónde
un artista cristiano puede consentir con estas actitudes aunque
el regiseur lo exija? Me estoy refiriendo al final del primer
acto de la Traviata en el Luna Park, la función de los días
7 y 9 de junio de 2002. Hasta ahora, y esto desde el estreno
de ésta Opera no hizo falta. ¿Es que sus intérpretes no eran
artistas? Plácido Domingo- Stratas, Alfredo Kraus- Mari Callas,
y podría seguir ejemplos por centenares desde Caruso, Gigli,
Fleta, Claudia Muzio, María Barrientos, Monserrat Caballé.
Parece que no eran artistas; recién ahora estos cantantes,
bajo la dirección de Daniel Suárez Marzal entendimos lo que
es ser artista cantante de Opera. Sé positivamente que otras
cantantes en situaciones parecidas reaccionaron airadamente:
"Yo soy cantante artista, no prostituta; puedo actuar de,
no serlo" Esto sucedió en "Ascenso y caída de Mahagonny",
este año.
B) ¿Qué es lo que podemos hacer nosotros, a quienes nos gusta
el arte y no la pornografía? Creo que lo primero es llamar
la atención de las autoridades para que hagan cumplir la ley
de protección al menor. Este tipo de espectáculos, si bien
nos duele la deformación de una obra clásica, no lo podemos
detener, pero sí podemos exigir que luzcan en su propaganda
el consabido cartelito de "Espectáculo condicionado" para
que quien vaya a verlo sepa a qué atenerse y no suceda lo
que a mi Sra. Quien creyendo encontrase con LA TRAVIATA de
Verdi se encuentra con una obra de cabaret y de bajo contenido
artístico a tal punto que una de sus alumnas le preguntó "Sra.
En la partitura de Verdi están indicadas estas obscenidades?".
Veo un significativo avance de este tipo de representaciones
dado que también hay un gran avance de la homosexualidad.
Estos seres humanos están empeñados en demostrar que son seres
normales y para ellos es normal tener relaciones sexuales
con otros de su mismo sexo y, es más, reclaman la libertad
de elegir su sexo. Proliferan las exhibiciones con este tipo
de contenido. De tanto ver lo mismo nos vamos acostumbrando
a verlo y llegará el momento en que, de tanto verlo, lo aceptemos
como un hecho normal.
Traigo a colación el comentario de los críticos musicales
al respecto : El Sr. Juan Carlos Montero en la Nación del
Domingo 9/6/02 "Brillante la Traviata en el Luna Park"; "Brillante
la Traviata ..." EL Sr. Eduardo Casullo (http://www.operayre.com.ar);
con quien tuve una pequeña discusión vía email . Me contestó
que él tenía otro concepto sobre pornografía.
En suma, evidentemente los conceptos de moralidad han cambiado
ya hace tiempo en la Argentina. Los conceptos del bien y del
mal hace tiempo han desaparecido. Ahora me acuerdo de un compañero
que repite "Esto está más allá del bien y del mal", es decir,
es amoral.
Me aferro a mi creencia en "Dios Fuente de toda Verdad y
Justicia" (Frase que extirparon de la Constitución Argentina)
para no caer en la tentación de la coima, la droga, la prostitución,
la pornografía, el hurto, la injusticia de los poderosos y
el llanto fácil del débil. Dios nos creó a imagen y semejanza
suya. Nos hizo Varón y mujer.
Ruperto Martínez
D.N.I. 4.694.481
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