Solidaridad con el Santo Padre:
Una obligación de conciencia y un deber estatutario para la
Fundación Argentina del Mañana
Cuando vemos que invocan la distinción entre la Iglesia y el Estado, y así discriminan a sus fieles laicos y pretenden negar a la Iglesia Católica el derecho a intervenir en el debate público respecto a las grandes cuestiones culturales y sociales contemporáneas, repitiendo la consigna “no mezclar religión y política”, nos debemos precaver . Y señaladamente en este momento, considerar la particularidad de nuestro país que empezó el Domingo de Ramos 1o de abril de 1520, con el Santo Sacrificio de la Misa celebrado en la Bahía San Julián por disposición de Fernando de Magallanes: gracias a Dios, la cultura que aquí nació y constituye esa forma de ser que llamamos “ser argentino”, está modelada por una civilización plasmada en el Evangelio.
La Argentina nació católica
Si “todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino” pueden hacerlo, es gracias a que el Dios hecho Hombre abrió sus brazos en la Cruz, e instituyó su Religión más allá de las naciones.
Si todo el mundo comenta cómo en Argentina somos de “familieros”, es porque nuestra sociedad, constituida sobre la estabilidad de la familia abierta a la vida y que protege, forma e introduce en la sociedad a sus hijos, nos fue inculcada por la Iglesia con sus Mandamientos y el Sacramento del Matrimonio.
Si respetamos la libertad del hombre, y lo consideramos dueño de sí mismo y del fruto de su trabajo, es porque aprendimos de la Iglesia cual es la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, y por ello inteligente y libre. Y por saberlo inteligente, respetar su iniciativa con el principio de subsidiariedad… Así podríamos enumerar tantas y tantas características de nuestra Argentina, sembradas en estas tierras por el Magisterio tradicional de la Iglesia.
¿Las autoridades se atribuyen poderes para cambiar el País?
Si ahora las autoridades pueden entrometerse en la moral que aprenderán nuestros hijos; si ahora las autoridades pueden desconocer nuestra libertad y apropiarse del fruto de nuestro trabajo y de nuestra propiedad; si también pueden desconsiderar nuestra inteligencia y decidir qué y cuándo debemos sembrar, a qué precio vender, que podremos o no exportar o comerciar; si además toleran se perturbe por televisión y radio la honestidad de la familia…
Si trastornan el reconocimiento del papel intrínseco del matrimonio, atribuyendo igual valor a la unión entre personas del mismo sexo que optan ser diferentes y exigen ser igualados; si ahora quieren negar el derecho a la vida y reconocer un absurdo “derecho a matar” al gestando y al enfermo… reconozcan que nos están cambiando nuestra Argentina por otra con una diversa concepción del mundo, del hombre y de Dios… que las autoridades están imponiendo otra religión, el ateísmo de estado.
Nuestra batalla por el mañana de la Argentina
El nombre nos determina: Argentina del Mañana. Y en nuestros Estatutos se concluirá resumidamente que somos una institución de la sociedad civil organizada, que actúa defendiendo y divulgando el derecho natural, en un campo social consecuente con la Fe católica, apostólica y romana.
Así se comprende que, en ámbito social, simultáneamente con las obras de misericordia espiritual de corregir, enseñar y aconsejar, cuando los medios de comunicación desatan un “tsunami” de acusaciones tergiversadas y calumnias contra la Santa Iglesia, salgamos a solidarizarnos con el Santo Padre porque esperan que, herido el Pastor, se dispersen las ovejas, y descalificada su enseñanza se resquebrajen los principios que sostienen a nuestra patria.
La Fundación Argentina del Mañana resolvió convocar a solidarizarse con el Santo Padre
Por un imperativo de conciencia y con observancia estatutaria, la Fundación Argentina del Mañana resolvió: Salgamos a solidarizarnos con quien recibiera de Santa Catalina de Siena la calificación de “dulce Cristo en la tierra”; hagamos nuestra la Declaración del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira y llamemos a adherirse en defensa del Papado.
Anexamos nuestra Declaración. CLIQUE
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Motive a sus parientes, vecinos y conocidos. CLIQUE
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