| Desnudos
en el Obelisco, con el auspicio de la Secretaría de Cultura
¿Desnudos
junto al Obelisco? No, imposible, diría hace unos años algún
despreocupado que, como las avestruces, esconde la cabeza
cuando ve acercarse el peligro.
Esa
era la actitud de quienes, de brazos cruzados, asistían al
despuntar de la "revolución cultural" televisiva cuando la
Fundación Argentina del Mañana daba los primeros pasos en
defensa de la familia.
Hoy,
el exhibicionismo de cuerpos desnudos es ya una realidad nada
menos que en Carlos Pellegrini y Av. Corrientes y con el auspicio
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En
su decreto Nº 30, en efecto, el Gobierno autónomo autorizó
a la Secretaría de Cultura, a cargo del Lic. Jorge Telerman,
a "impulsar, apoyar y auspiciar" el proyecto del ciudadano
norteamericano Spencer Tunick de fotografiar mujeres y hombres
completamente desnudos alrededor del Obelisco, a comienzos
de Abril ppdo.
El
hecho mereció el indignado rechazo de la Fundación Argentina
del Mañana. En carta enviada al Lic. Telerman se le recuerda
que en ese mismo lugar ondeó por primera vez el pabellón nacional
en la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María
del Buen Aire, en lo alto de una de las torres de la iglesia
de San Nicolás que allí se había erigido por iniciativa y
gracias a la generosidad del Capitán Don Domingo de Acasusso.
La
Fundación elevó su voz de protesta ante el desprecio así manifestado
a esa construcción emblemática, mediante la promoción de un
acto que constituye una agresión a la dignidad de la creatura
humana, al fotografiarla cercada de mujeres y hombres desnudos.
Tanto más que esa imagen será diseminada a los cuatro vientos,
estimulando impropios exhibicionismos del cuerpo humano, en
un frontal atentado contra la intimidad, la delicadeza y la
dignidad de las personas y la relación que existe entre ellas.
No
puede argüirse, concluye la misiva de la Fundación, que ese
hecho que avergüenza a nuestro país sea una expresión de arte
o mero esnobismo porque, como cualquier otra actividad humana,
el arte no tiene en sí mismo su fin absoluto, sino que está
ordenado y se ennoblece por el fin último del hombre.
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