|
Campaña
publicitaria del suavizante para ropa "Confort"
Vulgarísimo
recurso publicitario suscita sana reacción
¿Por
qué insistir en recurrir a vulgarizar lo que debe ser respetado
para promocionar un producto comercial?
Es
la pregunta que muchos se hicieron frente a uno de los motivos
elegidos para ilustrar la campaña publicitaria del suavizante
para ropa "Confort", hecha en vistosos carteles
luminosos en las paradas de colectivos en la ciudad de Buenos
Aires.
La Sra. Liliana M. B. Timonieri de Vergara no se quedó en
el mero comentario o rechazo interior. Se tomó el trabajo
de escribir una nota -que a su pedido transcribimos aquí-
cuya copia fue entregada al presidente de Unilever, Sr. Luis
Mario Castro, fabricante del mencionado producto.
|
Sin
ser profesional en la materia, puedo observar que la
publicidad tiene como objetivo vender: llama la atención
del posible comprador haciéndole conocer un nuevo o
"no tan nuevo" producto que existe en el mercado.
El
caso del producto "no tan nuevo" es el suavizante
para ropa "Confort" que presenta características
tentadoras que hacen que los publicistas (no sabiendo
ya como mostrarlas para lograr su permanencia en el
citado mercado) acudan al vulgarísimo recurso de la
trivialización del sexo.
Ocurre
que "Confort" es tan bueno que la ropa no
necesita plancha y, si la necesita, se la puede planchar
hasta en el momento que debería ser más respetado. ¿Respetado?
Es que la donación de un sexo a otro es donación de
la semilla de uno a otro por amor, con poder (recibido
del Creador) de dar la vida.
No
parece una acción que deba utilizarse para mostrar las
bondades de un suavizante. ¿Verdad?
Salvando
las distancias, Beethoven no compuso ninguna de sus
magníficas obras para música de fondo en el reclame
de un yogur.
|
Profunda
reflexión que, sin duda, nos ayuda a comprender la importancia
de analizar con sentido crítico este género de publicidad,
así como nos motiva a expresar nuestro rechazo en acciones
concretas, como lo es escribir una carta o participar de una
campaña.
La unión
en una acción común, como todos sabemos, hace la fuerza.
|