Capitulo IV
La publicidad que azuza a los hijos contra los padres
1) A la conquista inescrupulosa de la
voluntad de los jóvenes telespectadores.
A la influencia nefasta de los
"niños-heroés", se agrega la de cierta publicidad inescrupulosa que apunta
especialmente a los niños.
Se ha observado que esta última produce
una palpable modificación de la conducta de los menores.
Modificación que no solamente escapa al
plan de educación de los padres que desean dar una formación sana y cristiana a
sus hijos, sino que a menudo lo contradice de
forma hábilmente disimulada. Shel Feldman, profesor de psicología en el
Brooklyn College de la City University de
New York, Abraham Wolfy Doris Warmouth, vicepresidente y
director respectivamente, de la Associates for Research in Behavior, de Filadelfia
(EE.UU.), concluyeron que se está inoculando en los
niños valores opuestos a los de los padres por medio de determinados anuncios
comerciales: "En nuestra sociedad heterogénea y cambiante -dicen-, a
menudo son transmitidos a los chicos otros valores orientadores -algunos
en oposición a los de los padres-. En el campo de los anuncios dirigidos a los
chicos, por ejemplo, (...) los mensajes contradicen la orientación
anti-materialista que muchos padres quieren enseñar a sus hijos. Igualmente,
las propagandas, a menudo presentan los alimentos de un modo que contradicen
las enseñanzas familiares sobre gustos y criterios para alimentarse. En
consecuencia de este
conflicto, los padres pueden tener profundas preocupaciones" (...)
"Estos resultados-agregan- abonan la hipótesis de que la
disconformidad de los padres con
los anuncios proviene por lo menos de la percepción de que fuerzas extrañas a
la familia interfieren en las prerrogativas y en los objetivos de los
padres en la formación del chico (95).
Cuatro
especialistas franceses, los doctores J. Schimtt, J.P. Voilquin, A. Auberge y
D. Langenier han publicado un estudio, fruto de una cuidadosa observación de 200
niños de seis a diez años, en Lorena, Francia. "Los chicos -constatan-
son manipulados por los técnicos de los mensajes destinados a hacerles
consumir o comprar los productos publicitados. De allí resultan fenómenos de
seducción-persuasión, de un placer vehemente
-porque en líneas muy
generales son mucho más receptivos que los adultos- y el deseo de tener acceso a
los alimentos y a las golosinas que los spots percutientes presentan como
ideales ".(96)
"La publicidad -dice la Dra. Peyrú- da la imagen de un mundo en
el cual las soluciones son rápidas y fáciles. Esto genera una tendencia a
la expectativa de
resoluciones rápidas y sin esfuerzo ". En virtud de eso "estimula (...)
todas las conductas de tipo adictivo, impulsivo sexual, trastornos alimentarios
"(97)
Un inmemorial acervo de usos y
costumbres, transmitido oralmente y, sobre todo, por el ejemplo, es un
constitutivo esencial de la cultura de una familia. Cultura que cuanto más rica
y elevada, tanto más es variada y personalizada. Se expresa en los gustos y
preferencias por modos de vestirse, de alimentarse, de decorar la casa y
organizar hasta los aspectos menudos de la existencia.
Este
patrimonio atesorado por cada familia no es aceptado por el igualitarismo que se
basa exclusivamente en la producción y consumo de masas. La publicidad de masas
busca que todos compren y hagan las mismas cosas, importándole poco la suerte de
los tesoros culturales de cada hogar.
2)Los chicos usados como agentes de la
publicidad
Esa publicidad sabe que puede ejercer una enorme atracción sobre los
niños. Y, a través de ellos, pesaren las decisiones que definen los
estilos de vida del hogar. Según Jean-Noel Kapferer, el 43% del consumo familiar
es dictado por los chicos.(98)
En la Argentina se llegó al punto de hablar seriamente de "niños
dictadores". Según un reportaje de Noticias, en los años 60 y 70 cierta
propaganda desprestigió la autoridad paterna y materna aduciendo corrientes
psicopedagógicas libertarias y anti-familiares. En consecuencia,
hoy algunos padres vacilan en hacer
valer su legítima autoridad y ascendencia moral y "terminan por hacer lo que
quieren sus chicos y pasan a ser dominados por ellos. (...) Esta inseguridad,
esta carencia de certezas transmitida a los chicos es una de las causas de la
existencia de la nueva raza de dictadores". Lo más paradójico es que, como
afirma el pedagogo Jaime Baryiko, citado en el reportaje:
"Tenemos miedo de marcarlos nosotros, los padres. Entonces los marca la tevé,
los vecinos, la calle, la barra, la droga, todos menos los
padres(99)
Los chicos seducidos reclaman que se
les compre tal o cual producto extraño a las
costumbres familiares o fuera del presupuesto familiar.
Un rechazo de los padres puede producir
un conflicto, pasajero pero desagradable. A veces el desentendimiento puede ser
serio, con agresiones o destrucción de
objetos. Los niños no disciernen que han sido "trabajados" por la
publicidad y a los padres les cuesta interpretar la crisis. Y pueden ser
llevados a actitudes que el chico rebelde o "dictador" recibe como un maltrato,
lo que solo sirve para empeorar el cuadro."Gran parte de los anuncios
televisivos dirigidos a los niños 'están diseñados para que se vuelvan
insistentes compradores", afirma Vanee Packard, uno de los más famosos
analistas de la propaganda moderna. Packard reproduce una máxima del medio
propagandístico: "Si de veras quieren lograr muchas ventas, utilicen a los
niños oomo vendedores auxiliares. Ellos insisten y porfían hasta quebrantar la
resistencia del padre o de la
madre".(100)
Gene H. Brody y Zolinda Stoneman -profesores en el Departamento de
Desarrollo Infantil y Familiar del College ofHome Economics, de la
Universidad de Georgia (EE.UU.)- apoyados por la Secretaria de Ciencia y
Educación del ministerio de Agricultura de su país, estudiaron los efectos de
los anuncios de alimentos sobre los chicos. Ambos concluyeron que esa propaganda
tiene una potencialidad conflictiva: "Cuando los padres no dicen nada sobre
los anuncios comerciales de alimentos, pueden dar a los chicos la impresión de
que son nutritivos, pues, después de todo, la información no
fue contestada.
Entonces al chico le puede parecer una sorpresa que los padres frecuentemente no
deseen comprarle el producto que fue anunciado en la televisión"
(101)
Los padres normalmente no tienen tiempo
para estar encima del chico y darle su opinión sobre todos los anuncios que él
ve. El resultado es la discrepancia de preferencias, gustos y opiniones a que se
refieren Brody y Stoneman.
3)La chispa que puede desencadenar un
incendio
Al incidir
sobre chicos que sienten la angustia de la soledad dentro del hogar, las
incitaciones de la publicidad pueden ser como la chispa que cae sobre paja más o
menos lista para arder. Leyendo las respuestas escritas de los chicos más
conquistados por la "teleadicción" recogidas en la citada encuesta de la
Fundación Argentina del Mañana, se hace más fácil entender la gravedad de los
desacuerdos que pueden ser provocados.
A la pregunta "¿cuando ves una propaganda en televisión y queros
comprarla y tus padres te dicen que no conviene, que sentís? ", dichos
adolescentes respondieron: "me dan ganas de matar a mis padres" (chico de
13); "siento odio hacia ellos" (chico de 16); "angustia" (chica de
15);"injusticia, porque eso va a ser para mí" (chica de 14);
"bronca" (chica de 15); "ganas de romper la TV" (chico de 13);
"disgustos" (chica de 16); "siento que no tienen razón, que son unos
amarretes" (chica de 14); "que mis papas no me quieren" (chica de
14).
La
instrumentalización de los chicos por campañas publicitarias ha sido objeto de
diversas denuncias científicas. Patt Burr de la Universidad de Texas y Richard Burr,
decano de la Facultad de Estudios Gerenciales y Empresariales de la Universidad
de Trinity (EE.UU.), resumiendo muchos de esos estudios escriben: "Munn
encontró que casi todos los niños objeto de análisis estaban influenciados por
la publicidad en la televisión, que los padres eran influenciados por sus hijos
y que de allí resultaba un aumento substancial de las compras de los padres
(...) Feldman y Wolf subrayaron el uso de la publicidad para chicos como un
medio de suscitar deseos que de otra manera no se despertarían, e hicieron una
lista de las formas de explotación de la sugestionabilidad de los chicos para
criticar las publicidades para niños
(102)
El Prof. Anees A. Sheik, director del Child Development Laboratory
del Departamento de Psicología de la Universidad Marquette (EE.UU.), también ha
registrado la fuente de conflictos padres-hijos representada por los anuncios
inescrupulosos.
Apoyándose en
numerosos estudios constata que "los anunciantes han sido acusados
insistentemente de usar a los chicos como 'vendedores sustitutos para vresionar
a sus padres a comprar ciertos productos y, en consecuencia, causar conflictos
entre padres e hijos. Más aún, dado que los chiquitos no tienden a desconfiar de
que se les engaña sino que creen que lo que vieron en los anuncios es veraz, es
posible que muchos chicos interpreten las negativas de sus padres como
no-razonables" (103)
4)Un método
de seducción que cala hondo
Puede ser que el intenso martilleo de los anuncios cause de inmediato
crisis o peleas pasajeras. Pero a la larga produce un cambio profundo en la
psicología del futuro adulto. Es de esta forma que el
mensaje publicitario ejerce su efecto de fondo. "El muchacho promedio
-dice Packard- que está por terminar la enseñanza secundaria ha sido el
blanco de varios miles de horas de mensajes comerciales. Este bombardeo
constante de mensajes no sólo influye sobre las preferencias de los niños
respecto a las marcas comerciales; también contribuye a forjar su concepto del
mundo y de la vida".(104)
¿Cómo es
hecho ésto?
Del punto
de vista publicitario es indispensable que los reflejos de los niños asocien el
objeto anunciado a la idea de una cosa buena y deseable. Si esto se consigue, el chico va a pedir
"espontáneamente" el objeto a sus padres y al consumirlos va a sentirse
identificado con los "modelos" de la TV. La captación ha sido lograda.
El "rating" es el índice del tamaño de
esta conquista y dicta el precio por el cual el público va a ser "vendido" al
anunciante. Después, la publicidad asumirá la tarea de promover prácticas,
estilos de vida y de conducta que excitarán el consumo del producto, sea
comercial, político o ideológico. Por lo tanto, hay un movimiento doble: la
televisión engancha en primer lugar la audiencia infantil para "venderla" a los
anunciantes.
Este
procedimiento que parece maquiavélico al neófito, es el "a-b-c" de la estrategia
publicitaria. En los Estados Unidos, de donde nos viene la mayor proporción de estrategias de
publicidad, este sistema ha sido metodizado meticulosamente.
La idea de base fue sintetizada en
estos términos por la especializada publicación
norteamericana Journal of Communication'.
"La TV vende a los niños de dos maneras. En primer
lugar, la televisión capta a los niños en la audiencia y los 'vendef
a los anunciantes. Enseguida, por medio de programas (el señuelo) y publicidades
(el anzuelo) la televisión vende los productos anunciados, o, más exactamente,
los estilos de vida y de conducta que vienen asociados naturalmente con los
productos. Este proceso constituye probablemente una de las más penetrantes y
convincentes series de lecciones que aprenden nuestros chicos" (105)
Uno de los dueños de la televisión
americana, el presidente de la CBS News Richard Salant, resumió esta estrategia
con términos crudos y directos: "Nuestro trabajo
no consiste en dar a la gente lo que desea, sino lo que nosotros juzgamos que
debería desear ".(106)
Y Lolo
Rico, con décadas de trabajon en los bastidores de la TV,
agrega por su parte: "El mercado no es nada más que una chusma a la que el
marketing ausculta, como a un tío viejo, en nombre del cual el marketing decide
y ala que, no obstante, el marketing
desprecia '(107) Tales son los "criterios
pastorales" seguidos por el "magisterio" por así decir religioso a que aludía el
citado Alain Woodrow ¡en la época en que los medios se auto-proclaman guardianes
y heraldos del respeto a los ciudadanos, de la libertad y de la
democracia!
La profesora en la Universidad del Salvador en las cátedras de
Comunicación Social e Investigación de Mercados y Motivacional, Lic. Alejandra
Lépera, afirma que las tácticas de seducción o sometimiento psicológico se están
aplicando en la Argentina con la finalidad de conquistar a "las jóvenes
consumidoras que, captadas en la adolescencia, se transformarán en futuras
compradoras del producto durante su adultez". "Esto -dice la Lic. Lépera-
se está haciendo desde hace años, muchos productos están
volcándose al público infantil, para seguir teniéndolos en el
futuro (108)
Los chicos según Lolo Rico, se encuentran como
"pequeñas ovejas a las que la publicidad está
formando a su imagen y semejanza ".(109)
5)La familia
resquebrajada y debilitada por desacuerdos inoculados
por anuncios
Los
conflictos por causa de los anuncios estallan especialmente alrededor de los
ocho-nueve años. En esa edad los chicos son más capaces de captar los mensajes
audiovisuales y su discernimiento es aún bastante débil para distinguir las
artimañas de la publicidad. Sin la televisón, este brote teledirigido de
discordias en el seno de la familia habría sido imposible.En razón de intereses
comerciales, políticos o ideológico más o menos disimulados, las costumbres de
la familia son subvertidas, los padres son interpelados y los
chicos empujados a un estilo de vida en que serán juguetes e manos del poder de
los medios.
Después de esa edad, suele suceder que
las crisis disminuyen, por lo menos aparentemente. Pero un fondo de desacuerdo
ha sido establecido y la confianza mutua ha menguado. El ambiente familiar queda
como un vidrio que se rajó parcialmente: todo el mundo sabe que puede romperse a
cualquier mometo. A veces ni se habla de ello por miedo a que se rompa de
verdad.
Sheik y Molesi estudiaron a los alumnos
de Primero a tercer grado de las escuelas Norteaméricanas correspondientes a
nuestros primero y tercer
grado de la prmaria. Verificaron que el
tipo de conflictos y la agresividad creciente en esta faja de edad (6-9 años),
están relacionados con la influencia de los anuncios. La rebelión contra los
padres, por causa de disputas sobre objetos anunciados por la TV llega hasta la
agresión física. "La disminución de la aceptación dicen y el aumento de la
agresividad de primero hasta tercer grado pueden ser vistas a la luz de la
constatación de que los alumnos de tercer grado hacen más pedidos de
productos anunciados que los alumnos de primero. En la edad del tercer grado,
los anuncios tienen un efecto mas fuerte sobre los chicos: no solamente ellos
piden que se les compre más cosas, sino que se manifiestan menos predispuestos a
aceptar una negativa de los padres y más propensos a reaccionar
agresivamente cuando no son atendidos".(110)
El profesor Leonard Eron de la
Universidad de Illinois-Chicago (EE.UU.) y
presidente de la Midwestern Psychological Association,
añade que si bien en esa edad "se hacen sentir los
máximos efectos de la violencia televisual " , en los adolecentes queda
impresa una "tendencia general a la violencia que dura
años".(111)(*)
6) Reflejos en la drogadicción y en la criminalidad
infanto-juvenil
¿Hasta
donde pueden ser empujados los adolescentes por una publicidad sin principios
morales ni criterios éticos?
Algo de esto se palpa en la
"neo-criminalidad" infanto-juvenil en la Argentina, pues algunas notas que la
distinguen de la delincuencia de otrora provienen de los efectos de tal
propaganda. Para el "teleadicto" sólo se vive y sólo se es, viviendo y siendo
como los personajes de la televisión. Le parece que poseer las señales
distintivas de esos personajes -una marca de campera, de zapatillas, etc.- es un
imperativo absoluto de supervivencia psíquica y social. La violencia televisiva
le enseña, de paso, cómo proveerse de esas señales cuando los padres no tienen
con qué financiar los caprichos que los anuncios le despertaron.(**)
Analizando la neo-criminalidad argentina, el psicólogo Alfredo Moffát,
director de El Bancadero y del Hospital de la Vida, dijo que en las tandas
publicitarias de televisión a los chicos "les enseñan qué objetos tienen que
tener para ser" y en las series "se les muestra cómo
tienen que hacer para obtener esos
objetos de lujo. Aprenden a robar, matar o prostituirse". Los neo-criminales
juveniles están llenos de semejantes "enseñanzas'". Por lo general se inician en
el crimen robando a otros chicos. La cantidad de menores detenidos
por la Policía en la provincia de Buenos Aires aumentó
un 50 por ciento entre
1991 y 1993. De 4.200 arrestados en 1991, se pasó a más de 6.000. Según el
comisario general Kiodczyk, la mayoría de los chicos presos hizo sus primeras
armas asaltando a otros chicos. (112)
El juez de Menores de Morón, Héctor Raffo, quien además preside la
Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia de Menores, señaló que
en los casos de "chicos que asaltan a chicos" el motivo económico no es
exclusivo. Ellos "apuntan a la ropa linda, esa ropa linda que hoy es un
símbolo". La publicidad estimula incansablemente la apetencia de
esos objetos. Y cuando
los chicos "ven que esa ropa la usa otro chico, un par suyo, el deseo se
exacerba (113). Del
"teleadicto" enganchado y excitado al delincuente infantil hay,
entonces, apenas un paso...(***)
Según muchos psicólogos, en el centro de la drogadicción y de la criminalidad juvenil está "el fuerte impacto que
producen en los jóvenes los medios de comunicación masivos, especialmente la
televisión y la virtual quiebra de los esquemas familiares. 'Los modelos
propuestos por la televisión,especialmente en el tema de la violencia, cantidad
de muertes y violaciones que se producen por hora,son una especie de curso
acelerado (...) para deducir que la vida tiene escaso valor \ dice el doctor
Jorge Furlani, autor de un tratado clásico sobre los adolescentes y la
violencia.f Pero esto no sería tan grave si el contexto en el que los
adolescentes aprenden el desprecio por la vida no estuviera herido a su vez: ese
contexto es la familia. Hay padres que en un mes no llegan a dialogar 15 minutos
con sus hijos. Las brechas cada día se hacen más profundas y dramáticas
(114)
Para el niño que toma contacto con el mundo sólo o casi sólo por medio de la pantalla(****), la
violencia y la sangre en la calle son lo habitual o cotidiano, en el recinto
doméstico puede ocurrir todo tipo de perversiones, de las cuales él puede ser
víctima en cualquier momento. Se le hace creer que ingresar en la vida es entrar
en un ambiente de película de terror.
Pero, al mismo tiempo, allí están los "héroes amigos y simpáticos" de la pantalla que le dicen cómo
debe hacer para "sobrevivir" en semejante situación, como imitar al tipo humano
que debe hacer suyo, etc. Desprovisto de verdaderos modelos familiares, es
tentado por ejemplos desastrosos para su conducta social, su identidad sexual y
su actitud frente a la droga y a la criminalidad.
Según el doctor Juan Alberto Yaria, Secretario de Estado de Prevención y
Asistencia de las Adicciones de la provincia de Buenos Aires, hoy en día "el
chico crece más solo. Sin padres protectores. A veces sin los abuelos. Con la
televisión que le brinda un flujo informativo incontrolable y los héroes que
ésta propone en su mayoría son trasgresores, cínicos o escépticos". La
crisis de la sociedad, dice el Dr. Yaria, "aumenta el índice de delitos por
múltiples razones y el niño siente miedo al abuso físico y sexual, cuando no al
incesto. El niño (...) crece en un suelo poco firme. (...) por dentro está
vacío. Crecen asi los trastornos de identidad sexual, de conducta y el uso de
sustancias tóxicas"(115)
7)Los códigos de autocontrol que no respetan ni siquiera
quienes los
redactan
Es evidente que, en sí misma, la publicidad no es un mal. Quien produce
algo de valor tiene el derecho de hacerlo conocer y ofrecerlo a quienes lo
puedan adquirir. Lo que censuran los estudiosos citados es que se abuse de la
misma con criterios, métodos y objetivos que prescinden de la moral. La
existencia de tales abusos es reconocida por los anunciantes y por los medios en
general. En consecuencia han elaborado algunos códigos de ética y autocontrol.
Algunos más exigentes que los otros. Pero, lamentablemente, esos códigos son
considerados como algo de ínfimo valor o inexistentes. Los referidos estudiosos
Patt Burr y Richard Burr, cuentan que en los EE.UU. "un código de conducta de
la TV para niños dispone que la publicidad en la televisión no debe incitar a
los niños a comprar ni a pedir a sus padres que les compren
".(116)
Pero, como en la Argentina, esos códigos de conducta, han quedado relegados en el fondo de un cajón sin ninguna
incidencia en la realidad.
La acción
organizada de los telespectadores puede modificar esta situación. En la
Argentina, por ejemplo, campañas como las desarrolladas por la Fundación
Argentina del Mañana han encontrado una sensibilidad a los argumentos de las
familias en la Cámara de Anunciantes y en no pocas empresas.
La Cámara Argentina
de Anunciantes se solidarizó públicamente con la campaña promovida por la
Fundación Argentina del Mañana. En un treintena de diarios de todo el país
publicó una solicitada que ocupaba una página entera exhortando a los directores
de los medios de comunicación "a que revisen los contenidos que emiten y
moderen los de aquellos que se emitirán en el futuro. Además, que cesen en la
práctica de ofrecer adelantos de programas de adultos en los horarios de
protección al menor".
Pedía también a los
consumidores "que no se limiten a la critica y hagan oír sus propuestas,
restándole audiencia a los programas que no. se la merecen". Igualmente
hacía un llamado a los anunciantes "para que sus mensajes publicitarios se
encuadren en el código de Etica y Autorregulación Publicitaria"(117)
En efecto, no es normal que tales
códigos no sean respetados ni por quienes los redactaron, firmaron y dieron a
conocer al público como señal de idoneidad profesional. Ni tampoco es coherente
que solamente ocurran reacciones positivas por parte de las empresas después de
las quejas de los telespectadores que protestan ante la violación de sus
derechos y de sus principios morales. La pantalla promete entretenimiento,
información y educación a la familia. Esta promesa no puede ser defraudada. No
es leal que, bajo apariencias seductoras de recreación, la programación de TV y
los anuncios inoculen en la familia los gérmenes de su
destrucción.
NOTAS
95) FELDMAN, Shel; WOLF, Abraham; WARMOUTH, Doris, "Parental Concern about Child-Directed Commercials", Journal of Communication, 1.27,1, 1977,págs. 125-135-136. Los subrayados son nuestros.
96) "La telé fait grosser les enfants", Lavancée medícale, 6/2/90.
97) "Graciela Peyr: entre la TV y los niños", Los Andes, 30/10/94.
98) KAPFERER, Jean-NoéI, Tenfantetia publicité - Les chemins de la séduction", Dunod-Communications, París, 1985.
99) "Tiranía de los chicos", Noticias, 9/2/92.
100) PACKARD, Vanee, "La televisión puede ser nociva para los niños", Selecciones del Readers Digest, agosto 1986, pág. 82.
101) BRODY, Gene H.; STONEMAN, Zolinda, SCOTT LAÑE, T. y SANDERS, Alice K., 'Televisión Food Commercials Aimed at Children, Family Grocery Shopping, and Mother Child Interactions", Family Relations, julio 1981, vol. 30, pág. 439.
102) BURR, Patty BURR, Richard M., "Product recognition and Premium AppeaL, Journal of Communication, vol. 27, N°1, 1977.pág.115.
103) SHEIKH, Anees A. y MARTÍN MOLESKI, L., "Conflicts in the Family Over Commercials", Journal of Communication, vol. 27,na 1,1977.pág. 152.
104) PACKARD, art cit., pág. 82
105) "How TV sells children", Journal of Communication, vol. 27, N°1,1977, pág.100.
106) Newsweek, 10/6/85; in BERROU; op. cit, pág. 82.
107) RICO, L.,op.cit., pág. 133.
108) "Chiquitos pero rendidores", El Publicitario, 9/4/92.
109) RICO, L., op. cit., pág. 132.
110) SHEIK y MOLESKI, art. Cit., Págs. 156-157.
111) in WRIGHT, op. cit.., pág.6.
*) Los psiquiatras coinciden en que “los chicos quieren parecerse a los héroes de la TV” a los que ven cometer un promedio de 8.000 crímenes y 100.000 actos de violencia antes de alcanzar los diez años. según ellos, ´padres, educadores, profesores, pediatras, actores y productores tienen una responsabilidad en la violencia juvenil, este fenómeno de fin de siglo”(“La Nación”,Laurence Haim, 13/7/95)
**) El veterano investigador policial Esteban Rizzo, en declaraciones sobre el alarmante aumento de los delitos cometidos con violencia se refirió a la TV actual como a una "fábrica de delincuentes", expresión utilizada, según él, por especialistas internacionales. ("La Nación', 3/4/95)
112) "Los chicos que asaltan a los chicos", Clarín, 12/9/93.
113) id.ibid.
***) "La violencia juvenil cada semana tiene un nuevo mártir tal como David Kareem, de 12 años, uno de los mejores alumnos de una escuela de Bronx. Siempre bien vestido, estudiaba para seguir la carrera de ingeniería, Al salir del colegio, uno de sus compañeros le pide su cazadora. Se niega, discusión y altercado. Kareem es herido y muere. El asesino, de 12 años y medio, explicaría que soñaba con una campera como esa" ("La Nación", Laurence Haim, 13/7/95)
114) "Los adolescentes, el mayor grupo de riesgo de los argentinos", Ámbito Financiero, 22/1/93.
****) De acuerdo a la Consultora especializada Demoskopia, los datos recogidos en un estudio muestran que para los jóvenes, la TV no es sólo su medio de comunicación preferido, sino casi el único que recurren” (“La nación”, 22/2/95)
115) "El sida y la ética social", La Prensa, 12/3/94.
116) BURR y BURR, art. cit, pág. 115.
117) "En la carrera por el rating la que está perdiendo es la familia" El 6/9/94 se publicó en La Nación, y Clarín. En fechas posteriores, en La Razón, La Prensa, El Cronista y Ámbito Financiero, y en 26 periódicos del Interior: "La Voz del Inteiror", de Córdoba; "Siglo XXI". De Tucumán; "El Independiente", de La Rioja; "El Territorio", de Posadas; "Diario de Cuyo", de San Juan; "Ecos Diarios", de Necochea; "El Debate- Pregón", de Gualeguay; "La Mañana" y "El Comercial", de Formosa; "El Día", de la Plata; "La Capital", de Mar del Plata; "Río Negro", de Gral. Roca; "El Chubut, de Trelew; "El Heraldo", de Concordia; "Norte" y "El Diario", de Resistencia; "El Nea", de Reconquista; "Pregón", de Jujuy; "El Tiempo", de Azul; "El Ancasti" y "La Unión" , de Catamarca; "Castellanos", de Rafaela; "El 9 de Julio" de 9 de Julio; "El Liberal" de Santiago del Estero; "El Oeste", de Esquel; y "La Voz de San Justo", de San Francisco, Córdoba.