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Ladran
Sancho...
En hora buena las empresas que auspiciaban la muestra blasfema
de la Recoleta, sensibilizadas por los innumerables reclamos
recibidos, cancelaron su apoyo, al punto que del cartel de
la exposición fueron borrados los nombres de todos
los sponsors.
¿Qué repercusión tuvo la iniciativa?
Si alguna duda hubiera, bastará constatar que en el
site oficial de la muestra se encuentra transcripta integralmente
la solicitada de la Fundación Argentina del Mañana
titulada “Luto, lucha y oración”
(“La Nación” 13-1-05). Y no sólo
eso. El propio autor de las “obras” blasfemas
invita a “repudiar la actitud de los anunciantes”
mediante una cadena de e-mails para quejarse “por
haber dado oídos a las voces de protesta”.
El cierre anticipado de la muestra deja en evidencia el fracaso
del intento para recuperar la publicidad. Las empresas no
hicieron marcha atrás y dieron prueba de una coherencia
digna de aplauso.
Gasalla
se va de la TV
con pena y sin gloria...
Al pedido de perdón por haber ofendido a la Virgen
María, no le siguió, por parte de Gasalla, el
compromiso público de nunca más ofender a la
excelsa Madre de Dios y a la Fe cristiana. Pero, de hecho,
no tuvimos noticia de que en su programa se repitieran blasfemias
como la que motivó el retiro de los anunciantes del
ciclo emitido por América TV.
Sin embargo, desde que agravió a la Virgen Maria, “Gasalla
en pantalla” nunca más recuperó la
audiencia –y aparentemente tampoco al total de los anunciantes–
y el programa entró en un “cono de sombra”.
No sorprende entonces que hacia fines de febrero pasado algunos
medios hayan anunciado que Gasalla abandonó la pantalla
chica.
“Hasta no hace mucho tiempo atrás”,
afirma una nota de “Clarín”, “Antonio
Gasalla formaba parte de uno de esos programas que calificaban
positivamente” y era “reconocido por talentoso,
por agudo, por ser un artista con todas las letras. Y se lo
aplaudía y aplaudía y aplaudía”.
(25-2-05)
Esos tiempos quedaron atrás y Gasalla se alejó
de la televisión.
“Sin pena ni gloria” dice el citado diario.
A nuestro entender, por el contrario, con mucha pena y sin
ninguna gloria.
Pena
del propio Gasalla, de quienes intentaron resucitarlo con
un pedido de perdón muy poco convincente y de todos
aquellos que insisten en las recetas chabacanas y hasta blasfema
para atraer audiencia.
¿Aprenderán la lección los canales de
TV?
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