Análisis de un grupo de confesos TV adictos
Dr. Omar López Mato
Kubey y Czikszentmihaly de la Universidad de Rutgers analizaron a un grupo de confesos TV adictos, detectando cambios en el electroencefalograma – variaciones en las ondas alfa – que implican un proceso de relajación con menor estimulación mental. Sorprendentemente al apagar este aparato, la sensación de relajación termina pero la pasividad y el menor estado de alerta persevera.
Este mismo grupo, comparado con grupos testigos, manifestaba un estado de ansiedad cuando terminaba su actividad televidente. Demostraron ser menos tolerantes a tareas que requieren paciencia o espera. Se aburren más. Tienen menos capacidad de atención y no suelen participar en actividades comunitarias ni deportivas.
Una experiencia que me sorprendió fue el análisis psico-sociológico de uno de los últimos pueblos a los que llegó la televisión en USA (hecho por Tannis William de la British Columbia University hace ya 25 años). Esa gente que contaba con largas horas destinadas a otras actividades recreativas, vieron reemplazadas las mismas por los prolongados y sedentarios períodos frente a la pantalla.
¿Cómo influenció esto en la sociedad? Después de 5 años se detectó una menor originalidad para resolver problemas, menos perseverancia en la obtención de metas y un peor manejo del tiempo libre. En experimentos, con algunas familias que fueron privadas de televisión (previo arreglo económico), el aumento de agresiones verbales y físicas impidió completar la experiencia.
La violencia física y su influencia en niños
Otro tema más estudiado es la transmisión de la violencia física y la influencia sobre los niños. Las conclusiones del estudio indujeron una franca disminución en los programas donde se ejercía esta violencia. Sinceramente confieso que crecí viendo “El hombre del rifle”, “Randall el justiciero”, “Cisco Kid”, “El llanero solitario” y cuanto programa de indios y cowboys (nunca hicieron una serie sobre un gaucho matrero, ¿no?) que aquellos que cuentan mas de cuarenta años puedan enumerar.
No creo que nuestra generación haya sido mas violenta que las que nos precedieron (Nazismo, I y II Guerra Mundial, Stalinismo) ó aquellas que nos sucedieron. Ni Hitler ni Stalin y menos aún Genhis Khan tuvieron televisión. Quizás, si la hubiesen tenido podrían haber canalizado su tiempo libre de otra forma.
Sí creo, que las personalidades de los “héroes” ó “muchachitos” son las que no cambiaron y son estos personajes los que justamente irradian un ejemplo nocivo, ejerciendo una violencia no siempre tan manifiesta. Muchos – no todos –tiene actitudes psicópatas– simpáticos y apolíneos, imponen al mundo sus leyes (a veces mejores que las del mundo) e imponen esas normas con puños y pistolas – prepotentes y seductores - maquiavélicos que justifican cualquier medio para llegar al fin deseado. Y, ¡OH paradoja! lo logran con los besos de la bella de turno, el aplauso del público y la anuencia de la policía, que en las series muestra una flexibilidad mayor a las de nuestras comisarías.
El tiempo libre
La televisión es un medio maravilloso de difusión. Nos ha permitido estar en la luna con Amstrong. Ha ocasionado el mayor cambio cultural en la historia, manteniendo la instantaneidad de la información y haciendo llegar a millones, películas, obras teatrales, ballets, operas y conciertos a los que no hubiesen podido acceder de otra forma.
Pero como decía un productor británico (David Frost -1977- ): “nos permite ser entretenidos en el living de nuestro hogar por personas que uno no permitiría entrar a su casa”.
Y ¿Por qué permitimos que entren a nuestra casa estos personajes? Por el aburrimiento, el miedo al tiempo libre con las cabezas vacías de ideas y entendimiento.
Este es uno de los grandes temas de nuestro tiempo, el tiempo libre ¿Que hacer en nuestro creciente tiempo libre?
¿Qué hacer con esa inmensidad que se abre ante nuestros ojos cuando entramos a nuestra casa? El ocio. Vacío que llena este aparato y tantos otros creados con otras finalidades pero que terminan solamente evitando nuestro aburrimiento. Fenómeno cultural que se incrementará en las próximas generaciones y conlleva un gran desafío para la sociedad.
¿Cómo entretener a masas hechas a gratificaciones inmediatas?
Para finalizar solo quisiera lamentar las horas que la televisión roba a nuestra vida. Las horas desperdiciadas, sufriendo ficciones ajenas, llorando desgracias imaginarias, sustrayéndonos la imaginación con imágenes predigeridas y viviendo la vida de los otros más no la propia, dentro de esas 24 pulgadas ubicadas en un rincón de nuestra casa.
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