Ante la creciente obscenidad en los kioscos de revistas,
Petición a la Defensoría del Pueblo
En diciembre de 1983, cuando se produjo el famoso “destape”, los kioscos de diarios y revistas abundaron en publicaciones pornográficas (llamadas con el eufemismo de “eróticas”), convirtiéndose en exhibidores de la obscenidad más descarada.
El choque fue brutal y esta agresión contra la honestidad de costumbres sociales –y por tanto contra la misma institución de la familia– suscitó una fuerte reacción.
En consecuencia, las autoridades municipales de la Ciudad de Buenos Aires determinaron que los kiosqueros debían cubrir con un plástico negro las revistas cuyas tapas chocasen por la agresión pornográfica. De algún modo se resguardaba el decoro y las buenas costumbres, y se evitaba que la exhibición estuviera impúdicamente al alcance visual de niños y adolescentes.
Destape total
Para que esa norma cayera en desuso, los promotores de la decadencia moral, luego de una suerte de pausa, poco a poco reincidieron hasta llegar al punto de hoy día enque los celofanes han desaparecido por completo y se exponen sin más las peores bajezas y toda especie de desvíos sexuales. En las estaciones terminales del ferrocarril se vende lo más sucio y bajo que se produce, especialmente material editado en el extranjero, aún más execrable. ¡Y en abundancia!
Pero eso no es lo peor: se ofrecen revistas que hacen alusiones blasfemas y obscenas a Nuestro Señor, a su Santa Madre, a los Santos, a los religiosos y a cuanto hay de más sagrado.
Niños y adolescentes
Muchos de esos kioscos se encuentran en las cercanías de escuelas y parroquias y todo está a la vista de niños y adolescentes, sin que a ninguna autoridad parezca importarle el grave daño que ocasionan a su normal desarrollo.
Resulta penoso ver a grupos de chicos agrupados frente a los kioscos con toda esa cloaca gráfica. Muchas veces parecen hasta forzados a ver ya que las publicaciones de entretenimiento propias de su edad y las que necesitan para sus actividades escolares (“Billiken”, “Anteojito”), están ubicadas o entremezcladas junto a esa ignominia.
Cabe preguntarse si los responsables no estarían incurriendo en cierto grado de corrupción de menores y también indagar cuál es la responsabilidad moral y social de quienes promueven tamaña perversión.
El acostumbramiento y la pasividad
¿No es verdad que están dando tiempo a nuestro acostumbramiento; a que aquello que ayer escandalizaba llegue a ser visto con naturalidad ? Porque hasta se suele deparar con madres llevando a sus hijos de la mano, frentea los kioscos, para comprar una revista de modas, sin que pareciera preocuparles lo que sus pequeños ven.
Nos asiste – y a nuestros niños y adolescentes también– el derecho de no ser agredidos en nuestra sensibilidad religiosa, moral y humana. Es por ello que las autoridades y los medios deben tener un especial cuidado en evitar la “contaminación del clima social”.
Tenemos bien presente la enseñanza de la Iglesia sobre la pornografía, que atenta gravemente contra la pureza cristiana o meramente humana y por cierto las autoridades civiles de oficio deberían impedir la producción y la distribución de material pornográfico, pues no hay libertad de expresión que lo justifique.
Pero, ¿y nosotros
podemos hacer algo?
No sólo podemos sino que debemos: llegó la hora de decir ¡basta!
La Fundación Argentina del Mañana dirigió un pedido a la Defensoría del Pueblo de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires, que transcribimos al lado (pág. 3). Súmese usted también
a esta petición.
Escriba al Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo R. Mondino. Las quejas hay que presentarlas en forma escrita. Deben contener nombre, apellido y domicilio y estar firmadas, como pide el art. 19 de la Ley 24.284.
También puede enviarla por fax, al (011)-4801-6481.
Una información más completa, véala nuestra página www.fadm.org.ar en internet.
¡Medidas de protección a
los menores de edad!
Buenos Aires, 15 de marzo de 2006
Señor
Defensor del Pueblo de la Nación
Dn. Eduardo Mondino
Montevideo 1244
C1018ACB Buenos Aires
De mi consideración
Si bien existen en el C ódigo Penal Argentino diversas figuras penales que reprimen las exhibiciones y publicaciones obscenas en tanto aparezcan como víctimas personas menores de 18 años de edad, veo con preocupación que en los kioscos de revistas se exhibe ostensivamente toda suerte de material pornográfico sin que exista ningún control para la protección de los niños y adolescentes que están en plena formación de sus psiquis y de sus conciencias.
Dicho material está a la vista de niños y adolescentes, muchas veces entremezclado con las publicaciones dirigidas a todo público o las de entretenimiento o escolares propias de su edad y, lo que es más grave, puedo ver como niños de toda condición se quedan “paralizados e hipnotizados” frente a tamaña violencia para sus mentes, sin que autoridad alguna sancione a las editoriales o a los kiosqueros, PORQUE NO HAY NORMA SANCIONATORIA FRENTE A ESA CONDUCTA QUE SIN DUDA PERJUDICA EL INTERÉS PÚBLICO.
En razón de lo expuesto, PETICIONO a usted tenga a bien solicitar a las autoridades que corresponda un relevamiento generalizado de los kioscos de diarios y revistas para comprobar la gravedad de los hechos denunciados, y advertido lo cual recomiende los recaudos necesarios para que se dicten normas tendientes a proteger a los menores de edad o, en su defecto, solicite al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a las autoridades municipales en general la adopción de medidas preventivas tendientes a respetar el clima social propio a la institución de la familia, tal como lo reconoce y garantiza la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 23.849 e incorporada a la Constitución Nacional con ese rango.
Quedo en espera de una actitud y respuesta favorable de su parte y me valgo de la ocasión para saludar a usted con la distinción que merece.
Juan Carlos Voiseau y Jardón
Presidente
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