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COINCIDENTE CON NUESTRAS CAMPAÑAS, LA ACADEMIA NACIONAL DE EDUCACIÓN SE PRONUNCIA CONTRA LA TELEVISIÓN Y SU BAJO CONTENIDO MORAL Y CULTURAL

La Academia Nacional de Educación ha efectuado un significativo pronunciamiento sobre los medios de comunicación, cuya finalidad es la instrucción, la información y la difusión de programas culturales. Sin embargo, hoy se está convirtiendo en lo opuesto, prevaleciendo en ellos lo burdo, lo obsceno, lo superficial y lo destructivo. Parecería que sus únicas metas son el lucro y la ganancia.

Pese al diagnóstico pesimista que planteó sobre esta realidad, la Academia apunta a la posibilidad de revertir la situación a través de la intervención activa de los entes encargados de supervisar los contenidos de la programación y su permanente control.

La radio, el cine y la televisión nacieron para enseñar y entretener sanamente; para llevar conocimiento a los hogares y difundir sanas costumbres. Las producciones de las primeras décadas, las documentales, los programas de cultura y educación llenaban los espacios, día y noche, y la publicidad era acorde con lo que se veía. Una producción nacional como “Rosa de América”, elevaba moralmente a la audiencia y servía a necesidades espirituales, mostrando a los más jóvenes, a aquellos que atravesaban la etapa de formación, que la santidad y las virtudes eran reales y se las podía alcanzar.

Hoy esos valores han desaparecido de las pantallas; el mensaje televisivo se ha subvertido y se es tentado a afirmar que solo apunta a la ganancia y la diversión barata y enfermiza.

Conforme a su altas finalidades y en atención al sentir de organizaciones de la sociedad civil, la Academia Nacional de Educación levantó el acuciante problema de los programas que se emiten por televisión, así como su pernicioso contenido, cargado de vulgaridad y elementos nocivos.

Los académicos atribuyeron la principal responsabilidad del deterioro de la TV al Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), que se desentiende de las infracciones y no aplica las sanciones previstas en la ley 22.285, como informa “La Nación”, en su edición del martes 4 de septiembre.

La norma en cuestión declara responsables por los contenidos y desarrollo de las transmisiones a los titulares de las licencias de radio y TV, quienes nunca reciben sanciones. Los castigos que deberían aplicarse en forma progresiva, son el llamado de atención, apercibimiento, multa, suspensión de publicidad y caducidad de las licencias y eso no se concreta.

Lo que la Fundación Argentina del Mañana advirte desde hace años, ha sido confirmado por la Academia de Educación de manera contundente: los medios están dañando a la familia, a nuestros hijos y a la sociedad en general.

“En vez de ser el gran aliado de la educación, los medios son muchas veces su principal adversario” dijo el profesor Horacio Sanguinetti, presidente de la Academia, al referirse a la postura del organismo en rueda de prensa. Lo acompañaban el Dr. Pedro Simoncini, el Dr. Pedro Luis Barcia, el Dr. Julio César Labaké, el Dr. Antonio Battro y el Dr. Alberto Raúl Dalló, todos ellos miembros de la institución.

El Dr. Labaké sostuvo que “... podemos tomar conciencia de lo que está sucediendo... Si se bate el parche reiteradas veces, y con ruido, algo vamos a lograr”, a lo que el Dr. Simoncini agrega que desde la Academia Nacional buscan solidificar una relación con los medios que permita colaborar para reconstruir el sistema educativo como la columna vertebral del crecimiento del país.

En ese sentido los académicos formularon un “llamado a todos los sectores con responsabilidad sobre esta grave situación, especialmente a las autoridades gubernamentales y a los empresarios permisionarios de medios y anunciantes, para llegar a acuerdos concretos que reflejen los valores de nuestra constitución y de la gran mayoría de nuestro pueblo”.

Algo que preocupó a las autoridades de la Academia es el deterioro intelectual que padecen nuestra juventud, incentivado desde los medios televisivos. “Es muy difícil recuperar el lenguaje en los adolescentes y jóvenes. Hace diez años dominaban un vocabulario de 1200 palabras; ahora, de sólo 600. Recuperar un buen caudal léxico entre los jóvenes puede llevar dos o tres años en la universidad, si es que se alcanza”, sostuvo Pedro Luis Barcia.
Refiriéndose a un informe elaborado por el Observatorio de la Televisión Argentina de la Universidad Austral, el mismo académico sostuvo que mientras los noticieros y los programas políticos y culturales tienen un buen nivel de expresión, los ciclos de chimentos, deportivos, infantiles y de entretenimientos presentan un alto nivel de vulgaridad y muy baja riqueza expresiva.

La Fundación Argentina del Mañana no puede dejar de congratularse por la postura sumida por quienes dirigen la Academia Nacional de Educación, en esta crucial materia por la que bregamos hace dieciocho años. Apenas recordamos la tan dura cuanto veraz calificación de S.S. Benedicto XVI : “ ... es evidente que mucho de lo que se transmite, de varias formas, a las casas de millones de familias en todo el mundo es destructor ... Toda tendencia a producir programas — incluso películas de animación y video juegos— que exaltan la violencia y reflejan comportamientos antisociales o que, en nombre del entretenimiento, trivializan la sexualidad humana, es perversión ” (los destaques son nuestros).

Aproveche esta coyuntura con los medios que la Fundación pone a su alcance. Haga conocerla a sus amigos, ingresando en nuestra página www.fadm.org.ar y envíe su adhesión por medio de nuestra CARTA DE LECTORES INSTANTÁNEA y haga manifiesto su descontento a través del FORMULARIO DE RECLAMO ELECTRÓNICO.


1- DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LA ASAMBLEA PLENARIA DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES , 9 de marzo de 2007.

2- MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI PARA LA XLI JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES “Los niños y los medios de comunicación social: un reto para la educación” 20 de mayo 2007.

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