Reportaje al Dr. Luis Ibarra García
"No hagas avisos que no quieras que se vean en tu
casa"
La Fundación Argentina del Mañana mantuvo una amena conversación
con el Dr. Luis Ibarra García, miembro de la Cámara Argentina
de Anunciantes y hasta muy recientemente Gerente de Comunicación
del Banco de Galicia, en la cual señala, sin tapujos,
la responsabilidad de las empresas al sostener, a través
de la publicidad, las emisiones del género "TV-Basura".
Cómo se puede incrementar el sentido de responsabilidad
de los anunciantes frente a esta realidad que es la "TV-Basura"?
Tanto en la calidad de los mensajes publicitarios
como en los contenidos de los programas, creo que en esta
cadena de responsabilidades, el anunciante es el primer
y último responsable. Porque es el que encarga la publicidad,
la aprueba y quien la paga. La Cámara, junto a la Asociación
de Agencias, está constituyendo un Consejo de Autorregulación
Publicitaria. Revisamos y comparamos los códigos de ambas
entidades para conseguir un texto unificado y encarar
estos problemas. Creemos que la autorregu-lación es el
mejor remedio contra este tipo de excesos. Estamos enrolados
por la libertad de expresión, por un ejercicio responsable
de esa libertad. Dentro de la libertad de expresión está
la libertad de expresión comercial, que debe ser ejercida
con responsabilidad.
Nunca mejor expresado el principio de autorregulación
que en la frase de Ogilvy: "no hagas avisos que no quieras
que se vean en tu casa". De la misma forma diría: tampoco
te hagas cómplice de esas cosas que no querés que vean
en tu casa pautando un aviso en programas de "TV Basura".
¿En qué medida la TV puede contribuir a que se respeten
o perjudiquen instituciones fundamentales o valores esenciales
como la familia (que según recientes encuestas de Gallup
resurgen con fuerza porque más del 90% la consideran vital
en sus vidas y más del 70% sostiene que el matrimonio
no pasó de moda), el buen gusto, la buena educación, la
inocencia de la niñez? ¿Por qué existe un divorcio entre
valoración pública de la familia y la actualidad publicitaria?
Lo que vemos todos los días en diarios, revistas y
en todos lados es esta tendencia, que no es sólo argentina
sino mundial, de mostrar la pareja en lugar del matrimonio.
Es una práctica generalizada que a mí me parece preocupante
porque detrás de eso hay una falta de convicción y de
compromiso sobre la que es muy difícil construir algo.
Yo creo que el matrimonio formalmente constituido conlleva
una convicción y un compromiso sobre los que se puede
fundar una familia.
Pedirle a la TV que no se deje llevar por la tentación
del rating y por la demanda de cierto público es un poco
exigente. Pero cuando esos programas contrarían la moral
y las buenas costumbres, y eluden el horario de protección
al menor y el principio elemental de no sorprender la
intimidad de la familia -invadiéndola en cualquier hora
con estos mensajes- no hacen un ejercicio responsable
de la libertad de expresión. Ahí sí es responsabilidad
de los anun-ciantes acompañarlos o no. Hay muchas empresas
que observan eso con cuidado. Hace no mucho tiempo, ante
una emisión de "Fugitivos" que se pasó de la raya, Unilever
le levantó su publicidad.
¿No cree que la TV podría esforzarse en presentar
programas entretenidos pero al mismo tiempo de alto contenido
cultural, moral y educativo?
Sí, categóricamente. Muchas veces hay un facilismo
en las telenovelas, una tremenda falta de creatividad
e imaginación porque se copian unos a otros. El caso más
lamentable son estos 'reality shows' que se emiten ahora.
Ni siquiera son auténticos, son muy producidos.
Estos "reality shows", género que lleva a la TV a
bucear la intimidad reservada hasta ahora al ámbito familiar,
profesional o al confesionario ¿colaboran en mejorar la
convivencia entre los argentinos?
No creo que la mejore ni que la desmejore pero sí
creo que apela a sentimientos que no enaltecen la condición
humana. La curiosidad no siempre es sana y no es un buen
camino para resguardar la intimidad de la familia. Ni
siquiera son creíbles, corren detrás de una selección
a ver quien queda último. El casting de "Gran Hermano"
era una maravilla, no había chicas feas ni chicos poco
agraciados...
¿Nos podría citar publicidades que Ud. recuerde y
hayan fomentado el respeto por los valores de la sociedad
de los que hablábamos?
Sí, uno llamado "Cambaceres", me pareció una "mosca
blanca". Era un chico de familia muy humilde, entrenándose
obsesiva-mente en la calle, esperando un llamado de un
club de fútbol. Al final llega por el teléfono (que era
el servicio que se publicitaba) y comienza a hacer realidad
el sueño de esa madre y de ese hijo. Me pareció sensacional
y cultiva muchos valores. Después...
Cuesta acordase de otros, ¿no es verdad?
Sí, cuesta. En el mismo mes que salió ese aviso tuve
oportunidad de ser jurado en el "Lápiz de Oro" y en la
torta de publicidad del interior vi 3 ó 4 avisos muy buenos
exaltando los valores a que aludíamos. No tenían sus equivalentes
en la torta porteña.
Parece haber un gran esfuerzo por hacer que Internet
llegue a todas las escuelas. ¿No debería ser acompañado
por un esfuerzo igual o mayor para que los niños y jóvenes
la usen como herramienta educativa y contrarrestar así
el consumo de pornografía (uno de cada cuatro jóvenes
visitan sitios de este tipo) que tienen al alcance de
la mano?
Internet, la TV, la prensa gráfica y la radio son
en definitiva medios. No hablo de medios de comunicación
social sino que son medios en sí mismos. Lo que importa
son los fines: el buen o mal uso.
Me preocupa ver ciertas casas en que cada chico tiene
en su cuarto instalada la TV, Internet y hasta a veces
se los ve desconectados de la realidad y de sus responsabilidades,
enchufados ahí dentro. No es sano. Esa sí es una responsabilidad
de los padres y de los maestros. Enseñarles a valerse
de los medios de una manera útil, colaborando a su crecimiento
y desarrollo. Por otra parte, a esos mismos medios hay
que pedirles que por lo menos no maleduquen.