Clásicas normas de conciencia
en materia de elecciones
Respecto
a los deberes cívicos, hay coincidencia en que los
católicos —en materia de elecciones— siguen
las siguientes normas de conciencia:
• Los que tienen derecho de votar
están obligados, por regla general, a ejercitar su
derecho, siempre que no se interponga algún obstáculo
de gravedad proporcional a la importancia de la elección:
porque la abstención se convertiría en complicidad
y en responsabilidad ante Dios, siempre que ella pueda contribuir
al triunfo de un candidato indigno o a la derrota de un candidato
mejor.
• Entre varios candidatos o listas
aceptables, desde el punto de vista católico, se ha
de votar por los que, en conciencia, parezcan más aptos
para procurar el mayor bien de la Religión y de la
Patria, aunque no pertenezcan al propio partido; porque el
bien público es superior al bien del partido.
• Cuando todos los candidatos
que se presenten sean inaceptables desde el punto de vista
católico, se ha de votar por los menos inaceptables,
de cuya actuación se puedan temer menores perjuicios
para la Religión y para la Patria. En este caso, se
evitará el peligro de escándalo, sobre todo
en el período de propaganda electoral, con oportunas
reservas sobre el carácter circunstancial de la adhesión
prestada, sin aprobar el programa total.
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