Juguetes de ayer y hoy
¿Todo tiempo pasado fue mejor? Si nos detenemos a mirar con que juguetes se entretenían los niños de ayer y con cuales lo hacen los de hoy, parecería ser que sí.
Una muestra retrospectiva organizada recientemente en Buenos Aires1 nos ha remontado a épocas de nuestra infancia no muy lejanas, cuando lo bueno y lo constructivo eran cosa común. Y en materia de entretenimiento infantil, la afirmación es, sin ninguna duda, exacta.
Habilidades, ideas, vocación
¿Como se divertían los más pequeños en otros tiempos? Primero fueron el balero, el yo-yo, el trompo, el monopatín y el barrilete, con los que se desarrollaban ciertas habilidades, técnicas y manuales. Luego vinieron entretenimientos más avanzados como los trenes eléctricos, aviones y barcos a escala para armar, el Meccano, que llevaron al niño a desarrollar el ingenio y la destreza. Se jugaba ejercitándose y los juguetes, en muchos casos, ayudaban a descubrir alguna vocación.
A los infaltables autitos y soldaditos, primero de plomo y luego de plástico, mucho más refinados y estilizados, se fueron acoplando juegos de mesa como las Damas, el Ludo, el Juego de la Oca, el Sapo y otros más ingeniosos como El Estanciero y los ladrillos para armar, seguidos, tiempo después, por otros didácticos como El Cerebro Mágico, Chan el Mago, el clásico Cine Graf, los juegos de química y electrónica e, incluso, los microscopios con los que se jugaba aprendiendo.
Las niñas tenían sus muñecas, sus juegos de porcelana con sus tacitas, teteras, cafeteras y cubiertos o el guardarropa, que en muchos casos incluía la pequeña máquina de coser.
Sadismo, violencia, aislamiento
Otras cosas se ponen hoy al alcance de los pequeños. La televisión e Internet los han ido apartando de aquellos célebres y míticos juguetes con los que sus padres y abuelos crecieron y se entretuvieron e incluso se instruyeron sanamente. Si a ello agregamos los espantosos videojuegos, cada vez más sádicos y violentos, los días de las muñecas, los soldaditos, los títeres y los juegos de mesa parecen pertenecer ya al mundo de la mitología.
Se ha demostrado que después de jugar demasiado con los videojuegos comienza a dañarse el sistema nervioso central, se padece de insomnio y la persona se aísla socialmente, dejando a los niños agotados y estresados hasta límites insospechados. A eso cabe agregar que también baja el nivel de inteligencia y las personas, en consecuencia de la adicción, se apartan de labores y estudios.
Por otra parte, analistas y estudiosos han comprobado que los juguetes y videojuegos inspirados en dibujos y series japonesas (Power Rangers, Dragon Ball, Pokemón, Transformers), transmiten una agresividad excesiva y son particularmente violentos y muchas veces pornográficos (Sailor Moon).
En lo que refiere a la obscenidad, desde los años sesenta, las vidrieras y los escaparates de las grandes jugueterías de EE.UU. se vieron invadidos por las célebres muñecas “Barbie”, inspiradas en otra similar, erótica, de origen alemán llamada “Lilli”. Tienen un “novio” o “amigo” que se llama Ken. Sus cuerpos exuberantes y exageradamente desarrollados van cubiertos por prendas del más variado estilo y colorido las que, inexorablemente, las niñas de corta edad tienden a quitar. Esa peligrosa inclinación al sexo y la desvergüenza termina por perjudicar y desviar la psiquis infantil, llevándola, al acostumbramiento y la aceptación de situaciones que no deberían darse a tan cortas edades. Esas muñecas han ido degenerando hasta tal punto que fueron lanzadas al mercado las Barbies anoréxicas, la Barbie en silla de ruedas y ¡¡hasta las Barbies lesbianas y el Ken gay!!.
Coincidiendo con lo que Ud. piensa en estos momentos, afirmamos sin temor a equivocarnos que la irresponsabilidad en la educación de los niños no encuentra límites.
¿Vale la pena seguir enumerando las diferencias entre los juguetes que entretuvieron a los niños de ayer y los que “hacen lo propio” con los de hoy? Claro que no. Lo que si se debe hacer urgentemente es recapacitar y reflexionar sobre lo que está ocurriendo en nuestros días y hacia donde nos lleva esta vorágine desenfrenada en la que está inmersa la humanidad.
1- Museo del Juguete Argentino en la Fiesta Nacional del Juguete organizada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete en el Centro de Exposiciones Costa Salguero, Pabellón 6 desde el 22 de julio al 2 de agosto de 2006
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