Capitulo III
Un poder extraño se arroga la formación de los chicos dentro del hogar
1)Falsos modelos desplazan a los padres en la formación de
sus hijos
Desde su más tierna edad, el niño tiende por un impulso
interno a imitar y asimilar modelos que concuerdan con su psicología y su
temperamento. El observa todo y lo reproduce de un modo sorprendente: modos de
ser, costumbres, vocabulario, actitudes, expresiones fisonómicas, etc. Sus
modelos naturales son, ante todo, sus progenitores, y después los
sucesivos círculos
concéntricos de relaciones dispuestos en virtud del grado de parentesco y de
proximidad natural.
Cuando alcance el uso de razón, el niño estará en condiciones
de emitir un juicio sobre lo que hay de bueno y de malo en esos modelos. También
descubrirá nuevos modelos en el colegio y en la sociedad. Pero la influencia
recibida durante sus primeros años pesará decisivamente por el resto de su vida
de un modo subconsciente.
Es así que la
influencia de tal o cual modelo recibida en la infancia se hace sentir
profundamente en su inserción armoniosa y progresiva en la vida social, su éxito
profesional, su familia futura y, sobre todo, su actitud frente a la
religión.
Con la "teleadicción", el papel primordial de los padres,
secundados por sus próximos y más tarde por el ambiente escolar, está siendo
dejado de
lado. Poco a poco
o de golpe, según los casos, la televisión se pone en el lugar de los padres. Es
ella la que presenta los modelos a imitar y que conduce la inserción
-mejor se diría el desencaje- del niño en la sociedad.
Es una verdadera subversión de papeles,
una "revolución cultural" en el hogar, que ha sido acertadamente analizada por
la psicóloga francesa Liliane Lurcat, directora de investigaciones en el Centro
Nacional de la Investigación Científica- CNRS de Francia: "La televisión
transformó a los niños que nacieron después de su invención. Hasta entonces,
ellos eran introducidos a la vida exclusivamente por el ambiente familiar del
cual adoptaban costumbres y valores, gracias a una lenta impregnación cotidiana.
Hoy en día, y mucho antes de la escuela, disponen de otra fuente que les
hace asimilar
ambientes y concepciones, familiarizarse con adultos diferentes, experimentar
emociones nuevas. En pocas palabras, ellos son atrapados por poderosas
redes de influencia en edades sensibles de la formación de la persona"
(81)
Marie-Josée Chombart de Lauwe, también
directora de investigaciones del CNRS, acentúa esta idea: "La TV lo posee más
que él la posee en razón de la
impregnación sensorial y afectiva que ejerce. Ella llega al niño en la intimidad
del hogar, ella le muestra una apariencia de lo real, le propone
un modo de ver los ser es y las cosas que él hace suyo en cierta
medida''.(82)
Esta acción de la televisión se ejerce no tanto por medio de palabras sino, sobre todo, por imágenes y
sonidos rebosantes de vibración, que excitan y favorecen un estado de
desequilibrio nervioso. En ese clima de excitación, la pantalla chica propone
tipos humanos que convidan a la imitación. Así, al chico no le es dada ocasión
para reflexionar. "El ambiente emocional es impuesto directamente - añade
de Lauwe- mientras que en la lectura de una novela el ambiente es propuesto
por el autor, pero recreado por el lector ".
Chombart de Lauwe nota que la mayoría
de los chicos estudiados tienden por ciertos lados a identificarse con los
modelos que la televisión les inocula. "Ser como él", "tener lo que él
tiene", son respuestas frecuentes. Pero en un cierto número, la confusión va
más allá. Creen ser, ellos mismos, el "héroe" de la pantalla chica: "Algunos
niños se identifican tan intensamente con su modelo, que al describirlo usando
la tercera persona, pasan súbitamente a hablar en primera persona: "YO"
".(83)
Esto los "desnortea" respecto de su identidad y del camino que
naturalmente deberían seguir. Una día de estímulos desviantes invade el
horizonte psíquico y mental del "teleadicto" y sofoca los genuinos movimientos
de intelección y volición que brotan de su alma. Se abre en él un inmenso vacío
interior, paradójicamente repleto de estridencias y cacofonías desequilibrantes.
Los chicos decepcionados buscan llenar este vacío con una vida ilusoria de meros
impulsos que agudiza su sensación de fracaso y en la vida real los empuja a la
frustración.
El "teledependiente" acaba, por ende, privado de las alegrías
de la infancia, que solamente pueden dar la consonancia con el corazón de la
buena madre la energía del
buen padre.
2) Los falsos
modelos humanos y el desvío de los jóvenes
En el vacío abierto, la televisión inyecta tipos humanos de
"niños-héroes" cuya influencia podrá ser trágicamente nefasta.
Los modelos de "héroes" propuestos a los chicos tienen
características premeditadas, que a primera vista son imaginativas e ingenuas:
se escabullen mágicamente de las limitaciones de la realidad,todo les es fácil,
no precisan estudiar, ni trabajar, ni esforzarse para conseguir nada.
El chico es incitado a imitar las
"proezas","fáciles y simpáticas" de esos "héroes" artificiales, sea Bart
Simpson o MacGyver. Dejándose llevar por esa influencia intentará reproducir
en la vida cotidiana los hechos deslumbrantes y abstrusos que abundan en las
"proezas" del "héroe" televisual. Entonces podrá emprender acciones absurdas o
gravemente dañinas para su salud o para la vida y los bienes de los otros. Fue
el caso de dos menores que fallecieron al explotarles la bomba artesanal que
habían fabricado imitando a "MacGyver". O de otros admiradores del mismo "Mac
Gyver" que acabaron incendiando su colegio, causando daños por casi un millón de
dólares.(84)
Otros siguen un camino diferente, pero
también dañino. La referida psicóloga Chombart de
Lauwe, analizando un grupo de niños desde este punto de vista, dice que varios
hicieron esfuerzos para adquirir las cualidades del personaje. Y viendo que era
imposible, sintieron una frustración de fondo, como si fuese una derrota
personal. Al tomar conciencia de su situación en la vida real, por mejor que
sea, y del abismo que los separa del fantasioso "héroe" televisivo estalla una
crisis. El resultado es una imagen desvalorizada de sí mismos, de su familia, y
un desajuste social.
3) Subyugados,
masificados, frustrados
La inyección de "modelos patrón" para todo el mundo produce
una verdadera masifícación.
Ahoga la vida
propia de los individuos y los hace inertes, incapaces de moverse a no ser por
un impulso venido desde fuera. Nivela edades, sexos y
psicologías,
aplastando valores, principios y tradiciones.
Liliane Lurcat ha destacado justamente
que "la transformación de la condición infantil ha sido extremamente rápida,
ocultando el pasado. Se han visto aparecer conductas nuevas, como la imitación
masiva de modos de vestirse, de divertirse, de alimentarse.
(...)
En el origen de la transformación de los niños en público se
encuentra el sentimiento de pertenecer a una misma categoría que comparte los
mismos gustos y los mismos deseos. Este sentimiento es inducido ampliamente por
los modelos de niños presentados por la televisión en los cuales los niños creen
reconocerse y con los cuales se identifican
".(85)
Los perfiles del
"héroe infantil" que sale en la televisión son, por de pronto, invenciones de
técnicos de la imagen. Estos tienen como meta absoluta la conquista del público.
Lo tratan como a una masaque es preciso seducir para asegurar el predominio de
un Canal. O simplemente, para ganar "rating". Y
con el "rating"
atraer publicidad que, con idénticos criterios, desea imponer una marca, sea
comercial, política o ideológica. Jamás tienen en cuenta las necesidades únicas
de cada niño, ni de la infancia en general. Ni podrían hacerlo. Pues
significaría favorecer la personalidad y los gustos propios de los niños, lo
cual contradice el objetivo de mantener al público-masa perpetuamente bajo su
influencia.
Esos modelos masificadores convidan a
la juventud a vivir sin personalidad propia, sin
responsabilidad ni moral. La "ética" que proponen se reduce a una noción
desvirtuada: "bueno" es pensar, querer y hacer lo que todos piensan, quieren y
hacen, y ...¡todos piensan, quieren y hacen lo que exhibe la pantalla
chica!
Jamás hablan a los adolescentes de su porvenir individual ni
de las dificultades que pueden encontrar. Mucho menos les proponen las actitudes
nobles que los suyos y la sociedad esperan de ellos. Ni les mencionan los
merecidos premios a que pueden aspirar con una postura genuinamente patriótica y
cristiana. En el momento de entrar en la vida activa, el despertar es brutal.
Pues sorprende a los jóvenes despersonalizados y desorientados por los falsos
modelos. Son la presa ideal para la propaganda que pretenderá llevarlos en la
dirección que quiera.(*)
4)Los chicos en la encrucijada: seguir a los padres o a la
TV
"Los medios de comunicación bombardean el
hogar, sede de la crianza de los hijos, con una panoplia de antihéroes, que
introducen como trasfondo familiar la desconfianza, el cinismo, la
desaprensión", escribió el periodista Guillermo
Villareal.(86)
Los niños y niñitos
son puestos brutal y prematuramente ante una
encrucijada: o seguir el buen ejemplo dado por la familia -habitualmente
denigrado- o el de los excitantes modelos quiméricos insuflados por la pantalla
chica. Estos los apartan de los padres y de su labor formadora y los plasman
según criterios ajenos al hogar. Con conocimiento de causa. García Ferré,
creador de personajes como Anteojito y Antifaz, considera que "esa pantallita
tiene una fuerza inmensa e influye en la formación del carácter y la
personalidad del niño ".(87)
En la
medida en que el niño es conquistado por los
falsos modelos, duda entre adoptar los buenos ejemplos o comenzar a oponerse a
ellos.
Esto contiene en
sí graves peligros. Pero no tiene nada de fatal cuando es interceptado a tiempo,
pues el niño desde su más tierna edad es lo contrario
a un ser inerte.
En su alma hay un dinamismo innato hacia lo perfecto y absoluto que quiere
expandirse en lucha contra la tendencia al mal. Este fondo bueno aspira a cosas
muy diferentes de lo que propone la pantalla chica.
Una muestra característica de la dilaceración
provocada por los pseudo-héroes de la televisión fue recogida en una consulta de
opinión, promovida por la Fundación Argentina del Mañana y respondida por 2098
estudiantes primarios y secundarios.
"¿Qué te gustaría más: ser como los
héroes de las películas de la TV o como tus padres?" A esta pregunta -en sí
misma absurda tratándose de optar entre los padres o la TV-, una mayoría del 51,58% en secundaria y de
53,39% en primaria respondió que prefiere seguir los pasos de sus
padres.(88)
Pero el 37,1 % en primaria y el 41,24% en secundaria responde '"No sé" a
una cuestión tan evidente y crucial. Peor aún, el 9,5% de primaria y el 7,18% de
secundaria prefiere los "modelos" de la TV a los padres. En líneas generales,
hay una división en dos mitades: una que hace la opción por los padres
que era de esperarse,
mientras otra muestra que está siendo trabajada en grandes proporciones por una
duda malsana y, en casos extremos, ha hecho una elección aberrante por los
"modelos" desviantes de la televisión.
He aquí algunos testimonios expresivos de la
preferencia por los padres: "prefiero seguir el ejemplo de mis padres y no el
de una persona que no conozco " (chica de 13); "porque ellos son mi
ejemplo de vida" (chica de 13); "ellos son humanos, no máquina"
(chico de 18); "porque en la TV me parece todo falso, no tiene que ver con la
realidad" (chica de 17); "porque los de la TV son muy permisivos y hay
cosas que hay que poner limites " (chica de 13); "porque me siento
orgulloso de ellos como son " (chico de 16); "como mis padres porque son
lo que más quiero en el mundo. Además los que aparecen son unos falsos"
(chico de 14); "como mis padres porque ellos son fuertes en la realidad y no
en la ficción como los de la TV" (chica de 14); "la personalidad de los
de la TV muchas veces es inventada, no la de mis padres" (chica de 14);
"me gusta ver trabajadores y buenos como mis padres" (chica de 17);
"Porque ellos me dan el mejor ejemplo que no me brindan en la TV" (chica
de 14).
Esta división lleva a dos géneros de conclusiones. Por un
lado, los progenitores pueden estar seguros que es falsa la idea según la cual
la televisión seduciría incoerciblemente a todos los chicos. Desde este punto de
vista puede afirmarse que aunque la "teleadicción" parezca un gigante, no es
invencible sino que tiene los pies de barro. Actuando a tiempo y con decisión,
se pueden apartar sus efectos dañinos y esclavizadores.
Por otro lado, es alarmante que la falta de comunicación, la
"teleadicción" y los falsos modelos hayan modificado las inclinaciones
infantiles al punto que casi una mitad ha perdido la certidumbre en
esta materia esencial
o ha escogido decididamente el mal camino.
Más grave aún: predomina la tendencia al aumento de la
proporción de chicos confundidos o extraviados.
Un ejemplo de esto se verifica en
España. En 1992, una conocida consultora de opinión, Nielsen, llevó a cabo un
sondeo entre chicos de 4 a 6 años. "Una de las preguntas
planteadas fue: 'a quien quieres más, ¿a papá o a la TV? '(...} El 44 por ciento
respondió a la TV\ El motivo, por más cruel que aparezca, llegó con la
sinceridad habitual en la gente menuda: 'la televisión siempre está en casa y papá no".(89)
Estos índices empeoran,
según se desprende de la comparación con los datos
presentados por el profesor Duche, en junio de 1979, durante el Congreso Europeo
de Psiquiatría, celebrado en Madrid.
"Según los datos recogidos, la televisión disminuye y anula la
comunicación de la familia. De los niños estudiados, el 40% preferían la
televisión a sus padres y un 20% la preferían a sus
madres'!.(90)
En ese mismo país, un informe
redactado por la célebre Universidad Complutense
de Madrid dedujo que el tiempo que los chicos destinaban al diálogo con sus
padres se limita a apenas once minutos
semanales.(91)
Idéntica dilaceración se verifica en los
EE.UU. En ese país, según los resultados de una encuesta divulgados por la
asociación TV-Free América en
marzo de este año, "indagados si prefieren conversar con sus
padres o ver TV, el 54% de los niños americanos de entre 4 y 6 años afirma que
prefiere la
TV".(92)
Los nuevos "tipos humanos" televisivos
para niños y jóvenes están intensificando su
acción dilaceradora y exacerbando cada vez más la oposición a los verdaderos
modelos familiares y morales.
Ejemplo característico son los dibujos
animados Beavis & Butt-head emitidos por cable y que ya se especula
que serán lanzados al aire por Telefe.
Los personajes centrales son dos adolescentes que dan el nombre a la
serie. Butt-head significa "cabeza de nalgas", en inglés de bajo calón.
Estos "modelos" prescinden de la familia. Su "anti-hogar" es "un cuarto de
dos por dos, sucio desordenado y lleno de latas de cerveza tiradas por el piso.
Para poder circular tienen que patearlas". Su "anti-lenguaje" y sus
"anti-modales" sádicos y obscenos caen en el primarismo salvaje: "Cuando se
pelean, lo menos que gritan es: "Nalgoides, marica, cállate o te
pateo, limpia nalgas. (...) Todo el tiempo se escuchan onomatopeyas al estilo
'Huh, Huh,Eheheh... ' que repiten como si fuera un grito de guerra". Sus
costumbres son todo lo opuesto de lo que cualquier matrimonio honrado enseñaría
a sus hijos: "Son capaces [ante las cámaras] de masturbarse, eructar, decir
obscenidades y pasar por una sesión de sadomasoquismo. (...) cuando salen los
viernes a la noche, lo primero que hacen es ir a una farmacia a comprar
preservativos" (93)
Estos perversos
dibujitos parecen mandados hacer para apartar
niños y jóvenes de cualquier ideal de familia y para subvertir el hogar
organizado. En Ohio (EE.UU.) una madre llamó a los medios para denunciar que su
hija de cinco años intentó quemar viva a su hermanita de dos, influenciada por "Beavis &
Butt-Head"(94).
Los chicos están en una encrucijada lancinante entre tipos humanos
radicalmente opuestos. La influencia de la pantalla los aparta cada vez más de
los ejemplos del hogar. Si este proceso continúa agravándose ¿cuál será el
futuro de la Argentina? Si no hay una reacción, es lícito dudar seriamente que
sea el de la continuidad con las sanas tradiciones de las familias cristianas.
Antes bien, es de temerse que sea el señalado por figuras proletarizantes y
nauseabundas como Beavis &
Butt-Head...(**)
Notas:
81) LURCAT, Liliane, Le jeune enfant devant 33 apparences télévisuuelles",
Esprít,n°87, marzo 1984, pág.38.
82) CHOMBART de LAUWE, Maríe-Josée, "L'interaction enfant/televisión",
Neuropsychiatríe de L'enfant et de L'adolescence, 1981, vol.29,n°3.pág.160.
83)CHOMBART de LAUWE, art. Cit., pág.167.
84) in BERROU, Lúe "Les méfaits de la televisión sur nos enfants", Avenir de la
Culture. París, 1993, 94 págs.,pág. 44.
85) LURCAT, Liliane, "Communications écrites et comptes-rendus des ateliers", Arles. 10/14/6/91.
*) Juan Carlos Pisano responsable del Área M.C.S. de la Junta Catequista Central
aurrna que los medios de comunicación manipulan, condicionan y alienan a las personas intentando convertirlos en "hombres masa". En consecuencia, aconseja
tomar conciencia de la ''intoxicación a la que podemos estar sometidos" y a "ponerse a buscar la forma de salir de ella" ("La Famila y los Medios de Comunicación Social", "Consudec", N° 768, Julio de 1995)
86) "Actitud crítica de la familia ante los medios de comunicación", AICA 1851, 10/6/92.
87) "Chiquitos pero rendidores", El Publicitario, 9/4/92.
88) Encuesta FAM citada, v. nota 71. en TV
89) "Seducidos y abandonados", La Prensa, 10/4/94.
90) ERÁÜSQUÍN, MATILLA y VÁZQUEZ, op. cit. Pág. 44.
91) "Seducidos y abandonados", La Prensa, 10/4/94.
92) "Grupo quer os EUA sem TV durante uma semana", Folha de Sao Paulo, 20/3/95.
93) "Malditas criaturas adorables", La Prensa, 3/12/94.
94) id. ibid.
(*)El Boletín de la Agencia Informativa Católica (AICA) narra, con abundacia de datos, la campaña de protesta organizada con éxito por la Fundación Argentina del Mañana para evitar la emisión de "Beavis & Butt-head" en las pantallas de TELEFE (Año XXXIX, N°2004, 24/5/95)