El Proyecto de Ley Servicios
de Comunicación Audiovisual
Extraña omisión de las aspiraciones
de la opinión pública
Atenta a sus finalidades estatutarias, la Fundación Argentina del Mañana viene asistiendo desde hace años al desarrollo de medidas legislativas en lo que atañe a los medios de comunicación social. Y “asistir” significa acompañar, pero también comporta servir especialmente desempeñando tareas específicas.
Así, señalamos por su repercusión la ponencia de la Fundación Argentina del Mañana el 6 de septiembre de 2001, en la Sexta Audiencia Pública Consultiva Regional ante la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados de la Nación sobre el entonces Proyecto de Nuevo Régimen Nacional de Radiodifusión.
Allí se hizo constar que prácticamente los señores diputados sólo se reunieron con quienes “están de un lado del micrófono, o de la cámara” –personas pertenecientes al mundo de la radio y televisión: actores, concesionarios, productores, agentes de servicios de cable, autoridades provinciales, locutores, legisladores, empresarios y compositores– pero aquella mayoría que debería ser el leit motiv de las audiencias, sin el cual la radio y televisión carecen de sentido, fue la gran ausente, porque allí no se estaba viendo al público, al oyente, al televidente, allí faltaba la voz de la causa de todos esos esfuerzos, el gran ignorado, casi se diría la gran víctima o el gran discriminado, faltó el público.
“La madre de todas las batallas
es una nueva ley de radiodifusión”
En el diario “La Nación” del domingo 13 de abril de 2008, el flamante interventor del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), Gabriel Mariotto, declaraba llegar al organismo con el mandato expreso de elaborar un proyecto que sustituya a la actual ley de radiodifusión. Y enfatizó: “La madre de todas las batallas es una nueva ley de radiodifusión”.
“La voluntad de la presidenta de la Nación es avanzar sobre una nueva ley para desconcentrar el mercado”, decía en sentido opuesto a la concentración de medios que su marido el ex presidente Néstor Kirchner llevó a cabo, quien la consolidó durante su gestión al prorrogar las licencias a todos los canales abiertos y radios del país, y aprobar la fusión en el mercado de la TV por cable.
Ya el 16 de mayo de 2008 presentábamos documentación al presidente de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Honorable Senado de la Nación, Senador Nacional por la Provincia de Jujuy D. Guillermo Raúl Jenefes, a la presidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Diputada Nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Da. Silvana Myriam Giudici, y al presidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la misma Cámara de Diputados, Diputado Nacional por la Provincia de La Pampa D. Manuel Justo Baladrón, mereciendo realzar el diálogo mantenido con la Diputada Silvana Giudici.
Nada “democrático” desprecio
por el principal interesado
Nuestros adherentes podrían llenar páginas y páginas recordando su participación canalizado sus protestas a través de la Fundación Argentina del Mañana, trayendo a colación hechos puntuales como cuando 10.000 firmantes requirieron al COMFER garantías para la familia y medidas concretas para detener los abusos reiterados de los llamados “reality shows”. El propio COMFER puede aportar que en los escasos 30 días en que habilitó una línea telefónica gratuita, hubo nada más y nada menos que 37.000 llamadas de protesta contra el bajo nivel moral y cultural de la televisión actual. Los responsables del órgano del Poder Ejecutivo acreditarán que en esas llamadas, más del 35 % protestaba por el uso de malas palabras, más del 34 % por las escenas de procacidad sexual y más del 20 % por los contenidos de violencia.
Se sumarían las declaraciones de academias como la de Educación, e innumerables manifestaciones de todos los niveles de la docencia, en el sentido de la grave contra-educación operada por medios de comunicación social.
¿Es necesario mencionar la angustia pública ante las emisiones de televisión que desautorizan a los padres, menoscaban a la familia, banalizan el sexo y la droga?
Nada más popular que el clamor despertado por la inseguridad.
Si en los últimos cincuenta años de impacto televisivo ya pasan el millar los estudios científicos de diversas especialidades, que vinculan irrefutablemente la violencia social a la violencia en las imágenes y mensajes emitidos, así como a la pavorosa “desensibilización” ante la violencia criminal, el punto más crucial de un nuevo ordenamiento jurídico debería estar en el delicado tema de los contenidos.
Extraña omisión de las
aspiraciones de la opinión pública
Recién en el Art. 59 se tratará de la “Protección de la niñez y contenidos dedicados”, y para establecer que los contenidos de la programación, de sus avances y de la publicidad deben ajustarse a una suerte de horario de protección al menor, así como que en el comienzo de los programas que no fueran aptos para todo público, se deberá exhibir el símbolo que indique la calificación que el mismo merece.
Quien se guíe solamente por la presentación que el Poder Ejecutivo ha hecho al Congreso de la Nación –hasta el momento en que cerramos esta edición– podrá presumir que solamente se tienen presentes ventajas político-partidistas o de efecto ideológico-social o intereses económicos en la orientación y oportunidad de la propuesta gubernamental.
Es clásica en el Derecho la enseñanza de Santo Tomás de Aquino acerca de que no debe modificarse una ley humana sino cuando las ventajas en orden al bien común, logradas con esa modificación, compensen suficientemente los daños que la derogación de esa ley traen consigo, porque toda modificación de una ley trae un daño, más o menos grande, para la cosa pública porque la costumbre facilita el cumplimiento de la ley.
¿Tanta agitación para
promover tan poco?
Está en el artículo 2º de nuestros Estatutos “promover, difundir y defender los valores culturales, morales, éticos y las buenas costumbres; las instituciones básicas de la Nación, como ser la libre iniciativa, la propiedad individual y su función social, el papel subsidiario del Estado, los derechos individuales, la vida humana y la familia;(…)”
Y precisamente en este campo hay materia muy grave diseminada en el Proyecto de Ley Servicios de Comunicación Audiovisual, sobre la cual también estamos actuando. Eso queda para el próximo Informativo Argentina del Mañana.
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