Acaba
de ser editado el libro "Hola Tele, ideas para conocer, usar
y domar la televisión", de Josefina Caprile García Llorente.
(http://www.daleditora.com.ar/espaniol.htm)
El libro está destinado a los más chicos y para ello la autora
desplegó una riquísima creatividad traducida en imágenes,
cuentos, juegos y moralejas.
A
lo largo de 44 páginas, abundantemente ilustradas, los niños
son invitados a recorrer, en forma amena y entretenida,
los peligros de la "teleadicción" y las alternativas positivas
para no sucumbir frente a ella.
El
libro también está dirigido a los padres. En
ese sentido, es muy oportuna la exhortación a hacer valer
y manifestar la disconformidad "ante una TV transgresora
que invade y atropella a esta obra esmerada, delicada y
artesanal que es la educación de cada uno de nuestros hijos".
A
la Fundación Argentina del Mañana, Josefina de García Llorente
le dedica unas palabras de mucha amistad: "Y no quiero quedar
sin mencionar una Fundación, ¿qué es eso?. Es un grupo de
personas que se han unido para defender un ideal. Esta que
te cuento lucha para fortalecer las familias y lograr una
televisión mejor. Su nombre tiene sabor a Patria. Después
de leer ´Hola Tele´, sus integrantes me animaron y apoyaron
para que se publique".
La
conclusión es todo un desafío para grandes y chicos. Acude
para ello a la descripción de lo que sucede con una rana
cuando se la introduce en agua fría y, sin grandes sobresaltos,
se va elevando la temperatura hasta que el animal, sin darse
cuenta, se desintegra.
Así
también, poco a poco y sin pedir permiso, "disparates, imágenes
deshumanizadas, agravios a lo Sagrado, atropellos contra
la dignidad de la mujer, la familia y el amor noble se fueron
agolpando en la pantalla chica".
¿Y
nosotros? De tanto ver y escuchar contenidos distorsionados,
cuando no deliberadamente dañinos, "los vamos asimilando
y hasta terminamos por aceptarlos como algo normal".
De
ahí la invitación a "reaccionar y luchar por una televisión
donde reine lo que es verdadero, bueno y bello" para no
correr el riesgo de que "el hervor de la pantalla derrita
nuestros más altos valores e ideales".