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Por la paz del Campo y la Armonía Social, Caminaron hasta Luján

Comenzó el mes de octubre con una aguda tensión: grupos piqueteros enfrentarían a los productores rurales; se anunciaba un “tractorazo” ; según rumores, la ya derrotada mayoría parlamentar aún podía intentar decretar estado de sitio…

Sólo las madres
“Cuando en los conflictos humanos no hay solución entre hermanos, sólo las madres proporcionan consuelo, armonía y paz: acompáñanos a rezar en Lujan para que nuestros líderes gremiales y nuestros gobernantes reciban la gracia y la inspiración necesaria para reubicar a una Argentina llamada a brillar en el mundo a que realmente así sea”, fue la propuesta que vino desde General Villegas, provincia de Buenos Aires.

Providencialmente –no se nos ocurre mejor calificación– devotos de la Virgen, por ser ex alumnos de Don Bosco, educados en el amor a la tierra y a los valores familiares, unos cuarta generación de familia tradicional agropecuaria y otros hijos de colonos, partieron con Fe y esperanza hacia Lujan.

Cuatrocientos veinte quilómetros a pié, rogando al Sagrado Corazón de Jesús su protección durante los doce días de marcha, sin arrogarse representar a todo el campo argentino, ni a todos los ciudadanos no agropecuarios que desean fervientemente la finalización del conflicto creado desde el propio gobierno, pero conscientes de estar activamente involucrados y comprometidos con una solución pronta y en paz.

Un suspenso detuvo al país. Primero apoyaron sus familiares, por la Fundación secundamos en la medida de las posibilidades estatutarias, en seguida se sumaron las entidades rurales, después los innumerables llamados, paradas en la ruta, emails, acompañamiento por varias horas de caminada, luego hasta el Ministro de Agricultura se allegó al camino… Viento, sol, lluvia, los “bandazos” de los camiones, las ampollas, la musculatura no habituada, la tentación de desanimo...

La llegada a los pies de Nuestra Madre y Señora colmó la Basílica de Luján. Véalo en internet: www.porlapazdelcampo.com.ar.

Y le pidieron a la Virgen
Simplemente transcribimos párrafos de la oración hecha en Luján.
“Hombres y mujeres del campo - propietarios, chacareros, contratistas, alambradores, molineros, peones, transportistas y todos aquellos vinculados al quehacer agropecuario tan injustamente perjudicados - venimos peregrinando a Luján a implorar Tu protección para que suavices con tu cariño las durezas de nuestras vidas.

“No llegamos como los únicos representantes del campo argentino, sino como humildes hijos tuyos que imploran ayuda en este momento de angustia. Sabemos que Tú prefieres atender a hijos necesitados antes que a embajadores llenos de quejas.
“Por eso te pedimos por los que estamos aquí, por los que no pudieron venir, y por los argentinos. Te pedimos en particular que socorras a quienes trabajamos en la actividad rural porque en este momento las otras instancias parecen habernos cerrado las puertas. Sólo podemos contar con Vos. Queremos que seas Tú quien nos señale el camino.

“Eres nuestra única esperanza. Con la misma confianza con que pedisteis a Jesús que transformara el agua en vino, hoy te suplicamos que transformes el enfrentamiento en armonía. Venimos a pedirte que cesen las injusticias con que se nos está tratando.
“Que se nos dé el lugar que nos corresponde, junto a nuestros hermanos que trabajan en otras actividades. Queremos ser todos hijos tuyos, miembros de una sola familia”.

No sólo por los problemas del campo
“Por eso, Madre Nuestra, te pedimos también que en estas tierras se vuelvan a observar los mandamientos. Que de nuevo se ame a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Que no se robe ni se codicien los bienes ajenos, que se respete la dignidad de los hijos de Dios, que son libres y dueños del fruto de su trabajo.
“Que en estas tierras cesen para siempre la inseguridad, los asesinatos de adultos, de ancianos y de niños por nacer. Te pedimos que acaben las hipocresías de llamar a estos y otros crímenes con términos rebuscados. Te pedimos, Virgen de Luján, que hagas florecer de nuevo aquella sinceridad y franqueza gaucha que nos caracterizaron. Líbranos de la mentira y de la falsedad para que volvamos a tener confianza entre nosotros y en nuestras autoridades. Virgen clementísima, te pedimos que perdones todo el mal que hayamos hecho, que de aquí en adelante nos hagas mejores, que estéis siempre con nosotros y nuestras familias en esta vida y después nos recibas en el Cielo.
Amén.”

En materia social y política: ¿un acto de piedad?
Sí, un acto de piedad épico, en una materia social y política, marcó a nuestro querido y sufrido país. Porque saliendo de las cuestiones inmediatas, del “tanto por ciento” y del “yuyito”, elevó el tema en sus cuestiones de fondo, hasta el nivel de los principios en juego, y concomitantemente al mismísimo plano sobrenatural, llamando a intervenir a la Divina Providencia.

Así tocó fibras muy profundas y esto explica que calase tan hondo en la opinión pública argentina.

Ante los continuos pedidos, se realizó una exposición sobre toda la historia de la gestación de la peregrinación y los detalles menudos de su desarrollo, así como de las variadas y abundantes repercusiones, en el Palacio Balcarce, frente a una animada audiencia que preguntaba “a gusto” aprovechando la disponibilidad de los protagonistas.

Y todos coincidían: “bueno, y ahora ¿qué más?” Pidamos a la Santísima Virgen que un hecho tan significativo no termine como episodio y se convierta en historia.

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