Acción educativa de la FAM en franco progreso

“Sigan adelante por todo el país que nos hace
falta a todos”, nos decía un alumno (13) en
la provincia de Santa Fe.
Ese ha sido nuestro objetivo a lo largo de estos años,
en que nuestra voz de alerta sobre los perjuicios del exceso
de TV y sus malos contenidos ha llegado a 53 ciudades de 14
provincias, con cerca de 400 conferencias dictadas.
Gracias a la colaboración de adherentes y simpatizantes
de la Fundación, hemos estado presentes en Universidades
(San Juan, Bahía Blanca y Tucumán), Congresos
(CONSUDEC, Pro Vida y otros), colegios privados y escuelas públicas,
casas de familia, así como hemos organizado actos muy
concurridos en Buenos Aires y diversas ciudades del interior.
Desde el extremo norte –en Libertador San Martín
(Jujuy) o San Antonio de los Cobres (Salta, 4500 mts. sobre
el nivel del mar)– hasta Río Gallegos o Ushuaia
en el sur, el mensaje de la Fundación ha tenido una excelente
acogida.
Si a todo ello le sumamos la amplia difusión de tres
libros sobre el tema (“Una amenaza acecha a nuestros
hijos: la teleadicción”, “La familia frente
a la TV: ¿recreación o destrucción?”
y “Hola Tele: ideas para conocer, usar y domar la televisión”),
constatamos que la Fundación está realizando un
franco progreso en el campo de la educación.
Eficaz antídoto contra la teleadicción
Atrapados por la hipnosis televisiva es creciente el número
de niños y adolescentes que abren los ojos y deciden
remar contra la corriente.
“Estas conferencias ayudan a que los adolescentes reflexionen
y se den cuenta de que hay cosas mucho más interesantes
y hermosas que sentarse frente a la TV”, comentaba una
chica de 16 años en un auditorio en Rosario.
De interés cultural de la Nación
El proyecto educativo de la Fundación –declarado
de interés cultural por la Secretaría de Cultura
de la Nación y diversas autoridades municipales y legislativas–
se destina a fomentar un espíritu de saludable reflexión,
punto de partida de un cambio de actitud indispensable.
El sentido crítico es agudizado cuando las propuestas
televisivas se contrastan con la verdad, el bien, la bondad
y la belleza.
Es lo que explica el comentario de un alumno de 14 años
en al norte de Santa Fe: “Creo que la televisión
nos está convirtiendo en sus esclavos y no nos deja pensar
en lo que hacemos u oímos”.
Alternativas positivas
Una de nuestras preocupaciones es no limi-tarnos a señalar
los peligros –las horas desperdiciadas viendo televisión
por ejemplo– sino insistir en las alternativas positivas
para aprovechar el tiempo libre.
Es notable la apertura de los chicos a estas nuevas perspectivas.
De ello dan testimonio las miles de respuestas a la encuesta
escrita realizada al término de las conferencias.
“La televisión me gusta, pero debo hacer regir
un horario para dedicarme a otras cosas como, por ejemplo, el
estudio”, dijo un niño de 13 años en Rosario.
Ser protagonista
Ud. también, estimado lector, puede participar de este
esfuerzo. Al acercar este Informativo a la dirección
de un colegio o a algún docente de sus relaciones, Ud.
podrá interesarlos en organizar alguna jornada de conferencias
sobre tan importante tema.
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