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Capitulo IV
La publicidad que azuza a los hijos contra los padres

1) A la conquista inescrupulosa de la voluntad de los jóvenes telespectadores.

A la influencia nefasta de los "niños-heroés", se agrega la de cierta publicidad inescrupulosa que apunta especialmente a los niños.

Se ha observado que esta última produce una palpable modificación de la conducta de los menores.

Modificación que no solamente escapa al plan de educación de los padres que desean dar una formación sana y cristiana a sus hijos, sino que a menudo lo contradice de forma hábilmente disimulada. Shel Feldman, profesor de psicología en el Brooklyn College de la City University de New York, Abraham Wolfy Doris Warmouth, vicepresidente y director respectivamente, de la Associates for Research in Behavior, de Filadelfia (EE.UU.), concluyeron que se está inoculando en los niños valores opuestos a los de los padres por medio de determinados anuncios comerciales: "En nuestra sociedad heterogénea y cambiante -dicen-, a menudo son transmitidos a los chicos otros valores orientadores -algunos en oposición a los de los padres-. En el campo de los anuncios dirigidos a los chicos, por ejemplo, (...) los mensajes contradicen la orientación anti-materialista que muchos padres quieren enseñar a sus hijos. Igualmente, las propagandas, a menudo presentan los alimentos de un modo que contradicen las enseñanzas familiares sobre gustos y criterios para alimentarse. En consecuencia de este conflicto, los padres pueden tener profundas preocupaciones" (...) "Estos resultados-agregan- abonan la hipótesis de que la disconformidad de los padres con los anuncios proviene por lo menos de la percepción de que fuerzas extrañas a la familia interfieren en las prerrogativas y en los objetivos de los padres en la formación del chico (95).

Cuatro especialistas franceses, los doctores J. Schimtt, J.P. Voilquin, A. Auberge y D. Langenier han publicado un estudio, fruto de una cuidadosa observación de 200 niños de seis a diez años, en Lorena, Francia. "Los chicos -constatan- son manipulados por los técnicos de los mensajes destinados a hacerles consumir o comprar los productos publicitados. De allí resultan fenómenos de seducción-persuasión, de un placer vehemente -porque en líneas muy generales son mucho más receptivos que los adultos- y el deseo de tener acceso a los alimentos y a las golosinas que los spots percutientes presentan como ideales ".(96)

"La publicidad -dice la Dra. Peyrú- da la imagen de un mundo en el cual las soluciones son rápidas y fáciles. Esto genera una tendencia a la expectativa de resoluciones rápidas y sin esfuerzo ". En virtud de eso "estimula (...) todas las conductas de tipo adictivo, impulsivo sexual, trastornos alimentarios "(97)

Un inmemorial acervo de usos y costumbres, transmitido oralmente y, sobre todo, por el ejemplo, es un constitutivo esencial de la cultura de una familia. Cultura que cuanto más rica y elevada, tanto más es variada y personalizada. Se expresa en los gustos y preferencias por modos de vestirse, de alimentarse, de decorar la casa y organizar hasta los aspectos menudos de la existencia.

Este patrimonio atesorado por cada familia no es aceptado por el igualitarismo que se basa exclusivamente en la producción y consumo de masas. La publicidad de masas busca que todos compren y hagan las mismas cosas, importándole poco la suerte de los tesoros culturales de cada hogar.

2)Los chicos usados como agentes de la publicidad

Esa publicidad sabe que puede ejercer una enorme atracción sobre los niños. Y, a través de ellos, pesaren las decisiones que definen los estilos de vida del hogar. Según Jean-Noel Kapferer, el 43% del consumo familiar es dictado por los chicos.(98)

En la Argentina se llegó al punto de hablar seriamente de "niños dictadores". Según un reportaje de Noticias, en los años 60 y 70 cierta propaganda desprestigió la autoridad paterna y materna aduciendo corrientes psicopedagógicas libertarias y anti-familiares. En consecuencia, hoy algunos padres vacilan en hacer valer su legítima autoridad y ascendencia moral y "terminan por hacer lo que quieren sus chicos y pasan a ser dominados por ellos. (...) Esta inseguridad, esta carencia de certezas transmitida a los chicos es una de las causas de la existencia de la nueva raza de dictadores". Lo más paradójico es que, como afirma el pedagogo Jaime Baryiko, citado en el reportaje: "Tenemos miedo de marcarlos nosotros, los padres. Entonces los marca la tevé, los vecinos, la calle, la barra, la droga, todos menos los padres(99)

Los chicos seducidos reclaman que se les compre tal o cual producto extraño a las costumbres familiares o fuera del presupuesto familiar.

Un rechazo de los padres puede producir un conflicto, pasajero pero desagradable. A veces el desentendimiento puede ser serio, con agresiones o destrucción de objetos. Los niños no disciernen que han sido "trabajados" por la publicidad y a los padres les cuesta interpretar la crisis. Y pueden ser llevados a actitudes que el chico rebelde o "dictador" recibe como un maltrato, lo que solo sirve para empeorar el cuadro."Gran parte de los anuncios televisivos dirigidos a los niños 'están diseñados para que se vuelvan insistentes compradores", afirma Vanee Packard, uno de los más famosos analistas de la propaganda moderna. Packard reproduce una máxima del medio propagandístico: "Si de veras quieren lograr muchas ventas, utilicen a los niños oomo vendedores auxiliares. Ellos insisten y porfían hasta quebrantar la resistencia del padre o de la madre".(100)

Gene H. Brody y Zolinda Stoneman -profesores en el Departamento de Desarrollo Infantil y Familiar del College ofHome Economics, de la Universidad de Georgia (EE.UU.)- apoyados por la Secretaria de Ciencia y Educación del ministerio de Agricultura de su país, estudiaron los efectos de los anuncios de alimentos sobre los chicos. Ambos concluyeron que esa propaganda tiene una potencialidad conflictiva: "Cuando los padres no dicen nada sobre los anuncios comerciales de alimentos, pueden dar a los chicos la impresión de que son nutritivos, pues, después de todo, la información no fue contestada. Entonces al chico le puede parecer una sorpresa que los padres frecuentemente no deseen comprarle el producto que fue anunciado en la televisión" (101)

Los padres normalmente no tienen tiempo para estar encima del chico y darle su opinión sobre todos los anuncios que él ve. El resultado es la discrepancia de preferencias, gustos y opiniones a que se refieren Brody y Stoneman.

3)La chispa que puede desencadenar un incendio

Al incidir sobre chicos que sienten la angustia de la soledad dentro del hogar, las incitaciones de la publicidad pueden ser como la chispa que cae sobre paja más o menos lista para arder. Leyendo las respuestas escritas de los chicos más conquistados por la "teleadicción" recogidas en la citada encuesta de la Fundación Argentina del Mañana, se hace más fácil entender la gravedad de los desacuerdos que pueden ser provocados.

A la pregunta "¿cuando ves una propaganda en televisión y queros comprarla y tus padres te dicen que no conviene, que sentís? ", dichos adolescentes respondieron: "me dan ganas de matar a mis padres" (chico de 13); "siento odio hacia ellos" (chico de 16); "angustia" (chica de 15);"injusticia, porque eso va a ser para mí" (chica de 14); "bronca" (chica de 15); "ganas de romper la TV" (chico de 13); "disgustos" (chica de 16); "siento que no tienen razón, que son unos amarretes" (chica de 14); "que mis papas no me quieren" (chica de 14).

La instrumentalización de los chicos por campañas publicitarias ha sido objeto de diversas denuncias científicas. Patt Burr de la Universidad de Texas y Richard Burr, decano de la Facultad de Estudios Gerenciales y Empresariales de la Universidad de Trinity (EE.UU.), resumiendo muchos de esos estudios escriben: "Munn encontró que casi todos los niños objeto de análisis estaban influenciados por la publicidad en la televisión, que los padres eran influenciados por sus hijos y que de allí resultaba un aumento substancial de las compras de los padres (...) Feldman y Wolf subrayaron el uso de la publicidad para chicos como un medio de suscitar deseos que de otra manera no se despertarían, e hicieron una lista de las formas de explotación de la sugestionabilidad de los chicos para criticar las publicidades para niños (102)

El Prof. Anees A. Sheik, director del Child Development Laboratory del Departamento de Psicología de la Universidad Marquette (EE.UU.), también ha registrado la fuente de conflictos padres-hijos representada por los anuncios inescrupulosos.

Apoyándose en numerosos estudios constata que "los anunciantes han sido acusados insistentemente de usar a los chicos como 'vendedores sustitutos para vresionar a sus padres a comprar ciertos productos y, en consecuencia, causar conflictos entre padres e hijos. Más aún, dado que los chiquitos no tienden a desconfiar de que se les engaña sino que creen que lo que vieron en los anuncios es veraz, es posible que muchos chicos interpreten las negativas de sus padres como no-razonables" (103)

4)Un método de seducción que cala hondo

Puede ser que el intenso martilleo de los anuncios cause de inmediato crisis o peleas pasajeras. Pero a la larga produce un cambio profundo en la psicología del futuro adulto. Es de esta forma que el mensaje publicitario ejerce su efecto de fondo. "El muchacho promedio -dice Packard- que está por terminar la enseñanza secundaria ha sido el blanco de varios miles de horas de mensajes comerciales. Este bombardeo constante de mensajes no sólo influye sobre las preferencias de los niños respecto a las marcas comerciales; también contribuye a forjar su concepto del mundo y de la vida".(104)

¿Cómo es hecho ésto?

Del punto de vista publicitario es indispensable que los reflejos de los niños asocien el objeto anunciado a la idea de una cosa buena y deseable. Si esto se consigue, el chico va a pedir "espontáneamente" el objeto a sus padres y al consumirlos va a sentirse identificado con los "modelos" de la TV. La captación ha sido lograda.

El "rating" es el índice del tamaño de esta conquista y dicta el precio por el cual el público va a ser "vendido" al anunciante. Después, la publicidad asumirá la tarea de promover prácticas, estilos de vida y de conducta que excitarán el consumo del producto, sea comercial, político o ideológico. Por lo tanto, hay un movimiento doble: la televisión engancha en primer lugar la audiencia infantil para "venderla" a los anunciantes.

Este procedimiento que parece maquiavélico al neófito, es el "a-b-c" de la estrategia publicitaria. En los Estados Unidos, de donde nos viene la mayor proporción de estrategias de publicidad, este sistema ha sido metodizado meticulosamente.

La idea de base fue sintetizada en estos términos por la especializada publicación norteamericana Journal of Communication'. "La TV vende a los niños de dos maneras. En primer lugar, la televisión capta a los niños en la audiencia y los 'vendef a los anunciantes. Enseguida, por medio de programas (el señuelo) y publicidades (el anzuelo) la televisión vende los productos anunciados, o, más exactamente, los estilos de vida y de conducta que vienen asociados naturalmente con los productos. Este proceso constituye probablemente una de las más penetrantes y convincentes series de lecciones que aprenden nuestros chicos" (105)

Uno de los dueños de la televisión americana, el presidente de la CBS News Richard Salant, resumió esta estrategia con términos crudos y directos: "Nuestro trabajo no consiste en dar a la gente lo que desea, sino lo que nosotros juzgamos que debería desear ".(106)

Y Lolo Rico, con décadas de trabajon en los bastidores de la TV, agrega por su parte: "El mercado no es nada más que una chusma a la que el marketing ausculta, como a un tío viejo, en nombre del cual el marketing decide y ala que, no obstante, el marketing desprecia '(107) Tales son los "criterios pastorales" seguidos por el "magisterio" por así decir religioso a que aludía el citado Alain Woodrow ¡en la época en que los medios se auto-proclaman guardianes y heraldos del respeto a los ciudadanos, de la libertad y de la democracia!

La profesora en la Universidad del Salvador en las cátedras de Comunicación Social e Investigación de Mercados y Motivacional, Lic. Alejandra Lépera, afirma que las tácticas de seducción o sometimiento psicológico se están aplicando en la Argentina con la finalidad de conquistar a "las jóvenes consumidoras que, captadas en la adolescencia, se transformarán en futuras compradoras del producto durante su adultez". "Esto -dice la Lic. Lépera- se está haciendo desde hace años, muchos productos están volcándose al público infantil, para seguir teniéndolos en el futuro (108)

Los chicos según Lolo Rico, se encuentran como "pequeñas ovejas a las que la publicidad está formando a su imagen y semejanza ".(109)

5)La familia resquebrajada y debilitada por desacuerdos inoculados por anuncios

Los conflictos por causa de los anuncios estallan especialmente alrededor de los ocho-nueve años. En esa edad los chicos son más capaces de captar los mensajes audiovisuales y su discernimiento es aún bastante débil para distinguir las artimañas de la publicidad. Sin la televisón, este brote teledirigido de discordias en el seno de la familia habría sido imposible.En razón de intereses comerciales, políticos o ideológico más o menos disimulados, las costumbres de la familia son subvertidas, los padres son interpelados y los chicos empujados a un estilo de vida en que serán juguetes e manos del poder de los medios.

Después de esa edad, suele suceder que las crisis disminuyen, por lo menos aparentemente. Pero un fondo de desacuerdo ha sido establecido y la confianza mutua ha menguado. El ambiente familiar queda como un vidrio que se rajó parcialmente: todo el mundo sabe que puede romperse a cualquier mometo. A veces ni se habla de ello por miedo a que se rompa de verdad.

Sheik y Molesi estudiaron a los alumnos de Primero a tercer grado de las escuelas Norteaméricanas correspondientes a nuestros primero y tercer

grado de la prmaria. Verificaron que el tipo de conflictos y la agresividad creciente en esta faja de edad (6-9 años), están relacionados con la influencia de los anuncios. La rebelión contra los padres, por causa de disputas sobre objetos anunciados por la TV llega hasta la agresión física. "La disminución de la aceptación dicen y el aumento de la agresividad de primero hasta tercer grado pueden ser vistas a la luz de la constatación de que los alumnos de tercer grado hacen más pedidos de productos anunciados que los alumnos de primero. En la edad del tercer grado, los anuncios tienen un efecto mas fuerte sobre los chicos: no solamente ellos piden que se les compre más cosas, sino que se manifiestan menos predispuestos a aceptar una negativa de los padres y más propensos a reaccionar agresivamente cuando no son atendidos".(110)

El profesor Leonard Eron de la Universidad de Illinois-Chicago (EE.UU.) y presidente de la Midwestern Psychological Association, añade que si bien en esa edad "se hacen sentir los máximos efectos de la violencia televisual " , en los adolecentes queda impresa una "tendencia general a la violencia que dura años".(111)(*)

6) Reflejos en la drogadicción y en la criminalidad infanto-juvenil

¿Hasta donde pueden ser empujados los adolescentes por una publicidad sin principios morales ni criterios éticos?

Algo de esto se palpa en la "neo-criminalidad" infanto-juvenil en la Argentina, pues algunas notas que la distinguen de la delincuencia de otrora provienen de los efectos de tal propaganda. Para el "teleadicto" sólo se vive y sólo se es, viviendo y siendo como los personajes de la televisión. Le parece que poseer las señales distintivas de esos personajes -una marca de campera, de zapatillas, etc.- es un imperativo absoluto de supervivencia psíquica y social. La violencia televisiva le enseña, de paso, cómo proveerse de esas señales cuando los padres no tienen con qué financiar los caprichos que los anuncios le despertaron.(**)

Analizando la neo-criminalidad argentina, el psicólogo Alfredo Moffát, director de El Bancadero y del Hospital de la Vida, dijo que en las tandas publicitarias de televisión a los chicos "les enseñan qué objetos tienen que tener para ser" y en las series "se les muestra cómo tienen que hacer para obtener esos objetos de lujo. Aprenden a robar, matar o prostituirse". Los neo-criminales juveniles están llenos de semejantes "enseñanzas'". Por lo general se inician en el crimen robando a otros chicos. La cantidad de menores detenidos por la Policía en la provincia de Buenos Aires aumentó un 50 por ciento entre 1991 y 1993. De 4.200 arrestados en 1991, se pasó a más de 6.000. Según el comisario general Kiodczyk, la mayoría de los chicos presos hizo sus primeras armas asaltando a otros chicos. (112)

El juez de Menores de Morón, Héctor Raffo, quien además preside la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia de Menores, señaló que en los casos de "chicos que asaltan a chicos" el motivo económico no es exclusivo. Ellos "apuntan a la ropa linda, esa ropa linda que hoy es un símbolo". La publicidad estimula incansablemente la apetencia de esos objetos. Y cuando los chicos "ven que esa ropa la usa otro chico, un par suyo, el deseo se exacerba (113). Del "teleadicto" enganchado y excitado al delincuente infantil hay, entonces, apenas un paso...(***)

Según muchos psicólogos, en el centro de la drogadicción y de la criminalidad juvenil está "el fuerte impacto que producen en los jóvenes los medios de comunicación masivos, especialmente la televisión y la virtual quiebra de los esquemas familiares. 'Los modelos propuestos por la televisión,especialmente en el tema de la violencia, cantidad de muertes y violaciones que se producen por hora,son una especie de curso acelerado (...) para deducir que la vida tiene escaso valor \ dice el doctor Jorge Furlani, autor de un tratado clásico sobre los adolescentes y la violencia.f Pero esto no sería tan grave si el contexto en el que los adolescentes aprenden el desprecio por la vida no estuviera herido a su vez: ese contexto es la familia. Hay padres que en un mes no llegan a dialogar 15 minutos con sus hijos. Las brechas cada día se hacen más profundas y dramáticas (114)

Para el niño que toma contacto con el mundo sólo o casi sólo por medio de la pantalla(****), la violencia y la sangre en la calle son lo habitual o cotidiano, en el recinto doméstico puede ocurrir todo tipo de perversiones, de las cuales él puede ser víctima en cualquier momento. Se le hace creer que ingresar en la vida es entrar en un ambiente de película de terror.

Pero, al mismo tiempo, allí están los "héroes amigos y simpáticos" de la pantalla que le dicen cómo debe hacer para "sobrevivir" en semejante situación, como imitar al tipo humano que debe hacer suyo, etc. Desprovisto de verdaderos modelos familiares, es tentado por ejemplos desastrosos para su conducta social, su identidad sexual y su actitud frente a la droga y a la criminalidad.

Según el doctor Juan Alberto Yaria, Secretario de Estado de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la provincia de Buenos Aires, hoy en día "el chico crece más solo. Sin padres protectores. A veces sin los abuelos. Con la televisión que le brinda un flujo informativo incontrolable y los héroes que ésta propone en su mayoría son trasgresores, cínicos o escépticos". La crisis de la sociedad, dice el Dr. Yaria, "aumenta el índice de delitos por múltiples razones y el niño siente miedo al abuso físico y sexual, cuando no al incesto. El niño (...) crece en un suelo poco firme. (...) por dentro está vacío. Crecen asi los trastornos de identidad sexual, de conducta y el uso de sustancias tóxicas"(115)

7)Los códigos de autocontrol que no respetan ni siquiera quienes los redactan

Es evidente que, en sí misma, la publicidad no es un mal. Quien produce algo de valor tiene el derecho de hacerlo conocer y ofrecerlo a quienes lo puedan adquirir. Lo que censuran los estudiosos citados es que se abuse de la misma con criterios, métodos y objetivos que prescinden de la moral. La existencia de tales abusos es reconocida por los anunciantes y por los medios en general. En consecuencia han elaborado algunos códigos de ética y autocontrol. Algunos más exigentes que los otros. Pero, lamentablemente, esos códigos son considerados como algo de ínfimo valor o inexistentes. Los referidos estudiosos Patt Burr y Richard Burr, cuentan que en los EE.UU. "un código de conducta de la TV para niños dispone que la publicidad en la televisión no debe incitar a los niños a comprar ni a pedir a sus padres que les compren ".(116)

Pero, como en la Argentina, esos códigos de conducta, han quedado relegados en el fondo de un cajón sin ninguna incidencia en la realidad.

La acción organizada de los telespectadores puede modificar esta situación. En la Argentina, por ejemplo, campañas como las desarrolladas por la Fundación Argentina del Mañana han encontrado una sensibilidad a los argumentos de las familias en la Cámara de Anunciantes y en no pocas empresas.

La Cámara Argentina de Anunciantes se solidarizó públicamente con la campaña promovida por la Fundación Argentina del Mañana. En un treintena de diarios de todo el país publicó una solicitada que ocupaba una página entera exhortando a los directores de los medios de comunicación "a que revisen los contenidos que emiten y moderen los de aquellos que se emitirán en el futuro. Además, que cesen en la práctica de ofrecer adelantos de programas de adultos en los horarios de protección al menor".

Pedía también a los consumidores "que no se limiten a la critica y hagan oír sus propuestas, restándole audiencia a los programas que no. se la merecen". Igualmente hacía un llamado a los anunciantes "para que sus mensajes publicitarios se encuadren en el código de Etica y Autorregulación Publicitaria"(117)

En efecto, no es normal que tales códigos no sean respetados ni por quienes los redactaron, firmaron y dieron a conocer al público como señal de idoneidad profesional. Ni tampoco es coherente que solamente ocurran reacciones positivas por parte de las empresas después de las quejas de los telespectadores que protestan ante la violación de sus derechos y de sus principios morales. La pantalla promete entretenimiento, información y educación a la familia. Esta promesa no puede ser defraudada. No es leal que, bajo apariencias seductoras de recreación, la programación de TV y los anuncios inoculen en la familia los gérmenes de su destrucción.

Lecturas complementarias

Pío XII: Una funesta propaganda crea una opinión pública artificial que impone sus normas a la familia


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NOTAS

95) FELDMAN, Shel; WOLF, Abraham; WARMOUTH, Doris, "Parental Concern about Child-Directed Commercials", Journal of Communication, 1.27,1, 1977,págs. 125-135-136. Los subrayados son nuestros.

96) "La telé fait grosser les enfants", Lavancée medícale, 6/2/90.

97) "Graciela Peyr: entre la TV y los niños", Los Andes, 30/10/94.

98) KAPFERER, Jean-NoéI, Tenfantetia publicité - Les chemins de la séduction", Dunod-Communications, París, 1985.

99) "Tiranía de los chicos", Noticias, 9/2/92.

100) PACKARD, Vanee, "La televisión puede ser nociva para los niños", Selecciones del Readers Digest, agosto 1986, pág. 82.

101) BRODY, Gene H.; STONEMAN, Zolinda, SCOTT LAÑE, T. y SANDERS, Alice K., 'Televisión Food Commercials Aimed at Children, Family Grocery Shopping, and Mother Child Interactions", Family Relations, julio 1981, vol. 30, pág. 439.

102) BURR, Patty BURR, Richard M., "Product recognition and Premium AppeaL, Journal of Communication, vol. 27, N°1, 1977.pág.115.

103) SHEIKH, Anees A. y MARTÍN MOLESKI, L., "Conflicts in the Family Over Commercials", Journal of Communication, vol. 27,na 1,1977.pág. 152.

104) PACKARD, art cit., pág. 82

105) "How TV sells children", Journal of Communication, vol. 27, N°1,1977, pág.100.

106) Newsweek, 10/6/85; in BERROU; op. cit, pág. 82.

107) RICO, L.,op.cit., pág. 133.

108) "Chiquitos pero rendidores", El Publicitario, 9/4/92.

109) RICO, L., op. cit., pág. 132.

110) SHEIK y MOLESKI, art. Cit., Págs. 156-157.

111) in WRIGHT, op. cit.., pág.6.

*) Los psiquiatras coinciden en que “los chicos quieren parecerse a los héroes de la TV” a los que ven cometer un promedio de 8.000 crímenes y 100.000 actos de violencia antes de alcanzar los diez años. según ellos, ´padres, educadores, profesores, pediatras, actores y productores tienen una responsabilidad en la violencia juvenil, este fenómeno de fin de siglo”(“La Nación”,Laurence Haim, 13/7/95)

**) El veterano investigador policial Esteban Rizzo, en declaraciones sobre el alarmante aumento de los delitos cometidos con violencia se refirió a la TV actual como a una "fábrica de delincuentes", expresión utilizada, según él, por especialistas internacionales. ("La Nación', 3/4/95)

112) "Los chicos que asaltan a los chicos", Clarín, 12/9/93.

113) id.ibid.

***) "La violencia juvenil cada semana tiene un nuevo mártir tal como David Kareem, de 12 años, uno de los mejores alumnos de una escuela de Bronx. Siempre bien vestido, estudiaba para seguir la carrera de ingeniería, Al salir del colegio, uno de sus compañeros le pide su cazadora. Se niega, discusión y altercado. Kareem es herido y muere. El asesino, de 12 años y medio, explicaría que soñaba con una campera como esa" ("La Nación", Laurence Haim, 13/7/95)

114) "Los adolescentes, el mayor grupo de riesgo de los argentinos", Ámbito Financiero, 22/1/93.

****) De acuerdo a la Consultora especializada Demoskopia, los datos recogidos en un estudio muestran que para los jóvenes, la TV no es sólo su medio de comunicación preferido, sino casi el único que recurren” (“La nación”, 22/2/95)

115) "El sida y la ética social", La Prensa, 12/3/94.

116) BURR y BURR, art. cit, pág. 115.

117) "En la carrera por el rating la que está perdiendo es la familia" El 6/9/94 se publicó en La Nación, y Clarín. En fechas posteriores, en La Razón, La Prensa, El Cronista y Ámbito Financiero, y en 26 periódicos del Interior: "La Voz del Inteiror", de Córdoba; "Siglo XXI". De Tucumán; "El Independiente", de La Rioja; "El Territorio", de Posadas; "Diario de Cuyo", de San Juan; "Ecos Diarios", de Necochea; "El Debate- Pregón", de Gualeguay; "La Mañana" y "El Comercial", de Formosa; "El Día", de la Plata; "La Capital", de Mar del Plata; "Río Negro", de Gral. Roca; "El Chubut, de Trelew; "El Heraldo", de Concordia; "Norte" y "El Diario", de Resistencia; "El Nea", de Reconquista; "Pregón", de Jujuy; "El Tiempo", de Azul; "El Ancasti" y "La Unión" , de Catamarca; "Castellanos", de Rafaela; "El 9 de Julio" de 9 de Julio; "El Liberal" de Santiago del Estero; "El Oeste", de Esquel; y "La Voz de San Justo", de San Francisco, Córdoba.

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