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La nueva Ley Nacional de Educación

Un “tsunami” cultural sobre la
familia y los menores de edad

El último 31 de diciembre S.S. Benedicto XVI recordó “un acontecimiento que vale más que cualquier palabra: Dios quiso nacer y crecer en una familia humana”. Y después de recordar que la Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el  "prototipo" de toda familia cristiana, invocó “la protección de María Santísima y de san José sobre todas las familias” para que “resistan a los impulsos disgregadores de cierta cultura contemporánea, que socava las bases mismas de la institución familiar”.1

En esa resistencia se destaca la Fundación Argentina del Mañana desde sus comienzos y Dios mediante perseveraremos ante el asalto que este año se suma desde la Ley de Educación Nacional N° 26206, prontamente obtenida por el Partido en el gobierno, ante el acatamiento del Congreso de la Nación.

Papel de la familia

Como persiste del siglo pasado un culto supersticioso al Estado, del cual algunos esperan en vano soluciones para la crisis contemporánea, nos vemos en la necesidad de traer a la memoria el papel de la familia: en la estabilidad del vínculo conyugal la perpetuación del género humano, por la generación, conservación y educación de la prole, que forma, sociabiliza e inserta en la comunidad.

De allí que por esto tiene prioridad de naturaleza y, en consecuencia, cierta prioridad de derechos respecto a la sociedad civil.2

La familia recibe inmediatamente del Creador la misión y, por lo tanto, el derecho de educar a la prole, derecho inalienable por estar inseparablemente unido con una estricta obligación, derecho anterior a cualquier otro de la sociedad civil y del Estado y, por lo mismo, inviolable por parte de toda potestad terrena.

Es de capital tener en cuenta así que la patria potestad es de tal naturaleza que no puede ser extinguida ni absorbida por el Estado, como derivada que es de la misma fuente que la vida de los hombres.3

La Sagrada Familia

S.S. Benedicto XVI recordó “un acontecimiento que vale más que cualquier palabra: Dios quiso nacer y crecer en una familia humana”. Y después de recordar que la Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el  “prototipo” de toda familia cristiana, invocó “la protección de María Santísima y de san José sobre todas las familias” para que “resistan a los impulsos disgregadores de cierta cultura contemporánea, que socava las bases mismas de la institución familiar”

El Estado controla y relega

El espíritu de la nueva Ley de Educación Nacional queda al descubierto por la postura con relación a la familia, determinadamente antagónico a su derecho y preeminencia.

Después de rozar la participación de las familias en el art. 4º y responsabilizarla  “como agente primario” en el art. 6º, la familia va a ser postergada en la Ley a los artículos 28º y 129º, sobre un total de 131 artículos (con disposiciones transitorias y complementarias hasta el 145º).

Al fin “los padres, madres o tutores/as de los/as estudiantes tienen derecho a ser reconocidos como agentes naturales y primarios de la educación” (...) y a “elegir para sus hijos la institución educativa cuyo ideario responda a sus convicciones filosóficas, éticas o religiosas”. Y entre los deberes, figura el de hacer cumplir a sus hijos la educación obligatoria.

Pero ¿cómo podrán elegir para sus hijos la institución educativa cuyo ideario responda a sus convicciones filosóficas, éticas o religiosas en los establecimientos de gestión pública, si “El Estado Nacional fija la política educativa y controla su cumplimiento”?4 ¿Y si la educación de gestión privada también estará obligada a cumplir con la normativa y los lineamientos de la política educativa nacional y jurisdiccional,5 como lo lograrán?

¿Qué visión del hombre asigna la ley  a nuestros niños y adolescentes?

En la Convocatoria “HACIA UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA”, el gobierno dejó claros sus propósitos: “La ley debe convertirse en un plan de acción efectivo, en una herramienta fundamental para la transformación del país, profundamente incorporado en la conciencia de nuestro pueblo.”

Ahora bien, toda política educativa se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre y de su destino, de la que saca sus referencias de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta.6 ¿Cuál es la visión del hombre asignada por el art. 5º entendiéndose claramente que esta atribución comprende los contenidos curriculares para nuestros niños y adolescentes?
El art. 92º deja claro el designio: una exclusión de toda transcendencia, un insistente ajustarse a las ideologías antifamiliares de género, y una “construcción de la memoria colectiva” signada por la ideología reivindicativa de la violencia subversiva. Como alegó Ernesto Jauretche, presidente de la Comisión del Bicentenario y organizador de las recreaciones de las Invasiones Inglesas instruidas por el gobierno: “Nosotros necesitamos escribir una historia que legitime el proyecto histórico presente”.7

Téngase en cuenta que además de las dos leyes sobre el CEDAW, la que instituye la memoria de las víctimas posteriores al 24 de marzo de 1976 y la de los Derechos del Niño,  en la normativa y lineamientos de la política educativa nacional habrán de ser incluidos los temas exigidos por el Decreto 1086/2005 que ya puso en marcha una nueva ofensiva contra la identidad cristiana de nuestra nación:  el texto “Hacia un Plan Nacional contra la Discriminación”.
Radical y meticuloso en sus objetivos, dicho Plan propone, en último análisis, la creación de un “hombre nuevo” a través de una revisión meticulosa de los manuales escolares para despojarlos de todos los “estereotipos discriminatorios”, de las pautas “homofóbicas” (No 163) y desplazando a los padres para que los niños y adolescentes “puedan adoptar decisiones libres de discriminación (...) y prevenir el embarazo adolescente” (No 164) y aprendan a recibir con naturalidad a las personas con “diferente orientación sexual e identidad de género” (No 53 y otros).

Dios guarde

En el Mensaje con que el Poder Ejecutivo elevó al Senado y Cámara de Diputados su Proyecto de Ley, Dios aparecía una sola vez, arriba de la firma del Dr. Kirchner, donde se leía “Dios guarde a Vuestra Honorabilidad”.8 Una vez promulgada la Ley, desapareció.

En el centro de la vida social de un pueblo –y por ende en el centro de su vida educativa– debe estar una presencia que evoca el misterio de Dios trascendente. El hombre no puede caminar bien sin Dios, debe caminar juntamente con Dios en la historia y característicamente para nuestro país esto es así.

Llama poderosamente la atención en una Ley que se jacta de recoger los aportes de la participación social, no hacer lugar, por ejemplo, al criterio de la 92ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina: “Una concepción integral de la educación incluye necesariamente la dimensión trascendente del hombre. Nuestros niños y jóvenes merecen una Ley de educación que contemple en plenitud las aspiraciones de la persona”.

“La Argentina nació Católica”

Gracias a Dios, como cabalmente enunció el R. P. Cayetano Bruno, SDB: “La Argentina nació Católica”. Concepto que Juan Pablo II amplió al decir (7-7-1980): “Mientras que la mayoría de los pueblos vino a conocer a Cristo y al Evangelio después de siglos de su historia, las naciones del continente iberoamericano... nacieron cristianas”.

La extirpación del ámbito educativo de los reflejos de los valores trascendentes de la religión implica una mutilación cultural y, especialmente, una auténtica poda de la dimensión de los hombres (“¿El Opio del Pueblo?”, ABC, 10-12-06). Pensemos que los regímenes genocidas del siglo XX, el socialismo nazi y el socialismo stalinista sustituyeron la religión por la idolatría a los propios “valores”. Y en la España de 1931, con la II República que implantó una educación sin religión, obligatoria y mixta.

Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en Dios, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre. La Iglesia invita a las autoridades civiles a juzgar y decidir a la luz de la Verdad sobre Dios y sobre el hombre.

Las sociedades que ignoran esta inspiración o la rechazan en nombre de su independencia respecto a Dios, se ven obligadas a buscar en sí mismas o a tomar de una ideología sus referencias y finalidades; y al no admitir un criterio objetivo del bien y del mal, ejercen sobre el hombre y sobre su destino, un poder totalitario, declarado o velado, como lo muestra la historia.9

Identidad nacional

¿Es este el laicismo educativo socialista que nos prescribió Fidel Castro durante la “Cumbre de los Pueblos” al pedir en Córdoba, el 21 de julio ppdo., una reforma educativa en toda América Latina?10

¿Es este socialismo educativo con el que Evo Morales enfrenta a la Iglesia en Bolivia, reavivando su ministro de Educación, el sociólogo aymará Félix Patzi Paco, una “religión cósmica indígena”?11

¿Es este socialismo del siglo XXI con el que tendrán que “casarse” los maestros venezolanos como reveló su ministro en el III Congreso Pedagógico Nacional?

¿Es este el laicismo educativo invocado por el Partido Socialista Obrero Español en su manifiesto “CONSTITUCIÓN, LAICIDAD Y EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA” del 6 de diciembre último, en el cual reivindica la aciaga Constitución de 1931 y en cuyas claves ideológicas se ve cómo el PSOE usará la escuela para adoctrinar a los menores de edad?

Testimoniar nuestra Identidad Católica, Recuperar la Firmeza en la Fe y Evitar que la conciencia social se secularice

La Ley de Educación Nacional desata sobre la sociedad un verdadero tsunami de revolución cultural frente al cual debemos dar testimonio de nuestra identidad católica, recuperar la firmeza en la Fe, evitar que la conciencia social se secularice y aparte a Dios de nuestras vidas, defender con ardor la institución de la familia y a nuestros hijos.

La tolerancia que, por decirlo así, admite a Dios como opinión privada, pero le niega el ámbito público, la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia sino hipocresía, afirma el Papa Benedicto XVI.12 

De ahí que la Fundación Argentina del Mañana considere un deber advertir a sus adherentes sobre la gravedad de la situación y convocarlos, desde ya, a “velar y orar”, a mantenerse alertas y actuantes, bajo la protección de Nuestra Señora de Luján.


Notas
1. http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/
2006/documents/hf_ben-xvi_ang_20061231_sp.html
2. Divini Illius Magistri
3. Rerum Novarum  y  Divini Illius Magistri
4. Artículo 5º 
5. Artículo 63 b 5.
6. Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), 2244
7. htpp://www.lanación.com.ar/cultura/nostaasp?nota_id0820389
8. 21º de los 79 folios del Mensaje Nº 1667 del Poder Ejecutivo Nacional al Honorable Congreso
9. Cfr. Juan Pablo II, Enc. Centesimus annus, 45; 46. Cfr. CIC 2244
10. htpp://www.clarin.com/diario/2006/07/21/um/m-01237957.htm
11. “Página 12”,  El Mundo,  Martes, 25 de julio de 2006, Una “guerra santa” enfrenta a Evo Morales con la curia católica
12.Homilía de Su Santidad Benedicto XVI en la solemne Misa de apertura de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Basílica Vaticana, Domingo 2 de octubre de 2005 http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/
2005/documents/hf_ben-xvi_hom_20051002_
opening-synod-bishops_sp.html
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