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Más
TV y menos libros
El exceso de televisión,
al exacerbar las sensaciones, produce una atrofia
de la inteligencia que se refleja en la pérdida
del hábito de la lectura
Cuando
se comentan los males de la televisión, se
piensa en la pornografía y en la disolución
de las costumbres. Y con justa razón.
Sin embargo, la adicción a la TV –como
también a Internet y todo cuanto compone la
llamada civilización de la imagen– produce
un efecto más profundo y sutil: una suerte
de embrutecimiento mental.
No significa que las personas adictas pierdan su
capacidad intelectual sino que ésta mengua.
Así como un músculo cuando no es utilizado,
la capacidad de raciocinar, al no ejercitarse, va
también entumeciéndose.
¡Qué cosa digna de admiración
es un raciocinio bien hecho! En la enseñanza
es como el correr de una cascada; en la polémica
es como el filo de una espada.
Pero el hombre que vive empantanado en las sensaciones
provocadas por imágenes, sistemáticamente
no analizadas, retrocede y se atrofia.
No entienden lo que leen...
En la Argentina los jóvenes leen menos de un
libro por año, en gran medida porque dedican
el 70 % de su tiempo libre a ver televisión.
Y lo curioso es que ellos mismos califican la programación
como “mala o regular”, en cuyos contenidos
prevalecen mensajes negativos como la violencia, la
mentira y la pornografía.
La consecuencia es un mal desempeño escolar
que cuesta al país nada menos que 367 millones
de dólares por año, o sea, un 4 % del
presupuesto de educación. Es el precio de la
deserción escolar, la incompetencia laboral,
los cursos de capacitación, los impuestos y
las pérdidas de ingresos que los organismos
públicos podrían invertir en la promoción
de la lectura.
Tengamos presente que sigue ampliándose la
brecha entre las necesidades del mercado laboral y
las habilidades de lectura de la gente joven. Sólo
el 30% de quienes egresan del colegio secundario entienden
lo que leen y, sin embargo, en la empresa moderna
el 80 % del tiempo de una persona se ocupa leyendo.
Son los resultados del “analfabetismo funcional”
que urge contrarrestar. Es, precisamente, uno de los
objetivos de las conferencias promovidas por la Fundación
Argentina del Mañana cuyos excelentes resultados
nuestros adherentes conocen.
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