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¿Gran Hermano? o
¿Gran revolución cultural silenciosa?

Desde sus inicios, la Fundación Argentina del Mañana, en unión con sus adherentes, batalla contra el bajo nivel moral y cultural de la televisión, y en numerosas ocasiones hemos promovido importantes acciones contra programas o tandas publicitarias degradantes, ofensivos y obscenos.

Pero convengamos que "Gran Hermano", emitido por TELEFE en su cuarta edición, sobrepasa lo inimaginable, a vista y paciencia del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), pese a los escándalos que en él se protagonizan y que provocan un rechazo generalizado en nuestra sociedad.

Un bodrio con absurda fama
Pero es propio de nuestros tiempos que la televisión se atreva a lanzar un programa en el que simplemente se puede observar a dieciocho ociosos vegetando, sin hacer ni aportar nada positivo a la sociedad; que solo comen, duermen, hablan banalidades, gesticulan y actúan para las treinta y cinco cámaras apostadas en la casa donde co-habitan... Peor aún, dieciocho personas de ambos sexos que ejercen el exhibicionismo hasta el absurdo y que, con su actitud, solo fomentan el vicio, la molicie, la vagancia y la inacción más extrema.

Nos preocupa que tal bodrio pueda haber alcanzado el 28,7% de rating, ocupe espacios privilegiados en los medios gráficos y radiales, como así también que provoque incontables llamadas telefónicas desde celulares y sea materia para interminables chateos de adolescentes por Internet.

Nos preocupa también que empresas como Garbarino, al parecer ajenas a las nefastas consecuencias de "Gran Hermano" sobre la educación de nuestros hijos y nietos, como sobre la sociedad en general, le estén dando un importante apoyo y ¡hasta lleguen a pagar mil dólares el segundo en publicidad comercial!

COMFER y anunciantes miran hacia otro lado pretender
El COMFER y los anunciantes miran hacia otro lado mientras en el programa se atreven a exhibir, con aires de normalidad, las situaciones más irregulares y que deberían estar confinadas a las conversaciones íntimas con personas responsables, a los confesionarios o a los consultorios médicos.

En efecto, ¿quién se atreverá a defender que, en pleno horario de protección al menor, cuando incontables niños están frente a la pantalla, haya en "Gran Hermano" personas ostentar lisamente su apetencia por personas de su mismo sexo o que la ganadora resulte una mujer que ejerce la prostitución, como ya ocurrió en ediciones anteriores?

¿Imaginarán anunciantes como Garbarino que realmente fomentan la cultura y la educación en la Argentina cuando uno de los ganadores del programa fue un sujeto al que no se le entendía nada cuando hablaba al punto que se debió subtitularlo?

¿Y cómo puede desentenderse el COMFER cuando en las pantallas de millones de hogares aparecen una actriz porno, un taxi-boy y un delincuente que estuvo cinco años preso por asaltos a bancos y a taxistas?

Tengámoslo claro: "Gran Hermano" echa por tierra las barreras psicológicas y morales que en las sociedades sanas se levantan frente al mal y a la perversión.

El acostumbramiento con el horror
El método para abatir esas barreras es muy simple: el acostumbramiento. Es esa, precisamente, una de las mayores amenazas de "Gran Hermano".

La audiencia se enternece cuando Diego, el delincuente, defiende a capa y espada a fulanito o cuando quien se presenta como sexualmente invertido es objeto de la burla de un “cruel” cameraman. O transforma en heroína a la prostituta que tuvo “un duro pasado” y, gracias al programa, "triunfa en la vida" como una intrascendente modelo erótica que hoy afortunadamente nadie recuerda pero que, en su momento, estuvo en primer plano de todos los medios.

¡Esos son los "modelos" que nos propone Gran Hermano!
 Frente a la sociedad no se exalta al estudiante sacrificado que pugna por lograr su título de ingeniero a fin de trabajar por el desarrollo de nuestro país, ni al médico que sacrifica horas de su vida para salvar a sus semejantes, ni al científico que, abocado de lleno a sus investigaciones, pasa horas enteras en su laboratorio intentando encontrar la droga salvadora capaz de curar las más dañinas infecciones. Tampoco se piensa en el héroe que ha arriesgado su vida en defensa de la patria, ni en el trabajador honesto que lucha por dar una educación digna a sus hijos o en la docente que ha hecho de la enseñanza un verdadero apostolado.
En "Gran Hermano" el héroe es el “antihéroe”; el que incursiona lo prohibido, lo negativo. El mal parece ser lo que atrae, el modelo a seguir, en tanto el bien es monótono, aburrido y tonto. Uno de los momentos más degradantes es, precisamente, el de las “confesiones”. ¡Cuanto más cruda la “confesión”, más posibilidades tiene el participante de permanecer en la casa! Así, por ejemplo, Jessica “Osito” Gómez “hizo temblar a la audiencia” cuando dijo que su padre había violado a su madre y que, de esa manera, había nacido ella.

En un artículo aparecido en el sitio "Minuto Uno" titulado “Diez claves para entender porqué nos atrae Gran Hermano” Adriana Schettini explica que el programa, entre otras cosas, le permitió saber “…como es ser una madre soltera como Griselda; que se siente después de haber estado preso durante cinco años como estuvo Diego; con que sueña una chica como Nadia que se fue de la casa materna en plena adolescencia porque no se sintió querida o como se conserva la alegría cuando uno llegó al mundo como Jessica (Osito)…”. 1

Lo verdaderamente importante, ausente en la TV
Una carta de lectores publicada en "La Nación" del 16 de febrero pone de manifiesto una cruda realidad que nos golpea como sociedad. Desde hace años numerosas familias con hijos víctimas de la bacteria estreptococo grupo B pugnan, junto a un grupo de profesionales de la medicina, por difundir el tema y alertar a la población, sin lograr que los medios (TV, radio, periódicos, internet) se interesen en lo más mínimo 2.

Por el contrario, los personajes de "Gran Hermano" disponen de cámaras, micrófonos, amplios espacios de programación y páginas enteras de diarios y revistas para promover una revolución cultural en el hogar y en la sociedad bajo la apariencia de la NADA. O lo que es aún peor, introducir en miles de hogares una propuesta deplorable y por demás obscena como las sobreactuadas noches de baile, alcohol, música y nudismo que se ofrecen en varias oportunidades.

Que los anunciantes tomen conciencia
Está en sus manos, estimado lector, movilizar a la opinión sana -familiares, vecinos, conocidos- para que escriban a las dos más importantes empresas anunciantes en "Gran Hermano" –Garbarino– para hacerles notar que asociar sus marcas a tal programa está en abierta contradicción con asumir una responsabilidad social empresaria en coherencia por lo menos con las pautas del Código de Ética y Autorregulación Publicitaria, que se aplican para los contenidos de las piezas comunicacionales, y el público espera de ellas que sean coherentes con los principios y valores que quiere creer sostienen.

Haga click aquí para enviar un mensaje a los anunciantes de Gran Hermano


Notas:
1 http://www.minutouno.com/1/hoy/article/DIEZ-CLAVES-PARA-ENTENDER-POR-QUE-NOS-ATRAE-GRAN-HERMANO%5Eid_13564.htm.
2 "La Nación", viernes 16 de febrero de 2007, p.18

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