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¿Aborto o sentencia de muerte?
El genocidio del que no se habla...

En una clínica de Miami, vino recientemente al mundo una beba Amillia que había permanecido solo 21 semanas en el útero materno, con 283 gramos de peso y 24 centímetros. ¡Algo más que un pequeño pan de manteca! En los medios científicos se comenta que el acontecimiento es revelador de los avances registrados en el campo de la neonatología.

En Florencia, Italia, causó gran conmoción la muerte de un bebe de 22 semanas que había sobrevivido al aborto terapéutico al que se había sometido su madre después que los médicos le diagnosticaran una malformación que resultó inexistente. (Cfr. “La Nación”, 4 y 9/3/2007)

Ser humano individual
Dos noticias conmovedoras, que deberían ser materia de reflexión para quienes en nuestro país insisten en despenalizar el aborto, pretendiendo desconocer que se está tomando posición ante un ser individual que posee en sí la capacidad intrínseca de desarrollarse en cuanto persona humana, la cual, sin culpa alguna ¡es condenada a muerte por atribuírsele la posibilidad de ser perjudicial para la salud de la madre!

Es lo que hizo notar la Fundación Argentina del Mañana, a propósito del reciente fallo de la jueza del Tribunal de Menores Nº1 de Mar del Plata, Dra. Silvina Darmandrail, sentenciando a muerte a N. N. Persona por nacer, en carta enviada a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y difundida en comunicado de prensa por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).

Peligroso criterio en fallos pioneros
Destaca la Fundación que son penosas las circunstancias en que la Corte fue llamada a expedirse cuando, tanto desde la mayoría de los medios masivos de comunicación como desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y del Ministerio de Salud de la Nación, se fomenta que el aborto no sea punible dentro de los tres meses de gestación y en cualquier momento del embarazo si corre riesgo la salud psíquica o social de la madre.

Son temibles los conceptos invocados por la Sala II como la resbaladiza definición de  “vida humana dependiente” de N.N. Persona por nacer...

Resulta éste un peligrosísimo criterio, introducido en fallos pioneros, cuyas consecuencias serán terribles puesto que deja al arbitrio de los hombres decidir cuándo se deja de “ser dependiente” y cuando se vuelve a “ser dependiente”...  (Expediente Nº 138.377 – Tribunal de Menores Nº 1 registrado bajo el Nº 16 (S) Fº 70/112)

Descristianización del derecho
A ese propósito, la Fundación trae a colación que fue en 1920 cuando, por primera vez desde la cristianización del Derecho, una nación aceptó por ley el aborto: Rusia. Y hasta el día de hoy gimen con los mayores índices de aborto Rusia, Cuba y Rumania, tres víctimas del socialismo soviético que esparció sus errores por el mundo.

En la misma senda, Adolfo Hitler, al frente del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores, impuso la ley para la prevención de las enfermedades congénitas que autorizaba la esterilización arbitraria de quienes las padecían, concepto que se fue ampliando hasta incluir a los discapacitados, a los niños que presentaban incontinencia urinaria; a los recién nacidos con defectos físicos y por fin a los católicos y cristianos en general que no aceptaban la ideología del nacionalsocialismo, gitanos, homosexuales, presos políticos, judíos y miembros de otras “razas inferiores”...

Genocidio censurado
El escritor italiano Antonio Socci puntualiza con precisión el “genocidio censurado” de mil millones de víctimas inocentes del aborto en el siglo XX ( “Il genocidio censurato – Aborto: un miliardo di vittime innocenti”; Editore PIEMME; 2006, p. 176).

Los muertos causados por los regímenes totalitarios y los innumerables conflictos armados que ensangrentaron el siglo pasado suman cerca de 200 millones. Pero nadie se refiere a los mil millones de homicidios intrauterinos: el peor crimen cometido por la humanidad, sólo que –¡cruel ironía!– en vez de negros campos de concentración lo hace en blancos hospitales, emplea asépticos incineradores en vez de hornos crematorios, y transmuta los vientres maternos en cámaras de la muerte.

Para la memoria colectiva
A ese propósito, el 28 de julio último su Excia. Revma. Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, hizo una reflexión que debe quedar consignada en nuestra memoria colectiva: “Al terminar el proceso de Nüremberg, ante el asombro causado por la constatación de tantos horrores, un juez declaró: “llegaron a este extremo la primera vez que se condenó a un inocente´”...

FAM

En una clínica de Miami nació Amillia, una beba que solo estuvo 21 semanas en el útero materno. Pesaba 283 grs. y medía 24cm. Pese a ello, sobrevivió y se desarrolla nomalmente. En la foto, un médico la sujeta por los pies. En Florencia, en cambio, causó gran conmoción la muerte de un bebé de 22 semanas que había sobrevivido al aborto terapéutico ¡después que los médicos le diagnosticaran una malformación que resultó inexistente!

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