Enseñar... guiar... orar... triunfar
Cuando Monseñor Rinaldo Bredice, Obispo de Santa Rosa, publicó el 9 de Julio de 2006 su “Carta pastoral sobre el papel de los laicos en la defensa de la familia y de la vida” dejó muy claros algunos puntos.
>“Para no caer en los enredos con que nos quieren confundir hay que enfrentar una pregunta fundamental: eso que se gesta en las entrañas de la mujer ¿es qué o es quién? ¿El embrión es un quiste, es un cáncer o es un ser humano?
Y resulta provechoso que la respuesta la de, en primer lugar, la biología. Esto porque, como no existen dos verdades, no puede alegarse oposición entre Fe y Ciencia, entre Cultura y Ciencia. Cuando la Biología nos aclare, el Obispo hará su apreciación teológica y moral, y el abogado su encuadramiento jurídico, y también el sociólogo, etc., etc.
Así pues, a la luz de los logros más recientes, la biología — y en particular la embriología — ya reconoce universalmente que el momento que marca el inicio de la existencia de un nuevo ser humano está constituido por la penetración del espermatozoide en el oocito.”
>Luego indicaba que “la característica peculiar de vida que distingue a los fieles laicos (sin separarlos de los sacerdotes y de los religiosos) es la secularidad, que se expresa en el tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios, de modo tal que las actividades seculares sean ámbito de ejercicio de la misión cristiana y medio de santificación”.
>No dejó de incluirse entre los responsables al recordar: “Y determina la Apostolorum Successores: El Obispo promueva la colaboración entre los fieles laicos a fin de que juntos inscriban la ley divina en la construcción de la ciudad terrena. Es este el mensaje de nuestra Pastoral.”
Coherente entre lo que enseñó y la practica, manifestó su total repudio a la aprobación, por parte de la Cámara Provincial de Diputados del aborto arteramente llamado terapéutico, “norma que no deja de ser un acto inhumano y contrario a la Ley Natural”, como bien dijo: “ Todo ser humano tiene derecho a la vida. Las autoridades deben procurar, ante todo, la defensa de éste, que es el primero de los derechos humanos”.
Y convocó a su clero y fieles al rezo público del Santo Rosario, pidiendo al Cielo y al gobernador el veto de esa sanción gravemente ofensiva a Dios Nuestro Señor.
La Fundación Argentina del Mañana se congratuló con Mons. Brédice y sus fieles en los siguientes términos:
Buenos Aires, 3 de diciembre de 2007 Excelencia Reverendísima En el día del Juicio, Vuestra Excelencia Reverendísima podrá medir el efecto ejemplar que tiene para los seglares ver quien ”por Gracia de Dios y merced de la Sede Apostólica” es su Pastor, blandir el báculo en defensa de las ovejas . . . por nacer.
Conste así en primer lugar nuestro agradecimiento. Conste también que, si bien separados físicamente, acompañamos a V. Excia. Revma., su Clero y sus fieles por la Comunión de los Santos, con las oraciones de los adherentes de esta Fundación Argentina del Mañana, y especialmente aquellos de la Cruzada Reparadora del Santo Rosario.
Al saludar a V. Excia. Revma. con la alta estima que merece –sumada a la amistad con que nos honra– hacemos propicia la ocasión para implorar su valiosa bendición.
Juan Carlos Voiseau y Jardón
Presidente del Consejo
de Administración
A Su Excelencia Reverendisima
Monseñor Rinaldo Fidel Bredice
Obispo de Santa Rosa, La Pampa
Encabezados por el señor Obispo, acompañado por la gran mayoría de sus sacerdotes, así como sacerdotes y seglares de más de quince localidades del interior de la provincia, una multitud de pampeanos, grupos juveniles y familias se desplegaron frente a la Casa del Gobierno repudiando la ley y entregando un petitorio con miles de firmas reclamando el veto.
Acertadamente el gobernador saliente no promulgó el proyecto sancionado, y una de las primeras medidas de su sucesor, Oscar Mario Jorge, fue el veto de la ley que reglamentaba asesinatos pre-natales, incluyendo entre los motivos la afirmación de que la norma modificaría y ampliaría las causales absolutorias previstas por el Código Penal de la Nación.
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