Nutricia-Bagó
retiró su publicidad de un
programa
de televisión
He aquí una muestra de lo que es una recta y honrada política empresaria: cometer un involuntario error,
rectificarlo, y comprometerse a
evitar su repetición.
¡Bravo por Nutricia-Bagó!, y ¡otro tanto por nuestros adherentes!
Los laboratorios Nutricia-Bagó, productores de la leche Nutrilón-Premium, hicieron llegar a la Fundación Argentina del Mañana una conceptuosa nota firmada por su gerente general, Sra. Sandra E. Slavkis, en la que manifiesta su total coincidencia con nuestra postura, valorando además la importancia de que la opinión pública se manifieste sobre los contenidos televisivos a través de instituciones como la FAM, con el objeto de desarrollar, cada vez en mayor medida, una sociedad más respetuosa de sus valores culturales, morales, éticos y orientados al bien común.
Fue por ello que, ni bien fue informada sobre la inclusión del aviso de uno de sus productos en la tanda publicitaria de un difundido programa que, por su bajeza, no condecía con la moral de la empresa, en forma inmediata ordenó su retiro, gesto que esta Fundación ha valorado considerablemente.
Y no podía ser de otro modo cuando Nutricia-Bagó, tal como dice la nota, se precia de su responsabilidad y de su aporte a la calidad de vida de nuestra sociedad. Actuando en consecuencia, complementa y perfecciona su relación societaria con Laboratorios Bagó S.A. al compartir principios empresariales de compromiso social, reflejados en acciones que son de público conocimiento. La empresa lleva adelante un considerable plan de apoyo a profesionales, médicos, hospitales, clínicas, dispensarios y centros de salud, así como también, institutos de investigación y centros educativos y académicos, tanto en el ámbito de la Universidad de Buenos Aires como en el de las privadas.
Su presencia en el espacio cultural, científico y comunitario es de envergadura y de ella se ha visto beneficiada la ciudadanía en general. También ha interactuado en forma integral, con organizaciones sociales de reconocido prestigio que aportan su conocimiento y gestión para concretar, entre ambas, las metas propuestas.
Gestos como el de Nutricia-Bagó son de tener en cuenta cuando los organismos oficiales constituidos para regular y fiscalizar la programación de los medios, en especial la televisión, no solo no cumplen su cometido sino que hasta ignoran los constantes reclamos que a través de instituciones como la Fundación Argentina del Mañana o en forma particular les hace llegar a padres y madres de familia, docentes, alumnos y público en general. De hacerlo, no pulularían programas degradantes, sádicos, obscenos, procaces y chabacanos que se suceden y reproducen incesantemente, uno detrás de otro, en una vorágine que no parece tener fin.
El gesto de Nutricia-Bagó nos alienta a pensar que otros anunciantes adoptarán medidas similares por respeto a la familia argentina y las sanas costumbres.
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