Ponencia del Sr. Juan Carlos Voiseau y Jardón ante los legisladores de la Comisión de Educación
Nada más explicable que la Fundación Argentina del Mañana, creada en esta Ciudad de Buenos Aires el 23 de octubre de 1989 precisamente como canal de expresión de familias argentinas preocupadas de frente a la información y formación que recibían los jóvenes, se hiciese presente en estas Audiencias de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología, en el trato del Proyecto de Ley de Directrices de Educación Sexual Integral .
Nuestro aporte llama a reflexionar sobre la familia en la sociedad, ante los efectos que tendría este Proyecto.
La familia, reconocida como célula fundamental de la sociedad y modelo ideal de las relaciones sociales, es la sociedad primordial, y en cierto sentido soberana, donde particularmente se plasma el rostro de un pueblo y sus miembros adquieren las enseñanzas fundamentales.
Los valores morales vividos en familia se transmiten más fácilmente a los hijos. En ella aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas cuando son respetados, aprenden de modo verdaderamente humano y sencillo la recíproca donación del amor conyugal del hombre y de la mujer, del cual provienen; aprenden hasta a conocer al mismo Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones y autores de sus vidas. Y, no se deje de decir, cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias.
Esa es una educación sexual integral acorde con la dignidad humana de la mujer, del varón, y de los niños, con respeto a las delicadezas e intimidades, a los tiempos y al desarrollo psicosexual individuado.
¡Cuantas veces no se ha manifestado esta Fundación ante la invasión del hogar por medio de la televisión, esa contra-escuela disolvente de la familia, preconizadora de otra concepción de sexualidad —y de familia— que substituye el modelo del amor-cruz por la fruición en la complicidad de los egoísmos!
Sin embargo, no se nota en el ámbito legislativo un empeño para circunscribir esta fuente de tantos males, precisamente en el campo del desborde sexual. Omisión que contrasta con el empeño en una educación sexual vía escolar, visto el resultado de recientes estudios como el publicado por la revista 'Pediatrics', según el cual los chicos entre 12 y 17 años que miran varias horas de televisión o Internet con contenido sexual, duplican el número de iniciación sexual prematura, con todo lo que ello implica, comparados con los que pasan pocas horas delante de la pantalla.
¿Cuál es la realidad? Informan que más del 50% de los niños que se inscriben en el Registro Civil de nuestra ciudad son fruto de meras uniones de hecho, se multiplican las madres solteras y adolescentes, se potencian las enfermedades de transmisión sexual, precisamente en la proporción en que se distribuyen los preservativos o anticonceptivos; llegamos a una comprobada anticipación de la pubertad consecuencia de la erotización precoz inducida!
Ahora la familia enfrenta un ataque aún mayor: la escuela, que subsidiariamente debería cubrir la instrucción en lo que escapa a la familia, deberá arrogarse, de aprobarse el proyecto, la parte específicamente más delicada, la que concierne a los aspectos más íntimos, biológicos o afectivos, cuando se debería privilegiar la educación individual, preferiblemente en el marco doméstico.
Reducida la familia a “un ámbito de colaboración e intercambio de conocimientos y experiencias”, verá a sus hijos sometidos al fundamentalismo sexual de un sistema de información radicalmente separado de toda trascendencia y principios morales, el cual no será más que una introducción a la experiencia desordenada del placer —incluidas cuantas formas antinaturales se enuncian— con estímulos que llevan a perder la serenidad, abriendo el camino del vicio desde los años de la inocencia.
En las Audiencias anteriores, y en esta misma, ya han sido bien denunciados, pero analicemos un caso específico de ese fundamentalismo sexual, para ver hasta donde alcanza su radicalidad.
Según el Proyecto, será obligatoria la enseñanza de una provisoria concepción de sexualidad global.
Provisoria, si, porque ya ha cambiado, y se prevé que continúe cambiando, ya que —dice este Proyecto— “Sabemos que la sexualidad tiene aspectos biológicos, individuales y sociales, y que depende del contexto cultural e histórico porque está organizada por costumbres, tradiciones y valores.”
Tan provisoria es que leemos “Nuestra ley propone directrices para tal selección, y establece un sistema de monitoreo y retroalimentación con la comunidad mediante congresos periódicos”.
De seguir fielmente ese razonamiento del Proyecto, su frase “La paidofilia y la violación no pueden albergarse bajo el respeto a la variedad de valores, porque existe acuerdo en que los niños deben ser amados y cuidados” va a ser uno de los primeros conceptos a sufrir alteraciones.
Bastará apoyarse en las propuestas recién aparecidas en “Lavender Culture” de la New York University Press’s, que atacan la legislación sobre edad y consentimiento para actos sexuales adulto/niño, o seguir a la Profesora Gayle Rubin de la UC-Santa Cruz, defendiendo de la intolerante persecución del Gobierno a quienes apenas quieren amar a los niños... sólo faltará citar al tan refutado Alfred Kinsey sobre las capacidades sexuales de los bebitos... y con él afirmar que esa idea de riesgo está “culturalmente condicionada” y que los pedófilos no les hacen daño a los niños, y sí, en cambio, la histeria que cargan los padres, la policía y las autoridades...
Antes que se diga que en nuestra Argentina esas cosas nunca pasan, recuerdo que una corriente de penalistas locales trabaja en proponer esa despenalización...
¿Por qué venimos a pedir a los Legisladores porteños una serena y profunda reflexión sobre esta materia? Porque un comentario de la Diputada Ana María Suppa, quien estaba junto a la Dra. Laura Castañeda entre los animados grupos en que conversábamos al término de la Audiencia anterior, nos llamó profundamente la atención: la Diputada se manifestaba sorprendida por la militancia de los que se oponen al Proyecto.
Esto nos hizo preguntarnos si está suficientemente clara la radicalidad de la violencia que encierra la puesta en práctica de esta educación sexual por el Estado.
Repitamos: lo que el proyecto afecta es la sociedad primordial, la célula fundamental de la sociedad y el modelo ideal de las relaciones sociales, que pasará de una educación sexual que hace familia, a una des-educación sexual, opuesta, que des-hace familia... y plasma el mañana de Argentina con otro rostro, brutalmente diferente del nuestro.
Con este Proyecto lo que está también en juego es una radical subversión social y política.
La Revolución Cultural que Mao Tse Tung impuso en China, incluye un sangriento control de la natalidad y una distorsión escolar de la sexualidad, que se prolonga en nuestros días pese a la tan pregonada liberalización del régimen. Hoy esas prácticas ya muestran sus negros frutos.
Atónitos, los psicólogos sociales contemplan un país con millones de personas que no aprecian a unos padres de los que nacieron por casualidad entre varios abortos, que no les dieron hermanos ni hermanas, ni tíos ni tías, y pocas mujeres, y que se revelan entes aptos a constituir la sociedad socialista, inerte y pansexual, sin otro sentimiento que la ferocidad de los egoísmos...
¿Qué pasó? Se afectó a la célula fundamental de la sociedad.
En ese sentido, es alarmante ver como se intentan imponer en Buenos Aires los mismos criterios que forzara setenta años atrás el Partido Socialista Obrero Español con la II Republica, régimen salvajemente totalitario a pesar de su apariencia democrática, y que están en las páginas de los diarios de esta semana.
El diputado socialista Rodolfo Llopis Ferrándiz, cuando desempeñaba el cargo de director general de Enseñanza Primaria a inicios de la década del 30 (ocasión en que ordenó a todos los maestros la retirada inmediata de los crucifijos de las aulas), decía sin rodeos: “Para mí no hay revolución simplemente porque se lleve a efecto un cambio de régimen político. Ni siquiera hay revolución cuando junto al cambio político hay un cambio social. Para mí, el ciclo revolucionario no termina hasta que la revolución no se haga en las conciencias. Y esa es la labor que tiene que hacer la escuela. Porque yo no concibo un revolucionario que no sea algo educador, y un educador que no sea revolucionario. La escuela tiene que ser el alma ideológica de la revolución.”
Llopis mostraba también el papel de los educadores en la revolución: “¿Quién ha de hacer esa revolución en las conciencias y en los espíritus? Para nosotros no hay duda. Esa revolución ha de ser obra de los educadores, de la escuela (...). Los revolucionarios (...) acaban por refugiarse en la pedagogía (...). Hay que apoderarse del alma de los niños. Ese es el grito, el lenguaje pedagógico de la revolución rusa” ( ).
¿Cuál es el signo de esa revolución y de ese apoderarse del alma de los niños en lo que se refiere al proyecto de Educación Sexual que hoy se debate?
Para entenderlo, conviene leer la obra “Marx, Freud et la revolution total” del escritor freudo-marxista Pierre Fougeyrollas: “La Revolución sexual, o sea la abolición de las actuales relaciones entre los sexos, acompañada de una transformación radical de las relaciones entre los hijos y padres, jóvenes y adultos, debe acompañar el curso de la revolución económica, social y política”. Y agrega: la revolución sexual “hará saltar las trabas psíquicas” que obstaculizan la “expansión ilimitada” de las potencialidades revolucionarias de cada ser humano. Propone que así, destruidas las barreras morales represoras de las potencialidades sexuales, cada persona sería simultáneamente heterosexual y homosexual, dejaría de tener horror al incesto (en su perspectiva un sentimiento en el fondo antinatural y fruto de una educación arcaica... ... ...) Y el curso de las cosas llevaría entonces a la destrucción de la propia noción de familia y todo estaría preparado para la implantación de un ideal colectivista.
Tal vez las consecuencias sociales y políticas que se deben esperar sean la razón por la cual todo lo que responde a un determinado sistema doctrinal se regocije, y “Página 12” anuncie que “unas treinta ONGs —entre ellas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, Ctera y la CHA— están impulsando la aprobación de una ley federal sobre educación sexual para que su dictado sea obligatorio en los establecimientos educativos de todo el país”.
* * *
Pero nos cuesta creer que, en estos difíciles momentos, en los que ya existen tantas heridas abiertas, los Legisladores no quieran evitar conturbar a la Ciudad de Buenos Aires dando origen a una grave confrontación con la opinión pública católica y a un conflicto de conciencia a muchos de sus Legisladores.
Por eso pedimos esa serena reflexión. El recordado Padre Cayetano Bruno SDB marcó una gloriosa realidad: “La Argentina nació católica”. Como simples bautizados, vista la frecuencia de los documentos con que el Magisterio nos ha enseñado, no podemos dejar de hacer constar que esta ley entra en choque frontal con toda la concepción católica al respecto.( )
Esa confrontación alcanzaría a los propios cuadros de la Legislatura, ya que “la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral”, y “la libertad de los padres en la educación de sus hijos es un derecho inalienable, reconocido además en las Declaraciones internacionales de los derechos humanos”, como lo hizo presente la “Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política” del 24 de noviembre de 2002, dirigida de especial modo a los políticos católicos, y a todos los fieles laicos llamados a la participación en la vida pública y política en las sociedades democráticas, por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Reiteramos que muchos no tienen claro hasta adonde va una legislación como la que está en pauta.
En ánimo de colaboración, queremos dejar constancia del grave peligro de que una falsa interpretación de los derechos del hombre, como derechos de la subjetividad individual o colectiva, separada de la referencia a la verdad de la naturaleza humana, puede llevar también a los regímenes que se pretenden democráticos, como el de nuestra Ciudad, a transformarse en un totalitarismo sustancial.
En efecto, los derechos del hombre deben referirse a lo que el hombre es por naturaleza y en virtud de su dignidad, y no a las expresiones de opciones subjetivas propias de los que gozan del poder de participar en la vida social o de los que obtienen el consenso de la mayoría.
Es el caso de la usurpación del fundamental derecho-deber de la familia en la educación de sus hijos, y la imposición de un subjetivo fundamentalismo sexual.
El mañana de nuestra Argentina es razón de ser de esta Fundación. Al peticionar sea liminarmente desestimado el Proyecto de Ley de Directrices en Educación Sexual Integral, nos ponemos a disposición de la Comisión de Educación, Cultura y Tecnología y aprovechamos la circunstancia para saludar a los Legisladores que la integran con toda la consideración que merecen.
|