Consejo para padres
de un experto en familia
Hemos
entrevistado
al Dr. Carlos Abel Ray, ex Jefe del Departamento de Pediatría
del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina (Buenos
Aires), ex Profesor Titular de Pediatría de la Universidad
de Buenos Aires, y actualmente protitular de Medicina Legal
de la Universidad Católica Argentina. Es padre de 6 hijos
y abuelo de 21 nietos. En amena charla, este especialista
en educación y salud explica cómo los padres pueden lograr
un mejor y más extenso diálogo con los hijos sin menguar su
legítima autoridad. También nos da un panorama de lo dañinos
que son los mensajes de algunos programas televisivos.
¿Qué
mensaje puede dar a los padres hoy?
El mismo que está contenido en mi libro "Para Padres", que
escribí hace varios años, inspirado en mi experiencia de médico
pediatra y padre de familia. La obra ha tenido varias ediciones,
ha sido muy leído y se sigue leyendo todavía hoy porque su
mensaje continúa actual.
A los hijos hay que darles muchísimo amor, mucho tiempo, educarlos
con autoridad y darles muy buen ejemplo.
¿En qué cree que es más necesario insistir?
En el consultorio he insistido mucho, sigo insistiendo e insistiré
y no me canso de decir que se dedique mucho tiempo a los chicos.
Ocurre que los padres pueden estar durante el fin de semana
unas veinticuatro horas con los chicos en casa pero absolutamente
sin haber conversado con ellos...
El tiempo... ¿de dónde sacarlo?
Aprovechar la mesa familiar. Para mí es lo más importante.
Porque es muy difícil decirle a un hijo "vení, sentáte allí,
vamos a conversar". Pero en la mesa es diferente, se da una
ocasión natural. Sé que durante la semana generalmente no
se está juntos al mediodía, por razones de trabajo o estudio.
Pero ¿por qué no aprovechar los almuerzos o las cenas de los
sábados o domingos? La conversación en familia, he ahí una
buena alternativa a la atracción que ejerce la televisión.
¿Y de qué hablar?
De lo que sea, de lo actual, de las noticias del día, de un
incendio, de la violencia, de la guerra, de la economía, de
la política, de la ley de salud reproductiva, de lo que pasó
en el colegio, de la respuesta que se le dio al profesor,
de la respuesta que se le dio al chico, de la buena nota,
de la mala nota, de la utilidad o inutilidad de la química,
de la matemática, de la filosofía, de la literatura, de los
libros que les mandan estudiar.
Usted habló también de autoridad...
Es lo que falta tremendamente en el mundo de hoy: autoridad.
Autoridad no es autoritarismo. Tiene que haber reglas, que
los chicos tienen que conocer y cumplir.
En la visión de un médico pediatra, ¿qué efectos nocivos tiene
la programación actual de TV?
La explosión mediática de las comunicaciones - televisión,
Internet, e-mail - es un progreso tremendo que podría servir
para dar más vida, más salud, más felicidad, pero también
tiene sus problemas gravísimos que ya los estamos viendo.
Ha provocado una gran decadencia de tipo moral en el mundo.
Tantos padres y tantos chicos piensan que todo es relativo
que "a mí no me hace mal ver esto o ver lo otro". Y oír las
palabrotas, entretenerse con la desintegración de los grupos
familiares, son cosas que hacen daño a los grandes y a los
chicos.
Muchos definirían su pensamiento como fundamentalista y
obscurantista...
Sí, por supuesto. Los que defienden el erotismo en la TV califican
a los que estamos en contra como fundamentalistas, obscurantistas,
malintencionados y buscadores de malos pensamientos; e insisten
en que es natural lo que ellos muestran. Pero no es natural.
Lo natural es que el sexo quede reservado a la intimidad.
Hasta dentro del matrimonio se busca un clima de intimidad,
de respeto, de profundidad de sentimientos. No se puede olvidar
que de los diez Mandamientos de la Ley de Dios, tres se refieren
a Dios y siete a los fieles. Y si no consideramos el cuarto
- honrar al padre y a la madre, que no tiene límite: cuanto
más honremos, mejor - y nos quedamos con los otros seis, el
33% de ellos están referidos a la pureza de las almas. Lo
que hoy se dice que es tabú y que no interesa, ocupa el 33%
de los seis mandamientos negativos. ¿Cómo puede haber gente
que diga que eso es secundario, que no tiene importancia?
Es atroz.
En circunstancias tan hostiles como las de hoy, ¿cómo animar
a reaccionar en defensa de los valores de la familia?
A mis alumnos próximos a recibirse de médicos les digo que
es importante en el mundo de hoy enseñar a los chicos a estar
en minoría. Yo soy optimista y creo que la gente en su mayoría
es buena, pero el mundo está armado de manera tal que parecería
que esa mayoría es una minoría oscurantista, atrasada, retrógrada.
Que se acostumbren los adolescentes a estar en minoría y a
expresarse cuando están en desacuerdo. El caso concreto es
que pareciera que hay mayoría de travestis por la propaganda
que se les hace. Gracias a Dios son una mínima minoría de
la población. Pero por la acción de la publicidad y de la
televisión pareciera ser un problema nacional.
Hagamos nosotros también - quienes defendemos a la familia
- un "problema nacional" de la defensa de los valores. Es
lo que ha hecho con mucho acierto la Fundación Argentina del
Mañana.
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