Diagnóstico, prevención y alternativas frente a la TV
¿Por qué preocupa a la Fundación el fenómeno de la adicción a la TV?
La televisión nació como un medio de entretenimiento, de información y, en algún sentido, de educación. No faltaron, incluso, quienes pensaron que contribuiría a fortalecer la convivencia en familia.
Hoy, los excesos de la adicción a la TV y los contenidos perversos de la programación forman parte de una revolución cultural que está destruyendo los valores fundamentales de la sociedad.
¿Cómo define la “teleadicción”?
Es el gusto o apetencia mórbida y esclavizadora de ver televisión durante períodos de tiempo imprudentemente prolongados, lo que causa daños al equilibrio psíquico, a la salud física o a la conducta social de un individuo o grupo humano.
Los excesos en esa materia son públicos y notorios. Encuestas confiables muestran que un 40 % de los niños entre 5 y 14 años miran un promedio de 3 a 5 horas diarias de televisión.
¿Cuáles son las consecuencias de tantas horas ocupadas en ver televisión?
Quizás nunca sepamos con exactitud cuáles son los perjuicios que está causando el vicio de ver televisión entre nuestros jóvenes, con relación a su potencial intelectual y capacidad productiva. Convengamos que la adicción a la TV sofoca la creatividad y deteriora, cuando no malogra, las relaciones personales.
¿Relaciones personales?
Sí, el mal uso y abuso de la televisión es responsable, por ejemplo, de la muerte de la conversación en familia.
Así desaparece toda una trama de enunciados, gestos, conductas, que garantiza la circulación de ideas dentro de la misma familia y que definen el lugar de cada uno en su seno.
Peor aún, cuando la TV se transforma en el corazón del hogar, los niños son educados–entiéndase deformados– por la escala de “valores” fijada por los programadores de televisión.
Del punto de vista intelectual, ¿resulta perjudicial el exceso de televisión?
En los libros publicados por la Fundación (“Una amenaza acecha a nuestos hijos: la teleadicción”, “La familia frente a la TV: ¿Recreación o destrucción?”, “Hola Tele – Ideas para conocer, usar y ‘domar’ a la televisión”) citamos numerosos documentos de especialistas que alertan sobre el papel profundamente negativo de la televisión en el desarrollo intelectual de los niños, ya que sólo leyendo mucho pueden esperar sobreponerse a sus problemas de lectura, escritura y comprensión.
¿Cuáles son las propuestas concretas de la Fundación?
Como fuente de inspiración, nada mejor que el método preventivo de San Juan Bosco. Aplicado al caso concreto, se trata de crear en casa condiciones tales que, por así decir, sea imposible caer en la adicción a la TV.
Los chicos deben saber claramente cuánto tiempo pueden dedicar a la TV, qué programas no se les permite ver y por qué.
Los padres deben acompañar con afecto a sus hijos, conversar mucho con ellos y brindarles alternativas para que la televisión no sea el entretenimiento exclusivo.
¿Confía Ud. en el éxito de los padres?
Estoy plenamente convencido de que los recursos de un buen padre o una buena madre de familia, dispuestos a todos los sacrificios por sus hijos, son muy superiores a los de la televisión.
Sintetizo mi pensamiento glosando al Dr. Plinio Corrêa de Oliveira: “no hay nada que pueda derrotar a padres de familia virtuosos, que verdaderamente amen a Dios y estén dispuestos a colaborar con Él en la educación de sus hijos”.
|