Capitulo II
La Incomunicación en el hogar
1. Un drama silencioso:
el fin de las conversaciones
A medida que se pone el día, la actividad va
disminuyendo en ciudades, pueblos y campos
argentinos. La gente vuelve a casa. Es la hora de comer, de reunirse en familia,
de descansar. Mientras que en los lugares de trabajo se concluyen las tareas
cotidianas, en las casas y departamentos, desde los más elegantes o lujosos
hasta los más humildes o pobres, las luces se prenden a la espera de los
miembros de la familia que faltan. La mesa se va poniendo. Las preocupaciones de
la jornada van quedando para el día siguiente.
En la calle, algunos todavía se apuran
para llegar a su hogar. Otros caminan despacio, como quien saborea
anticipadamente el momento del reposo junto
a sus seres queridos. En
los kioscos algunos hojean una revista o hacen una última compra. Es el fin
esperado de un día que muchas veces no fue suave,
antes bien, difícil o
amargo.
En casa, la televisión
está encendida. Los que allí se encuentran están inmovilizados ante ella. Y los
que van llegando se sientan frente a la pantalla chica, casi sin saludarse:
apenas unas palabras breves, monosílabos o frases formales. El resto es un largo
silencio interrumpido por pocos comentarios individuales. Se come
maquinalmente. En la cena no hay casi intercambio de impresiones del día, de
noticias, de ideas, de dificultades, de afectos, de hechos acaecidos a algún
miembro de la familia. No se oyen consejos ni se dan apoyos mutuos.
La jornada muere en un
arrastrarse ante la TV, hasta que el sueño físico mezclado con el peso de una
decepción difusa va ganando uno a uno, quedándose a veces el televisor prendido,
solo.
¿Y la familia? Sin duda
materialmente está allí, con la televisión en el centro. Pero, psicológicamente,
moralmente ¿dónde está?
"Es una evidencia
que la presencia de un televisor en un hogar en primer lugar tiene unefecto
masivo de censurar la conversación familiar", afirma el especialista francés
Pierre Baudry.
"Ya no se habla más, y
si se habla, las palabras son tenidas como un fenómeno parasitario. De esta
manera, desaparece, por la presencia de la
TV, toda una
trama de enunciados, gestos, conductas que garantizaban la circulación de ideas
dentro de la familia, y que definían el lugar de cada uno en su seno".
(44)
Y agrega, con base
en la experiencia, que en las pocas oportunidades que un imprevisto dejó una
región sin televisión, "se vio que resurgían otras formas de comunicación
familiar e Ínter-familiar, como por ejemplo, las tertulias y veladas "
(45) que la TV había tenido el triste "mérito" de
eliminar.
2. Una apariencia de unión:
la familia
agrupada en torno del televisor
Médicos, pediatras,
psicólogos y sociólogos consideran preocupante que cuando padres e hijos se
reúnen a la noche, la televisión impida las relaciones personales indispensables
para el bienestar de la familia. Las propias razones de ser del hogar parecen
desvanecerse alrededor del aparato. La intimidad entre unos y otros, la dignidad
y la nobleza del hogar se apagan en esas reuniones puramente
formales.
El Dr. L.
Moor, especialista francés en psiquiatría de la infancia y de la adolescencia,
observa: "Lo más corriente es que la familia se reúna para asistir a una
emisión. La televisión refuerza materialmente la vida familiar en el sentido de
que la agrupa. Pero si los chicos no tienen el derecho de decir una palabra para
no perturbar a sus padres, la TV reemplazará los intercambios directos respecto
de los asuntos familiares. Hay familias donde no se habla absolutamente nada
desde que entró el aparato de televisión en el hogar. Semejante reunión formal
no tiene ningún valor de comunicación'.(46)
La psicóloga
norteamericana Marie Winn recoge los resultados de numerosos estudios de
investigación realizados en los EE.UU. que hace décadas vienen denunciando el
mismo fenómeno" el setenta y ocho por ciento de los entrevistados
indican que no tiene lugar ninguna conversación mientras
están
viendo
televisión. En dicho se estudio hace esta observación: "en la
mayoria de los hogares la atmósfera de la televisión es una quieta absorción por
parte de los miembros de la familia que están presentes.La naturaleza de la vida
social de la familia durante un programa podría des cribirse como paralela en un
lugar de recíproca, y parece que el aparato,cuando está encendido, domina la
vida familiar (47)
Según otra
investigación, ya en los primeros tiempos de la TV, el
treinta y seis por ciento de los norteamericanos decía que
el ver televisión era la
única actividad en
la que participaba la familia durante la semana.(48)
Desde entonces, como
veremos, el problema se agravó mucho.
3. La mamá substituida por la pantalla
chica
En los hogares donde
la excesiva visión de TV ahoga la convivencia familiar "la televisión manda
tanto o más que la madre" (49)
Dice Lolo Rico [Dolores
Rico Oliver], productora española de programas para niños, algunos muy populares
como "La Bola de Cristal". En un hogar normal, la madre marca amorosamente los
ritmos cotidianos de los hijos: la hora de levantarse, de ir al colegio, de
comer, de ir a dormir, etc.
Hoy sin embargo, en los
hogares copados por la pantalla chica la televisión dicta mecánicamente estos
ritmos.
Explica Lolo
Rico: "En la vida de un niño casi todo se ordena en función de la
televisión el juego, el estudio y la vida familiar-de la misma forma que antes
se regia por la figura materna. Era a ella a quien se acudía, como a un refugio
firme, cuando invadía la angustia, la tristeza, el temor. Hoy somos los propios
adultos los que procuramos por todos los medios sustraernos a estos sentimientos
conectando el televisor y dejándonos llenar de imágenes a las que no prestamos
ni un interés ni una adhesión activas, pero que nos homogeneízan en un espacio
superpoblado en el que podemos encontrar de todo, salvo a nosotros
mismos.(50)
Lolo Rico está muy lejos de querer ser una autora
nostálgica del papel tradicional de la madre.
Antes bien, no reniega su
militancia de izquierdas con que orientó ideológicamente -según confiesa-sus
programas infantiles. Pero la fuerza de la evidencia le ha hecho reflexionar
sobre puntos claves.
Por esto, no titubea
en desprenderse de viejos clichés feministas. Y afirma: "Desde el principio
de los tiempos, ha sido la madre la que se ocupaba de su hijo y a la vez que lo
cuidaba le entretenía, constituyendo su personalidad a través de la actividad y
el juego."
Lamenta Rico:
"Hoy la madre ha dejado esta importantísima tarea en manos de la tele. La ha
elegido como niñera. Sin darse cuenta, la ha convertido en
la reina-madre,
en el corazón mismo del hogar. (...) Siempre ha sido la madre quien nos ha
indicado lo que es bueno o malo, lo que hay que amar, respetar, desear o
rechazar. Toda una escala de valores que hoy fijan aquellos que programan las
distintas cadenas o canales de televisión. Son ellos los que definen y destacan,
según intereses ideológicamente muy concretos, lo que nuestros hijos deben
querer o anhelar.(51)
La madre es,
por así decir, la quintaesencia de la familia. Ella encama la bondad, el afecto
y la misericordia. Su recuerdo acompaña al adulto asociado indeleblemente a la
felicidad paradisíaca de la infancia. ¿Quién podrá creer que la televisión deja
grabado en el alma un efecto por lo menos en algo comparable?
4. Caminando detrás de la niñera
electrónica
El desplazamiento de la mamá y la entronización de
la pantalla chica como "niñera electrónica" o "reina-madre" es una revolución
que desencadena desórdenes psíquicos y emotivos profundos en el niño
que hace sus primeros aprendizajes de la vida. (*)
Una analogía extraída de
la naturaleza animal y estudiada en psicología auxilia para comprender cuan
hondas pueden ser estas perturbaciones. El Dr.
Donaid Oiding Hebb,
profesor de Psicología en la Universidad McGill (EE.UU.), resumió las
investigaciones sobre los patrones de aprendizaje temprano de los animales
recién nacidos. Estos trabajos muestran que numerosos animales, por instinto
natural, tienden a identificar el primer ser moviente con uno de sus padres.
Y, cuando éstos faltan, buscan otro animal incluso de
diferente especie, como un ser humano, que pueda "reemplazar" la genitora.
Esta pseudo-"madre"
les queda marcada como tal para el resto de su existencia.
El fenómeno fue ampliamente reproducido en laboratorio. Se coloca una pata hecha
de madera al lado de un huevo por abrirse. El patito recién nacido es impelido
instintivamente a actuar como si el muñeco de la pata fuese su madre. Este
muñeco "caminaba" y "nadaba" en un recipiente. El patito-tal como en la
realidad- imitaba a su madre artificial yendo detrás de ella. Hebb concluye:
"Está claro que la conducta superior del adulto, en mamíferos y en aves,
depende fundamentalmente de las experiencias de la infancia
".(52)
La analogía de situaciones nos lleva a preguntar
si algo de parecido no está ocurriendo con los
"hijos" de la televisión. Tanto más cuanto la dependencia afectiva del televisor ya
se hace sentir, en proporciones alarmantes, entre los adultos criados junto a la
pantalla chica.
La Dra. Graciela
Peyrú, integrante del Centro de Investigación sobre Efectos de la TV en Niños de
la Universidad de Kansas (EE.UU.) y profesora de las Universidades de Buenos
Aires, Mar del Plata y Belgrano, escribe respecto de las consecuencias de esta
substitución de la madre por el televisor: "Muchas personas adultas mantienen
con la televisión el vínculo que los chicos pequeños tienen con sus madres.
Necesitan que esté cerca, aunque no haga nada con
ellos.(53)
Ejemplo de esto fue
mostrado por una reciente encuesta en Inglaterra: "Las dos terceras partes de
los consultados no se separaría de su aparato de televisión ni a cambio de una
recompensa de 10.000 libras esterlinas (15.200 dólares). Y un diez por ciento de
los 819 encuestados aseguró que no entregaría el televisor ni siquiera a cambio
de un millón de libras esterlinas (un millón y medio de
dólares)".(54)
5. La vida de familia con sus ritmos subvertidos y su personalidad
reprimida
En América del Norte y Europa, padres de familia, educadores y personas afectadas por los estragos
que causa el hábito de mirar indiscriminadamente televisión han formado
asociaciones.
Es el caso,
por ejemplo, del TV Action Group de Gran Bretaña. Este ha publicado una
obra rica de testimonios, entre los cuales extraemos el siguiente:"En una
familia donde los niños miran televisión durante veinte o treinta horas
semanales, y los adultos ven un promedio de diecisiete horas, la televisión
tiende a vaciar cualquier otra actividad. Deportes, jardinería, juegos, cantos,
narración de cuentos, conversaciones, horarios regulares para comer, paseos,
hobbies, trabajos hogareños, visitas a los parientes y amigos -todo el edificio
de actividades que constituye la "cultura social" de la familia, acaba siendo
reemplazado por el vacío. (...)
"Uno de los mayores
efectos de la televisión en la cultura social de las familias, es la ruptura de
los ritmos familiares, cotidianos, semanales, mensuales y anuales. Cada familia
tiene sus propios estilos de levantarse, de desayunar, de salir a trabajar los
padres, de ir al colegio los hijos, del horario de tomar un tentempié, de volver
a casa, de cenar,de actividades de fin del día, de irse a acostar.
(...)
"Para los chicos
tener un ritmo fijo del día es un elemento esencial que forma su sentido de la
estabilidad, el cual, a su vez, es un factor esencial par a desarrollar la
capacidad de decisión y otras cualidades como la responsabilidad. (...) Horarios
regulares para las comidas, para irse a dormir, momentos para oir cuentos o
historias, o jugar a las cartas, les permiten crecer dentro de un marco de
seguridad'.(55)
Eliminar las
peculiaridades, llenas de sabrosa diversidad, que brotan espontáneamente del
modo de ser de cada familia, subvertir sus hábitos y ritmos de vida originales,
equivale a desarticularla y hacerla naufragar en el tedio de la masificación y
en el vacío interior.
A menudo sus miembros no
consiguen descubrir el mecanismo de esta desarticulación. ¿Qué pasa en casa? se
preguntarán entonces, sintiendo el vacío dentro del hogar y el progresivo
distanciamiento de la vida de cada uno. A la soledad creciente se sumará la
perplejidad de quien no encuentra respuesta a un problema que corroe por dentro
y que cuesta identificar. Tal vez, mientras sean envueltos por esta incógnita,
en la sala o en algún cuarto, el televisor está prendido y la familia absorta
...
6. La "teleadicción": un SIDA que carcome
las
defensas familiares
La televisión alimentó otrora la esperanza otrora la
esperanza de transformarse en un instrmento poderoso de reunion familiar y de
vinculación de los hijos al hogar. Hoy en día esa ilusión dio lugar a la
decepción. La irrupción de la "teleadicción"(**) hirió a fondo la
comunicación entre padres e hijos.
Pero
la familia no es una institución despojada de recursos para defenderse. Nacida
del orden natural de las cosas y santificada por el sacramento del matrimonio,
posee formidables potencialidades para resistir a las crisis y reerguirse frente
a las mayores dificultades. Mientras no sea tragada por la vorágine de los
eventos actuales, es capaz de revivificar continuamente a la sociedad y
sustentar su existencia con instituciones propias.
Sin embargo, la
"teleadicción" impide que la familia tome
conciencia de sus problemas. Más bien la anestesia paralizando la reacción
natural salvadora.
Así
como el SIDA destruye las resistencias inmunológicas permitiendo que cualquier
virus devore el organismo humano, la "teleadicción" bloquea
los mecanismos de defensa
de la familia. Entonces, los males que se ensañan contra ella pueden realizar su
obra destructora con el camino allanado.
La
psicóloga norteamericana Marie Winn, como otros estudiosos de la materia,
insiste en que la falta de momentos para hablar destruye las oportunidades de
desahogar los problemas y de entenderse entre padres e hijos, entre cónyuges y
entre hermanos. Así no se encuentra una solución a los problemas. Estos
fermentan en sordina, envenenan los lazos domésticos y corroen la convivencia en
casa.
"Con mucha frecuencia -destaca Winn- las familias emplean la
televisión para evitar el enfrentarse a los problemas que no desapareceran por
ser ignorados y solo se enconaran y se haran mas difíciles de resolver con el
paso del tiempo.(56)
"En sus efectos en las
relaciones familiares,en su facilitarles a los padres el desentenderse de
desempeñar un papel activo en la inserción de los hijos en la sociedad y en su
reemplazo de los rituales y acontecimientos especiales de la familia", agrega.
Winn considera que el abuso de la TV no es el unico
factor de destrucción de la familia.
Realmente, deben
considerarse otros aspectos Claves: el creciente número de divorcios y
"re-casamientos";el incremento en el número de madres ausentes del hogar porque
trabajan; la tendencia a equiparar uniones sodomíticas a los matrimonios
legítimos; las políticas de reducción de la natalidad promovidas por gobiernos,
organizaciones internacionales y/o organizaciones no-gubernamentales;el
aborto;las presiones fiscales y laborales que, de un modo mas o menos
subrepticio, castigan a los hogares, especialmente a los mas prolíficos, etc. La
lista, sin duda, es extensa...
También para Winn, la
crisis religiosa pesa enormemente."Tal vez sea verdad dice que la dedicación de
los Estados Unidos a la experiencia de la televisión sea el antifaz de un vacío
espiritual, de una manera de vida yerma y vacía, de un desierto de
materialismo".
Si la familia no
estuviese paralizada frente al Televisor, las cosas serían muy distintas."Es el
papel dominante que la televisión desempeña en la familia lo embrutece a
ésta para que acepte su infeliz estado y le impide luchar por mejorar su
condición, por mejorar sus relaciones y por recuperar algo de la riqueza que en
un tiempo poseyó" (57)
7. Cuando se enciende el televisor
y se apaga el calor del
hogar
El término "hogar" viene
de "fuego", es decir, de la chimenea en torno de la cual se congregaban, en
tiempos idos, bajo la autoridad paterna, los esposos, su descendencia y sus
domésticos para alimentarse y calentarse en el invierno, compartiendo un techo
común.
Ese fuego tenía algo de
sagrado. No se consideraba apenas su utilidad física, sino que era el símbolo
palpable del amor recíproco que cimienta la unidad familiar y de la divinidad
que protege el lar.
El progreso cambió muchos
aspectos materiales. Pero la realidad trascendental permaneció incólume: el
calor moral y espiritual del hogar, la caridad recíproca es el foco que mantiene
viva y cohesiona la familia.
Cuando el televisor se
puso en el centro del Hogar, en vez de unir más a la familia, aisló a sus
Integrantes. La irradiación de la TV en lugar de favorecer el amor mutuo, lo
enfrió. La conversación y el intercambio de impresiones, opiniones y afectos,
fueron amputados. Las relaciones se endurecieron.
Alain Woodrow, especialista en el impacto de los medios de comunicación
social y en los nuevos problemas religiosos que plantean, escribió: "Otrora,
las familias se reunían al anochecer para rezar juntos. Hoy se reúnen en torno
de las nuevas chimeneas domésticas: los aparatos de televisión, paraver el
noticiero de la noche ".
"En lugar de
implorar la protección de Dios,ahora se vuelven hacia el televisor"
(58)
8) Unión familiar, religión y TV
Durante mucho tiempo se
propagó la máxima, sin duda verdadera, según la cual la familia que reza unida
vive unida. Unida por los lazos de la fidelidad
mutua y, sobre todo, unida
a los pies de la Virgen María, nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra
esperanza.
Hoy muchos se
preguntan ¿cuántas familias rezan unidas? ¿cuántas son las familias que rezan?
O, por lo menos, ¿cuántas son las que tienen una determinación
inflexible de nunca separarse?
Entonces también se suponía que la televisión y las prácticas religiosas
domésticas no tenían relación entre sí. Sin embargo, la televisión en las
últimas décadas se metamorfoseó a tal punto que hizo cambiar de idea inclusive a
sus admiradores más intransigentes.
El mismo Alain Woodrow nos da un testimonio revelador diciendo que la
televisión "es el más poderoso rival que la religión jamás encontró.
Hoy
por hoy, quien
estructura la opinión no es más la Iglesia sino la televisión". Y añade:
"Del mismo modo que la liturgia católica, la televisión tiene
sus
celebraciones,
sus encuentros regulares, el equivalente a la Misa solemne, es decir los
noticieros y los grandes programas regulares con sus frases rituales que
recuerdan los "Dominus vobiscum" y el "Ite Missa est" de antaño:
"Buenos dias!', "Gracias por su atención", "Hasta mañana,
si..."etc. El celebrante, por supuesto, es el animador, una
especie de sumo sacerdote que sabe todo, organiza todo. presenta las preguntas,
saca las conclusiones".(59)
Un ministerio por
así decir religioso ejercido por poderes que, agrega Woodrow. se asemejan a una
autocracia que nada respeta: Ellos tienen un
poder sin
mandato, heredado sin mérito. Un poder que encuentra su origen en este propio
poderoso instrumento electrónico de difusión
"(60)
La oración y otras
prácticas de piedad en familia, desaparecen de una casa donde la TV está
constantemente prendida. Son expulsadas mansamente o
incluso consideradas
ridiculas. Ahora bien. si la religión se extingue dentro de las paredes caseras,
sufre un golpe en la base. Pues los niños reciben en el
hogar las primeras
nociones y la formación de la sensibilidad moral para las verdades de la
religión que después aprenderán en el catecismo.
Donde se apagan la caridad familiar y las relaciones mutuas, no es raro
que se olvide esa forma superior de comunicación que es la
oración.
9) El auge de la incomunicación:
"una
televisión para cada uno"
La multiplicación de
aparatos en el hogar apaciguó ciertas tensiones provocadas por la elección del
programa. Padres e hijos, hermanos y hermanas, a veces marido y mujer, van a
instalarse frente a televisores diferentes. Sin embargo, semejante
"remedio" se está mostrando peor que la enfermedad. Y el dicho "una
televisión para cada uno", o en el cuarto de cada uno, está muy lejos de ser una
solución.
Cuando empezó esta tendencia, una encuesta del Instituto Nacional del
Audiovisual y de Carat TV constató en Francia: "el telespectador de mañana
desbordado por estas nuevas fuentes de imágenes, tiene la tendencia a consumir
cada vez más y cada vez peor. El se aisla; cada uno mira la tele
en
su rincón,
padres/hijos, marido/mujer. (...) Ir cada uno a su cuarto para mirar cada uno su
película ¿no es una forma de ruptura? (...) Menos conflictos, pero una mayor
soledad de cada uno delante de su aparato. ¿Es esto lo verdaderamente ideal?
" (61)
El costo es el
descoyuntamiento interno de la familia. Un precio muy pesado para huir de un
problema que antes no existía. ¿Será que por causa de ésto un día se irá a
añorar las disputas de ayer, últimas manifestaciones de una comunicación
moribunda, pero comunicación al fin y al cabo?
10. Mala comunicación en familia
= frustración de los
hijos
Las
buenas relaciones en casa son la matriz de la sociabilidad. El hogar en el cual
desfallece la conversación forma -o deforma- a niños a quienes le cuesta trabar
amistades con parientes o compañeros, chicos retraídos y/o ariscos, agresivos o
deprimidos, sin iniciativa o capaces de practicar actos anti-sociales del modo
más inesperado, según sus inclinaciones psico-fisiológicas. La "teleadicción" y
la incomunicación en el hogar les impiden el equilibrado desarrollo de su
sociablidad y la adquisición de cualidades como la desenvoltura, el buen trato,
la afabilidad, la cortesía en las mujeres.
La Dra. Peyrú afirma:"Las
persomas que permanecen mucho frente a equipos electrónicos, el televisor o una
computadora, pierden los talentos necesarios para estar con otros seres
humanos",Y agrega: "aquellas personas que se refugian y construyen una
perspectiva del mundo, a través del mundo televisivo, tienen una visión mucho
más hostil de la realidad. Por ende, se comportan con mas
hostilidad y menos solidaridad".(62)
El Dr. Jorge Yarce, especialista en Filosofía de la
Comunicación que ha enseñado en la universidades
de Navarra (España), Stanford(EE.UU.) y Los Andes(Bogotá), sustenta que "cuando
existe sustitución del diálogo familiar por la televisión; o cuando el niño ve
demasiadas horas al día, de tal modo que interfiere en el trato con niños de la
misma edad, manifiesta tendencia a la introspección ,asilamiento y dificultad
para relacionarse. La televisión no puede sustituir a ningún
tipo de convivencia".(63)
El saber relacionarse bien
en sociedad también depende de tener opiniones o preferencias individuales y de
presentarlas de un modo atractivo.Esta genuina oroginalidad que caracteriza a
cada persona tampoco se desarrolla en el chico incomunicado.Éste, cuando mayor,
va a tener muchas dificultades de "encajarse", de transmitir lo que siente y de
vivir independiente de los slogans de los medios.
En el mismo sentido,
el equipo de sociólogos españoles dirigido por M. Alfonso Erausquin, Luis
Matilla y Miguel Vázquez, observó: "el niño no
televisualizado
es más autónomo en sus juegos que el televisualizado, quien necesita que una
figura exterior a él -en este caso el padre o la madre- cubra, con la incitación
al juego y la actividad compartida, el vacío temporal que el televisor le ha
dejado ". Y agregan: "El niño que nunca veía el televisor gozaba de una
autonomía que el aparato arrebata hoy a sus
descendientes"(64)
En "Como criar hijos con actitudes positivas en un mundo negativo", libro denso de consejos
pedagógicos, Zig Ziglar da varios ejemplos verificados en EE.UU. de la falta de
sociabilidad que causa la "teleadicción". "Reconozco -dice Ziglar- que
a nuestros hijos sus compañeros los podrían tildar de ser 'distintos' si en la
casa no hay televisor; efectivamente, después de un par de semanas, sí serían
distintos: serían más felices, más comunicativos, productivos, afectuosos,
tranquilos, moralmente responsables y socialmente aceptables"
(65)
Hay una curiosa inversión: cuanto menos ven el
instrumento que debería servir de esparcimiento,
¡los chicos se muestran más vivaces, felices y amigables!
"¿Entonces cuál es
la solución? " se pregunta el mismo autor. Responde que una posibilidad es
que los padres se reúnan con sus hijos para discutir los programas que van a
ver. Sin embargo, sintiendo las dificultades que esto acarrea para los
progenitores en la vida actual, dice: "Un método aún mejor
es
el que emplea una
escuela de Pennsylvania que ha fijado reglas estrictas para limitar el tiempo
que los muchachos pueden dedicar a la televisión, con el objeto de curar a los
estudiantes de la hiperactividad, el nerviosismo y la conducta antisocial. "Los
alumnos de nivel elemental que destinan un tiempo excesivo a la TV se inclinan a
ser hiperactivos y antisociales" dice Henry Blanchard, director de la facultad
en la escuela de Kemberton Farms, en
Pennsylvania.
Esta escuela tiene 320 estudiantes desde el prekinder hasta el duodécimo grado,
y tiene un reglamento en el cual los niños hasta
primer
grado
inclusive no pueden ver televisión. A los de segundo grado en adelante se
les insta para que no vean televisión los días de escuela, y para que
durante los fines
de semana se limiten a tres o cuatro horas a lo sumo. "Se pudieron observar los
efectos en algunos de los chicos casi inmediatamente \ dice Blanchard en
Parents Magazine. 'Tres días después que apagan el televisor, se observa una
mejora notable en su conducta. Se concentran mejor y pueden seguir más
fácilmente las instrucciones que se les dan, y llevarse mejor con sus vecinos.
Si vuelven al televisor, uno lo nota inmediatamente
"(66)
11. Los que más reprueban la demolición
de la familia:
¡los
jóvenes!
Nuestra época ha sido
rotulada de "postmoderna" por su oposición a los
mitos contestados y caducos de la "modernidad". Si hoy alguien creyese que la
añoranza de una familia bien constituida es "cosa de viejos", poco entendería de
los cambios operados. Basta considerar estadísticas y sondeos.
El 18,3% de los
argentinos dicen "odiar el hecho de que la familia ya no importe". Este
grupo está compuesto básicamente por los menores de 20 años, que en este punto
¡concuerdan con los mayores de 50!, según encuesta de Clarín
.(67)
El ya
citado Dr. Moor menciona un sondeo realizado en
Francia por la empresa SOFRES para la revista "Fígaro Magazine". Según él, en
1976, el 60% de los chicos interrogados se manifestaron contrarios a la
televisión prendida durante las comidas.
"Ella desgarra el
ambiente familiar" era la queja más
repetida.(68)
Una
encuesta posterior, promovida por los ministerios
franceses de Cultura. Educación y Agricultura, recogió resultados más explícitos
Los chicos de 9 a 18 años se lamentaban insistentemente por el "pesado
silencio" que se crea en casa cuando la televisión está prendida. También la
falta de compañía. Las quejas infantiles decían que la televisión abría como una
"llaga" o sena como una "enfermedad" de consecuencias
"desastrosas". Se consideraban "intoxicados", "hipnotizados",
"condicionados'' por un hábito que les "hace olvidar el pensamiento"
e "impide reflexionar". "Una
visión bastante negra prevalece entre los jóvenes en lo que se refiere a los
cambios que aportó la introducción
de la televisión en las familias ". deducen los analistas de dicha encuesta.
Los chicos al mismo tiempo que "atribuyen todas las responsabilidades al
medio TV" sueñan en el fondo con un pasado que no conocieron, en el cual
"se paseaba, se llevaba una vida más libre y sobre todo se tenían muchos
intercambios con numerosos vecinos y amigos (...) A menudo añoran el
tiempo en que no existia la televisión porque se imaginan que la vida en aquel
entonces era más interesante". Con la TV "se acabó -dicen-
no hay nada (...) Ella ha hecho desaparecer todo
".(69)
En los últimos años, los
jóvenes que se quejan no solo aumentaron en número. También rechazan las
conductas morales antifamiliares. Una reciente
encuesta realizada
en Los Angeles (EE.UU.), a pedido de la asociación Children now, mostró
que la mayoría de los 750 adolescentes consultados, con edades entre 10 y 16
años, están disgustados por los ejemplos de incitaciones anti-familiares y
a-morales que emite la pantalla chica. El 77% lamentó que la televisión exhiba
con demasiada frecuencia escenas sexuales pre-matrimoniales. El 82% deploró que
los programas no enseñen lo que es bueno y lo que es malo y el 62% dijo que
tales emisiones los influencian para que tengan
relaciones sexuales prematuramente. "Sinceramente nos quedamos sorprendidos
de cómo ellos afirmaron que sus valores son moldeados por los medios y de cómo
quieren valores morales más elevados en la TV" comentó James Steyer,
presidente de Children now.(70)
12. La incomunicación en
los hogares argentinos
A la pregunta: "¿Te gustaría conversar más con tu papá y tu mamá
aunque sea viendo un poco menos de TV?" el 60,25% de los chicos y chicas en
primaria y el 54,8% de secundaria respondió
afirmativamente.(7l)
Estas
cifras sugieren que hay un anhelo insatisfecho en
la mayoría de los chicos. Como si lanzasen un llamado y extendiesen su mano
pidiendo auxilio y comprensión en la oscuridad, mientras la televisión está
prendida, pero sin encontrar respuesta ¿Podría ser de otra manera, cuando el
televisor, tantas veces tachado de "intruso", monopoliza las atenciones y ahoga
el ambiente de paz e intimidad necesario para una relación de alma a
alma?
Un ponderable número de
chicos dice que habla cuando la televisión está prendida, pero no se sienten
bien atendidos. Para ellos la falta de comunicación significa un ostracismo en
el seno del hogar.
Tal vez la más dolorosa
forma de soledad de nuestros días.
Una
pequeña muestra extraída de un ambiente universitario es también reveladora. El
62.2% de casi cien alumnos y profesores universitarios, respondiendo a un
cuestionario presentado por la Fundación Argentina del Mañana, opinó que la
televisión encendida no ayuda ni a las conversaciones entre padres e hijos ni a
las relaciones familiares en general.
Tan sólo el 7,2% opinó lo
contrario.
He aquí algunas razones aducidas por estudiantes de entre 18 y 21 años:
"No ayuda porque cuando uno ve televisión en general no habla, sino que habla
muy superficialmente ";"cuando miramos la TV cada uno está compenetrado
en lo que mira y generalmente no es nada que sirva para reflexionar y
hablar", "a veces permite tomar temas para discutir y opinar pero otras veces
cada uno queda absorto en lo que esta viendo y no nos hablamos", "porque muchas
veces uno cree estar unido pero en realidad solo se encuentra unido a un aparato
pero separado de la familia".
El
53,3% de los que alguna vez, por fallas técnicas o vacaciones, se quedaron sin
ver televisión, notó modificaciones positivas en la comunicación
en el hogar, un
refuerzo de las relaciones entre sus miembros: "Supimos reemplazarla por
actividades más importantes, y llegamos a olvidarla por completo"; "había más
relación padre-hijo ".
El 81,6% opinó que en esas circunstancias "había cosas más
interesantes que la TV ' y que la vida sin pantalla chica era más
"entretenida". Los testimonios destacan el reencuentro entre los miembros
de la familia: "se hablaba de cosas que quizás hacía tiempo no se charlaban
"; "hacíamos cosas diferentes y no dependíamos del maldito aparato que atrofia
la mente'', "colaboró para un mayor encuentro de los miembros de la familia"',
"conversábamos sobre las cosas nuevas para todos. Ni
pensábamos en la
TV".
Paradójicamente, las más pequeñas y comunes actividades de la vida
cotidiana fueron descubiertas como una fuente de gozo, de entretenimiento, de
comunicación social y familiar, de elevación de las relaciones personales y de
los aspectos culturales de la vida: "relacionarse con gente nueva"; "salir a
pasear, hablar con amigos, familiares"; "charlar sobre nuestros planes, contar
lo que nos había pasado, compartir opiniones "; "ir a la plaza o a ver vidrieras
con mi familia"; "la práctica de algún deporte o la participación en distintos
juegos"; "conocer lugares, leer libros"; "charlas con mate
de por
medio".
13. La
incomunicación familiar y el suicidio infantil
El
glacial velo de mutismo que se interpone entre los miembros de la familia cuando
se ve televisión en demasía acarrea múltiples consecuencias catastróficas. Una
de ellas se hace notar en el aumento alarmante de suicidios
infantiles.
Hasta
hace pocos anos atrás jamás se oía hablar de niños que se quitasen la vida.
Parecía una cosa impensable. El niño era naturalmente feliz, experimentaba la
alegría de vivir, se sentía protegido por los suyos, por su familia. Y en sus
sueños de infancia, iba elaborando, al soplo de una discreta inspiración
sobrenatural, un esbozo ideal de lo que realizaría en el futuro.
Pero
la soledad dentro del hogar, asociada a otras causas intrínsecamente conexas
como el divorcio, corrupción de las costumbres, peleas familiares, malos tratos,
etc., han hecho que la Argentina ocupe el primer lugar en América Latina y el
séptimo en el mundo en materia de suicidio de adolescentes.
Lo
más impresionante no es tanto la cifra total sino la veloz multiplicación del
fenómeno.
De
1992 a 1993, según las cifras aportadas por la Policía Federal, en la Capital
Federal se duplicó el número de suicidios de adolescentes. En 1992 hubo nueve casos y
dieciocho en 1993.(72)
Debe
tomarse en consideración que, de acuerdo con la doctora Mónica Herzberg, de Emergencias Psiquiátricas Internaciones
Domiciliarias (Emerid),"al menos tres de cada cuatro suicidios son
denunciados a la policía como accidentes". A lo que es preciso agregar que
"por cada suicidio consumado, por lo menos hay veinte intentos fallidos,
según indica la Organización Mundial de la Salud"
(73)
En otra investigación, realizada por el instituto Demoskopia, entre 600
jóvenes de entre 14 y 24 años de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires, el
10,5% de ellos declaró que pensó seriamente en poner fin a sus días. El 68,2%
señaló como causa del suicidio infantil y juvenil la "falta de comunicación
familiar". Este mismo motivo fue indicado por el 66,1% de los adultos
consultados. Fue, de todas, la causamos invocada. El director de Demoskopia, Dr.
Harmut Hentschel, también aludió a la incomunicación en el hogar: "los padres
no tienen conocimiento de las angustias que padecen sus hijos. No se habla
demasiado de los conflictos de fondo que ellos sufren
".(74)
El médico psicoanalista Dr. A. Raskovsky especialista
en adolescentes y con experiencia en Los Angeles -donde el suicidio es la mayor
causal de muertes entre
adolescentes- afirma que "el suicida es siempre un emergente de una
catástrofe familiar latente no resuelta, no
elaborada"(75)
Y aún: "la TV
tiende a sustituir el afecto familiar. El chico necesita el calor, la ternura,
el contacto, la presencia de los padres, de los hermanos, de los familiares.
Colocar al chico frente al televisor, presumiendo que le damos tranquilidad, es
deshumanizarlo destruyendo su capacidad de
amar''.(76)
El Dr. Carlos Robles
Gorriti, jefe de la división de Salud Mental
Pediátrica del Hospital Italiano, ha colocado el abuso de la TV y la
incomunicación familiar entre las causas de los crecientes suicidios en la
adolescencia. El Dr. Robles Gorriti "culpó a la falta de comunicación con sus
padres, la pérdida de las tradiciones familiares, la televisión, las carencias
de actividades conjuntas". También hizo hincapié en que "hay que atender
y cuidar más a los chicos y muy especialmente, velar por su
espiritualidad".(77)
14. La incidencia de la incomunicación
en el incesto
padre / hija
El incesto va cobrando
cada vez más mayor incidencia entre las causas de gravidez en adolescentes.
También hasta hace poco esta relación antinatural padre-hija era un fenómeno
raro y confinado a casos patológicos o a una decadencia y a una miseria moral
extrema.
Hoy
en día es frecuente en las clases media y alta. A menudo no envuelve malos
tratos o estupro. Pues, por espantoso que parezca, en esos casos padre e hija
han olvidado -o tal vez no llegaron a conocer-
cuál es el papel que la
naturaleza ha destinado a cada uno. Ni el progenitor es un padre para la hija,
ni viceversa. Se consideran como un hombre y una mujer más.
La incomunicación en el hogar tiene un papel clave en este olvido
monstruoso. La licenciada María Rosa Rivero, docente titular en la facultad de
Psicología de la UBA en el posgrado de Violencia Familiar y coordinadora del
Proyecto de Prevención de Violencia hacíala Mujer, afirma: "Es notable
observar en la clase alta cómo en muchos casos el padre que viola a su hija
mantiene con ella una relación de hombre a mujer, más que de padre a hija. La
ausencia del hogar,los viajes/recuentes, la incomunicación familiar,
el estar
desconectado de lo que sucede a los hijos son todos motivos que conducen a un
trato distante ".(78)
15. La violencia en el hogar
¿Cómo reaccionarán
aquellos chicos que son amenazados por la violencia en el hogar cuando delante
de sus ojos se exiben incesantemente episodios conyugales borrascosos, cuando el
ambiente en casa está enrarecido por la falta de relación; cuando las defensas
naturales de la familia están ahogadas por la "teleadicción" y el
hogar es atacado desde afuera por incontables factores de
disgregación?
John C. Wright, profesor
de Desarrollo Humano y Psicológico y director del Centro para la Investigación
sobre la influencia de la televisión en los Niños (CRITC) de la Universidad de
Kansas (EE.UU.), resumió así la opinión preponderante entre los centenares de
participantes de la Menorah Auxiliary Conference sobre el tema "La juventud
norteamericana y sus padres electrónicos", en 1986: el acostumbramiento a la
violencia televisiva(***) hace perder la sensibilidad moral frente al crimen. Por
ende "la violencia sexual contra las mujeres y la violencia familiar contra
esposas e hijos se ha tornado mas fácil por esta tolerancia y
desensibilización"(79)
Al "teleadicto"le puede parecer normal la violencia
en casa. De la misma manera que, a fuerza de ver
miles de homiciodios por año, el 40% de los chicos suecos cree que los hombres
mueren exclusivamente víctimas de asesinato u homicidios,(80) así también
muchos que viven asistiendo a escenas anti-familiares en la pantalla chica
pueden acabar creyendo que eso es lo normal y actúen en
cosecuencia.
Notas:
44) BAUDRY Fierre. Inquiétantes familiarites - A propos des feuilletons televises". Education 2000, París Nº 8, diciembre, 1977, pág. 39.
45)BAUDRY, id. Ibid.
46) MOOR, L. , “Influence de la televisión sur le psychisme de I'enfant et de I' adolescent”, Neuropsychiatrie de I´ enfance et de I´adolescence, vol 29, n°3, 1981 pág. 152.
47) MACOBY E. “Television: Its impact on school Children” Public Opinion Quarterly, Vol. 15, 1951 in WINN, Mary, The Plug-in-drug”, Bantam Books, New York, 1978 7ª Ed. Pag. 127. Traducción de la edición mexicana “La droga que se enchufa” Editorial Diana , México 1981.
48) HAMILTON R. et LAWLWSS R. “Television within the Social Matrix”, Public Opinion Quaterly, vol.20, 1956,in WINN, Marie, op.cit., pág. 127.
49)Lolo Rico (Dolores Rico Oliver), “TV fábrica de mentiras – La manipulación de nuestros hijos”, Espasa-Calpe, Madrid, 1993, 214 págs., 4° ED., COL. Espasa Hoy, pág.29.
50) RICO, op. Cit, págs. 29-30.
51)RICO,op.cit, pág.31
*) Conviene destacar aquí el testimonio del Dr. Rene Favaloro: "Yo podría contarles anécdotas que demuestran que la televisión y los videos tienen tremenda
influencia. (...) Lo único que falta es que los programas destilen sangre, porque cuanto más violencia, muerte, sexo barato se muestre parece que es mejor. El televisor es el gran rival de la educación. Mientras tengamos esta TV 'barata' muy poco vamos a poder hacer en las escuelas y colegios para mejorar el nivel educativo de nuestros chicos y adolescentes ("La Opinión”', Rafaela 30/1/95)
52) HEBB, Donald Holding, “Psicología” Editorial Interamericana, México-Argentina, 1968, 2° ed., pág. 138.
53)PEYRÚ, Graciela, “Papá, ¿puedo ver la tele? Paidos, Buenos Aires, 1993, 221 págs., pág. 34.
54) 'Tele-amor", La Nación, 21/2/93.
55)LARGE, Martin, Who's bringing them up? - Televisión and Child development based on parents, teachers and doctors reports, Martin Large - TV Action Group, Gloucester, Inglaterra, 1980, págs.95-96.
**) Se entiende por “teleadicción” el gusto o apetencia mórbida y esclavizadora de ver televisión durante un periodos de tiempo imprudentemente prolongados y que
causan daños al equilibrio psíquico, a la salud física o la conducta social.
Respecto de los perjuicios causados por la “teleadicción” a niños y jóvenes,
sobre todo en el periodo escolar, así como la extensión de este mal habito,
remitimos al lector al primer volumen de esta serie. “Una amenaza acecha a
nuestros hijos la “La teleadicción” – La contra escuela de la contracultura vs.
El rendimiento escolar” Fundación Argentina del mañana, Buenos Aires, 1994.
56)WINN, op.cit., pag 126
57) WINN,op.cit., págs.128-129
58) WOODROW Alain, "Information Manipulation", Éditions du Félin, París, 1991, 204 páginas, 2a ed., pág. 99.
59) WINN, op.cit., págs 128-129
60)WINN, op.cit., págs.128-129
61)"Télé: la famille s'eclate", Télerama, Francia, 28/9/88, págs.13-15.
62) "Graciela Peyr: entre la TV y los niños". Los/Andes, 30/10/94.
63) YARCE, Jorge,"Televisión y familia", Palabra, Madrid, 1993, 249 páginas, Colección Hacer Familia n° 79, pág. 47.
64) ERAUSQUIN, M. Alfonso, MATILLA, Luis y VÁZQUEZ, Miguel, los teleniños", Editorial Laia, Barcelona, 1981, 157 págs., págs. 23 y 121.
65) ZIGLAR, Zig. “Cómo críar hijos con actitudes positivas en un mundo negativo", Editorial Atlántida, Buenos Aires, 1985, pág.31.
66)ZIGLAR,op.cit, pág. 32.
67) ¿Que aman y qué odian los argentinos?, Viva de Clarín, 2/10/94.
68) MOOR, L., art. cit.. pág. 152.
69) PIERRE Evelyne, CHAGUIBOFF Jean, CHAPELAIN Brigitte, "Programme
interministéríel "Jeunes téléspectateurs actifs" - enquéte réalisée sous la direction du service des Etudes et Recherches du ministére de la culture, "Les nouveaux téléspectateurs — de 9 á 18 ans — entretiens analyses", Institut National de I´Audiovisuel / La Documentation Francaise, París, 1982 págs. 40-41,213-215.
70) "Jovens criticam má influencia da TV", Jornal do Brasil, 3/3/95.
71) Encuesta promovida por la Fundación Argentina del Mañana y respondida
por 2098 alumnos de 30 colegios primarios y secundarios, públicos y privados, de Capital Federal, Gran Buenos Aires, ciudad y provincia de Córdoba, abril de 1993.
72) "Por qué se suicidan nuestros adolescentes", Revista de La Nación, 24/10/94.
73) id. ibid.
74) "El 11% de los jóvenes pensó en suicidarse", La Nación, 23/1/95.
75) id. ibid.
76) "380 muertos y 25 violaciones por semana en la TV", Diario Popular, 24/4/94.
77) "El drama del suicidio encubierto", La Nación, 21/10/91.
78) "Cada vez son más las niñas madres", La Nación, 17/5/93.
***)El tema de la relación entre TV y la violencia es sobremanera amplio.
Hemos de dedicarle íntegramente un próximo volumen de esta colección.
79)WRIGHT, John C. op.cit., pág. 3.
80)”Los niños víctimas de la violencia en TV”,ABC,12/12/93.