Inicio

Buscar contenido
Publicaciones

Mapa del sitio

Frente a proyectos de educación sexual en curso en el Congreso Nacional La Paz Social Ante Una Cuestión de Conciencia:

La Defensa de la Familia

Las Comisiones de Educación de la H. Cámara de Diputados y del H. Senado de la Nación están abocadas en este final del período legislativo a tratar distintos proyectos de ley sobre un mismo tema: la educación sexual, sin que las fuerzas vivas, representativas de los sectores sociales afectados, hayan sido informadas y escuchadas en cuestión de tal importancia.

¿Por qué tanto apuro a fin de año? ¿Por qué tanta "discreción" si se trata tal vez de una materia tan grave para esta legislatura?

ACCIÓN FAMILIA -una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana- juzga su deber llevar a conocimiento de los Legisladores y del público en general, un análisis profundo, vistas las consecuencias que se deben temer de la aprobación de los Proyectos sobre el PROGRAMA NACIONAL PARA LA EDUCACIÓN SEXUAL.

EL ESTADO DESPLAZA A LA FAMILIA

Los proyectos en cuestión parecen partir de un presupuesto falso: las familias argentinas serían incompetentes como educadoras y hasta casi exclusivamente culpables del número de embarazos adolescentes, abusos sexuales sobre los menores y del desborde de epidemias de enfermedades venéreas.

Como consecuencia, se habría hecho necesario delegar a vías administrativas del Poder Ejecutivo la elaboración de contenidos y programas para una propuesta de adoctrinamiento sexual que afecta lo más profundo de las conciencias y lo más íntimo y sensible de la vida cotidiana de los habitantes de la Nación.

Resumidamente, estos proyectos facultan al Poder Ejecutivo para forjar las costumbres y el modo de pensar de niños y adolescentes respecto a la moral sexual y familiar. Es decir, el Poder Legislativo conferiría al Ejecutivo el derecho de asumir una tarea casi propia de una religión.

Actuando de ese modo el Estado invade la esfera propia de la familia negando la patria potestad, e impone a los menores de edad una visión peculiar de todo lo relacionado con la "sexualidad" y la concepción de la familia.

La familia, sí, que precisamente es excluida de la elaboración y articulación de los contenidos específicos de la Educación para la Sexualidad y la Salud Reproductiva, a inculcar desde el Nivel Inicial hasta la Universidad.

Es esto lo que tienen en común los Proyectos analizados por las Comisiones de Educación sin consulta a la población.

VIOLACIÓN DEL NORMAL DESARROLLO PSICO-SEXUAL DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

¿Cómo se realiza una educación sexual integral acorde con la dignidad a que cada niño tiene derecho?

En la vida de la propia familia.

Los valores morales vividos en familia se transmiten más fácilmente a los hijos. En ella aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas cuando son respetados, aprenden de modo verdaderamente humano y sencillo la recíproca donación del amor conyugal del hombre y de la mujer, del cual provienen; aprenden hasta a conocer al mismo Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones y autores de sus vidas.

Esa es una formación acorde con la dignidad como criatura humana de la mujer, del varón y de los niños, con respeto a las delicadezas e intimidades, a los tiempos y al desarrollo psico-sexual individuado.

Por sus consecuencias, los dos proyectos que analizamos -y, dígase de paso, también el que tramita en la Legislatura porteña- invaden precisamente esta realidad, imponiendo desde la escuela una visión radicalmente diversa. Sin respetar en lo más mínimo el derecho a la quietud sexual infantil, prevén que por vía administrativa el Ejecutivo imponga que en las escuelas se enseñe, mejor dicho, se imparta el adoctrinamiento de un subjetivo fundamentalismo sexual.

VIOLACIÓN DEL DERECHO A LA INOCENCIA

En el desarrollo psicológico y sexual de niños y adolescentes, es manifiesto un período de tranquilidad y de serenidad.

En esta fase poco delimitable los chicos no se encuentran en condiciones de comprender plenamente el alcance de la sexualidad, sus fines específicos y el valor de su dimensión afectiva. No son aún capaces de entender y controlar la imagen sexual en un contexto adecuado de principios morales y, por tanto, de asumir con su responsabilidad moral una información sexual que les es prematura.

Entonces, al pretender imponer una información sexual antinatural, innecesaria, colectiva y fuera de lugar, en general los programas de educación sexual perturban el desarrollo normal de los niños. Literalmente violan la inocencia que los padres deben preservar, durante la cual son ellos mismos los exponentes naturalmente implícitos de la sexualidad, tácita pero presente.

Por ello, los efectos sobre los niños de alguna información inoportuna, como de la pornografía y de todo lo contrario a la naturaleza son de especial gravedad, ya que dañan su incipiente sexualidad y, debido a su especial fragilidad, les impulsa con suma facilidad a aberraciones.

Además, entre los otros aspectos de la personalidad que también se van desarrollando, tiene aquí especial lugar el gradual ejercicio de la disciplina -que prepara para todas las actividades de la vida- incluida la castidad celibataria o matrimonial, por lo cual es imprescindible preservar cautelosamente el derecho del niño a ser casto.

Los proyectos en cuestión abren las puertas a que, a partir de una concepción totalmente diversa del orden natural, siguiendo otra orientación sexual y en la perspectiva de género (presumida como principio básico), se informe a los niños y adolescentes que la sexualidad cambia según la edad y las personas, que se construye, que puede ir optando por un rol, que la heterosexualidad, la homosexualidad, el travestismo, el transexualismo, las relaciones niño-adulto sin atender a las diferencias de edad, son opciones entre las cuales pueden elegir... y volver a elegir, que se les informe que lo más importante es cuidarse de tener hijos o de arriesgarse y contagiarse... que hay que saber abortar.... que deben considerar natural lo que antes se condenaba como antinatural... Evalúese bien lo que esto significa.

VIOLACIÓN DEL DERECHO-DEBER DE LA FAMILIA

Los padres están gravísimamente obligados a procurar con todo su empeño la educación, ya religiosa y moral, ya física e intelectual, de su prole y a proveer al bien temporal de la misma, en razón de la fecundidad la cual -con todas sus consecuencias- es principio de vida, y de la autoridad, que es principio de orden con todas sus exigencias.

Al ser principio de generación y de vida, los padres deben serlo de todo aquello que se refiere al perfeccionamiento de esa misma vida. De allí cuatro momentos o etapas, que corresponden al proceso propio de la naturaleza en las relaciones de los padres con los hijos engendrados: generación, desarrollo, progreso y perfección.

Los principios expuestos nos hacen concluir que el hijo es antes de la familia que del Estado.

El paganismo "moderno" y el estatismo -que no respetan las sociedades infrasoberanas que constituyen la sociedad política- pretenden establecer una relación directa entre el individuo y el Estado y llegan incluso a sostener que el hombre nace ciudadano y que por esto pertenece primariamente al Estado.

Pero el hombre, antes de ser ciudadano debe existir, y la existencia no la recibe del Estado sino de los padres. Si queremos hablar con propiedad, los jóvenes entran a formar parte de la sociedad civil no por sí mismos, sino por la comunidad doméstica en que fueron engendrados y educados.

Hasta los Pontífices Romanos citan por su claridad al respecto, una conocidísima sentencia de la Suprema Corte de los Estados Unidos de América del Norte, del 1° de junio de 1925, cuando declaró «...que no competía al Estado ninguna potestad general de establecer un tipo de educación en la juventud...» y añadió la razón de derecho natural: «El niño no es una mera criatura del Estado; quienes lo alimentan y lo dirigen tienen el derecho, junto con el alto deber, de educarlo y prepararlo para el cumplimiento de sus deberes».

Por esto y más, se comprende que la educación, sexual inclusive, sea derecho-deber de los padres, esencial, original y primario, así como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no deba ser totalmente delegado ni pueda ser usurpado por otros.

* * *

No hay en realidad mucho de moderno en esta posición de fundamentalismo sexualista subyacente en los proyectos de ley que analizamos. Ya la confusión de la sexualidad y la diseminación de la homosexualidad disolvió a la democracia de Grecia y su cultura Roma fue fuerte mientras sus familias fueron fuertes: su fuerza estaba mucho más en la familia que en el Derecho y las Legiones. Al avanzar la decadencia moral y con ella las variadas formas de inversiones sexuales, se desintegró.

LA FAMILIA: BLANCO DEL ATAQUE NEO-MARXISTA

En una sociedad ya muy golpeada por una crisis moral profunda, el ataque a la familia subyacente en los proyectos de ley de educación sexual, favorecerá una profunda transformación de mentalidad en el sentido deseado por la ideología socialista y su concepción filosófica atea, igualitaria y libertaria.

Ya en 1917 el socialismo marxista hizo añicos la familia al reducir el matrimonio a una mera inscripción de domicilio, liberar el aborto, apropiarse de la educación de los niños y privarla del sostén de su propiedad.

Baste ver la "nueva generación" de ciudadanos aptos para el socialismo en China, fruto de la revolución cultural de Mao Tse Tung: nacen en medio de una sucesión de abortos, son indistintamente homo u heterosexuales, sin hermanos, ni tíos, ni primos, y casi sin mujeres... Constituyen el asombro de los psicólogos sociales: "desalmados" ingredientes de la masa y no vivos integrantes de un pueblo.

Más recientemente, el socialismo y sus compañeros de ruta, lejos de desaparecer, se maquillaron y optaron por un cambio estratégico que favorece la realización de sus designios ideológicos.

En esa perspectiva se encuadra la disolución de la familia por la vía educativa y cultural.

En palabras de Dale O´Leary, autora de numerosos ensayos sobre la mujer y participante en la Conferencia de Pekín, la teoría del género se basa en una interpretación neo-marxista. Siguen a Marx en que toda la historia es una lucha de clases que se resolverá sólo cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de los oprimidos... también sexualmente. O´Leary agrega que Frederick Engels fue quien sentó las bases de la unión entre el marxismo y el feminismo en su libro "El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado", escrito por el pensador alemán en 1884. (Frederick Engels, The Origin of the Family, Property and the State, International Publishers, New York, 1972, pp. 65-66).

Los marxistas clásicos creían que el sistema de clases desaparecería una vez que se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se aceptara la ilegitimidad, se forzara la entrada de la mujer al mercado laboral, se colocara a los niños en guarderías o colegios y se eliminara la religión. Sin embargo, para O´Leary, los marxistas fracasaron por concentrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la familia.

Con ese objetivo, ahora los "neomarxistas" relativizan la noción de sexo de tal manera que, según ellos ( véase por ejemplo Ann Ferguson y Nancy Folbre, "The Unhappy Marriage of Patriarch and Capitalism", W&R, p. 80.), no existirían dos sexos sino más bien muchas orientaciones sexuales.

Y ante la evidencia de que las diferencias entre los dos sexos son naturales, los propulsores de la "nueva perspectiva" no cuestionan sus propios planteamientos sino más bien atacan el concepto de naturaleza. Así, sostienen que las diferencias de género son mero fruto de una construcción social, y fuerzan a las personas a liberarse de esos "roles de género socialmente construidos".

Christine Riddiough, en "Socialism, Feminism and Gay/Lesbian Liberation", comprende la importancia de cambiar las nociones naturales de sexo para subvertir la sociedad: "La familia nos da las primeras lecciones de ideología de clase dominante y también le imparte legitimidad a otras instituciones de la sociedad civil. Nuestras familias son las que nos enseñan primero la religión, a ser buenos ciudadanos; tan completa es la hegemonía de la clase dominante en la familia, que se nos enseña que ésta encarna el orden natural de las cosas. Se basa en particular en una relación entre el hombre y la mujer que reprime la sexualidad, especialmente la sexualidad de la mujer" (Women and Revolution, p. 80 apud "La Ideología de Género" Comisión ad hoc de la mujer, CEAL, CEP).

Alison Jagger completa ese pensamiento: "El final de la familia biológica eliminará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal; en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma institución de las relaciones sexuales, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural" ["Political Philosophies of Womens Liberation", Feminism and Philosophy, Littlefield, Adams & Co., Totowa, New Jersey, 1977, p. 13.]

CONSENSO, SUBJETIVISMO Y LEY SUPERIOR

No falta quien busca imponer una nueva sociedad basándose en la premisa filosófica falsa de que no existen normas objetivas de moral, y que el comportamiento humano depende de la opción personal de cada uno. Aprovechemos esta ocasión para aclarar también este concepto.

Sentido distorsionado de democracia.- De la afirmación correcta de que el hombre debe actuar de acuerdo con su conciencia, se extrae un distorsionado sentido democrático por el que se dice que cada uno es libre de hacer la elección que quisiere, en cualquier campo, sin ninguna limitación, ni siquiera las puestas por la naturaleza.

En efecto, aunque de manera difusa e inexplícita, impregna nuestra sociedad una cierta confusión entre democracia - forma de ordenamiento político basado en la premisa, al menos teórica, de una elección popular libre de los dirigentes - y una especie de democracia como norma del pensar y del actuar humanos.

Así se transpone arteramente el principio de supremacía de la voluntad de la mayoría al plano moral e intelectual: el bien y el mal, lo cierto y lo erróneo, lo bello y lo feo, todo dependería de la voluntad popular, manifestada por medios electorales o sondeos de opinión. Y, conforme sucede en el plano político, todos deberían someterse a la voluntad popular de esta manera manifestada, aunque discordando en su fuero íntimo.

Sería la suma de las voluntades individuales la que determinaría la ley moral y, cuando esa voluntad fuese manifestada colectivamente, tendría el derecho de imponerse a los demás.

Si bien puede impresionar a primera vista, esa argumentación es falaz.

El Supremo Legislador.- Si acaso no hubiese una ley moral inscripta en la naturaleza humana, presente a su conciencia, las leyes externas, prohibiendo o permitiendo algo, no tendrían una consonancia interna, no tocarían lo íntimo del hombre. De ese modo, la ley sería una imposición puramente exterior, cuya obediencia dependería únicamente del empleo de la fuerza coercitiva de la autoridad.

Por otro lado, una ley que no encontrase base en la naturaleza racional del hombre sería totalmente arbitraria, fruto de la fantasía o del capricho del legislador. Por lo tanto, no sería verdadera ley y no obligaría en conciencia.

Agréguese a esto que una ley que procediese puramente de la voluntad humana, no tendría cómo imponerse a los demás porque, desde el punto de vista natural, tanto vale la voluntad de uno como la de otro; no existe un hombre cuya voluntad sea de naturaleza superior a las de los otros. Por lo tanto, esa ley no tendría cómo obligar en conciencia a los demás hombres.

Luego, para que una ley obligue en conciencia a todos los hombres, es necesario que proceda en su raíz primera y tenga como garantía última un supremo legislador, cuya voluntad sea superior a la voluntad humana.

Esa voluntad superior sólo puede ser la voluntad divina, pues solamente ella está por encima de todas las demás voluntades y se enuncia tanto en leyes positivas, o sea, leyes establecidas por Dios y contenidas en la Revelación, como en la ley natural, expresada en la propia obra de la Creación. Sería un absurdo que, en un universo totalmente ordenado y guiado por leyes sapienciales accesibles a la mente humana, sólo el hombre - ser dotado de razón - careciese de un fin y leyes ordenadoras conformes con su naturaleza para guiarlo; o que no pudiese fácilmente conocer esas leyes.

Basta un instante de reflexión para verificar que ello no ocurre y que también el hombre está sujeto a esa suprema ordenación y dirección de todas las cosas.

La Ley Natural.- Como su propio nombre lo indica, la ley natural es aquella que proviene de la naturaleza de las cosas y que es conocida por nosotros por la luz de la mera razón, sin necesidad de una especial revelación divina, pues ya fue grabada por Dios en el fondo del corazón de los hombres, como dice San Pablo, en la constitución de la naturaleza humana.

Por estar basada en la propia naturaleza humana, la cual, evidentemente, es la misma para todos los individuos, en todas partes y en todos los tiempos, la Ley Natural es universal, es decir, se aplica en todas partes, para todos los hombres; también es inmutable, no puede cambiar con el paso del tiempo; y no es dispensable, o sea, nadie está dispensado de su observancia; por fin, es perceptible y cognoscible por los hombres, puede ser percibida y entendida por todos los que alcanzaron el uso de la razón.

La existencia de esa ley nos la apunta nuestra conciencia, la cual declara que ciertas acciones son buenas y otras malas; y también el testimonio de todos los pueblos, que son unánimes en hacer la distinción entre el bien y el mal. Aunque a veces puedan equivocarse en su aplicación, aún los pueblos más primitivos atestiguan la existencia de principios generales y universales, tales como: "Es necesario amar al supremo bien"; "El bien debe ser hecho, el mal debe ser evitado"; "No hagas a los otros aquello que no quieres que te hagan"; "Vive conforme la recta razón". De estos derivan los demás principios: respeto a los padres, prohibición del homicidio y del robo, del adulterio y del incesto, de la mentira y de la calumnia, en fin todos los demás preceptos del Decálogo (salvo el tercero, sobre la santificación del Sabath, que es de ley divino- positiva).

No puede argumentarse que se trata de "valores confesionales" en sí, pues tales exigencias éticas pertenecen a la ley moral natural y están radicadas en el ser humano. Éstas no exigen de suyo en quien las defiende una profesión de fe cristiana, si bien la doctrina de la Iglesia las confirma y tutela, siempre y en todas partes.

Además recordamos que una concepción del pluralismo en clave de relativismo moral es nociva para la misma vida de una democracia, pues ésta tiene necesidad de fundamentos verdaderos y sólidos, o sea, de principios éticos que, por su naturaleza y papel fundacional de la vida social, no son "negociables". Si se pretende avanzar por medio de consensos, el consenso mínimo y previo reside en el reconocimiento de la ley natural.

EL CONGRESO PUEDE SER CAMPO DE MANIOBRAS DE MINORÍAS

Sin un análisis mucho más pormenorizado y profundo de todo cuanto esta expuesto, el Congreso de la Nación puede verse dominado por las maniobras psico-sociales de minorías que se organizaron en el siglo pasado, culturalmente subversivas en grados diversos.

Nos referimos tan sólo a cinco de sus exponentes:

1 ) Las técnicas del activista Harry Hay quien en 1948, desde Hollywood, combinó la dialéctica marxista del Partido Comunista a su homosexualidad, para crear el concepto de minoría cultural oprimida por la mayoría heterosexual dominante;

2 ) El trabajo "Comportamiento Sexual Masculino", también de 1948, del zoólogo homosexual Alfred Kinsey, tenido como imaginario, dirigido ideológicamente, desorientador, y hoy desechado frontalmente por la Justicia;

3 ) La resolución de la Asociación Psiquiátrica Americana considerando que la homosexualidad no era un disturbio, posición hoy día rebatida por su mismo propugnador, el Dr. Robert L. Spitzer;

4 ) Publicitariamente propuesto como uno de los máximos especialistas mundiales en sexualidad, el Dr. John Money, un psicólogo neozelandés, fue creador, adalid científico -y al mismo tiempo político- del concepto de género (o de identidad sexual genérica), teoría según la cual la orientación sexual no obedece a la determinación genética sino a la psicosocial o cultural. Ya en 1955 sostenía que "la sexualidad es psicológicamente indiferenciada en el momento de nacer y que se vuelve diferenciada como masculina o femenina en el curso de las variadas experiencias del desarrollo". Así llegó a propulsar el 1° de junio de 1965, en el hospital John Hopkins, la primera de las miles de intervenciones quirúrgicas de "reasignacion de sexo", y alentar el apasionado debate "Nature vs. Culture" (Naturaleza vs. Cultura). Ya fue alejado de sus posiciones en el John Hopkins, desacreditado de una manera inapelable, moral y científicamente, como psicópata talentoso, perverso sexual y mentiroso; 

5 ) De interés especial para quien desee evitar ser manipulado, es el libro After the Ball: How America Will Conquer its Fear & Hatred of Gays in the ´90 (Después del Baile: Como los Estados Unidos Van a Superar su Miedos y Odios a los Homosexuales en los ´90), elaborado por el neuropsiquiatra Marshall Kirk y el perito en tácticas de persuasión pública y estrategias sociales de mercado Hunter Madsen, quienes montan estrategias para inducir la aceptación de nuevas variables de normalidad... en materia de conducta sexual.

RESPONSABILIDAD DEL LEGISLADOR

La aprobación de estos Proyectos significaría la aprobación -como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en instituciones del ordenamiento jurídico- de desvíos que acarrean la desintegración de la célula fundamental de la sociedad, la familia.

¿Qué puede ser más grave -y también de alcance más vasto y profundo- que introducir en la mentalidad infanto-juvenil modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social?

No es necesario recordar a Senadores y Diputados que las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal, desempeñando un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres.

Las formas de vida y los modelos expresados a través de la Educación y en la Ley no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a ofuscar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos, y la percepción de algunos valores morales fundamentales.

CONFLICTO CON LA SOCIEDAD

En momentos en que el país continúa convulsionado y sumergido en una de las mayores crisis de su Historia, la Cámara de Diputados, el Senado de la Nación -y la Legislatura porteña- precipitan resoluciones, desde una determinada orientación ideológica subjetiva, en una materia cuya profundidad y consecuencias parecen haber sido cuidadosamente omitidas durante la campaña electoral.

No está de más insistir en que las leyes positivas que regulan las relaciones entre los hombres y de éstos con el Estado, deben estar acordes a los derechos que todo hombre posee por naturaleza y en virtud de su dignidad de criatura humana , y no obedecer a opciones subjetivas de quienes gozan de poderes en la sociedad o de los que obtienen transitoriamente el consenso de la mayoría.

Además, constituiría un atentado a uno de los requisitos fundamentales para la autenticidad de un sistema representativo: la clara definición y amplia difusión del programa de los candidatos con respecto, en este caso, a los derechos de la persona humana y de la familia.

GRAVE CUESTIÓN DE CONCIENCIA

"Todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino", en el cumplimento de las obligaciones como progenitores se podrán ver en la contingencia de prohibir a las escuelas la corrupción de sus hijos y, como ciudadanos, de oponerse empeñadamente a este adoctrinamiento.

Para los católicos, por sus deberes como bautizados, la posición desde siempre es firme y clara. La más reciente referencia del Magisterio al respecto es del 20 de este mes de noviembre de 2004.

Al recibir al Pontificio Consejo para la Familia, reunido en Roma, el Santo Padre enseña: "Quien destruye este tejido de la convivencia humana, no respetando la identidad y alterando sus finalidades, causa una herida profunda a la sociedad y provoca daños a menudo irreparables. A justo título, por lo tanto, os proponéis reflexionar sobre los varios aspectos que atañen a la familia, sea a nivel nacional como internacional. También en este campo la Iglesia no puede apartarse de la norma enunciada por el Apóstol Pedro: "Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5, 29)".

La conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.

Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. (cfr. Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los Católicos en la vida política, Congregación para la Doctrina de la Fe, 24 XI 2002).

LLAMADO A UNA SERENA Y RESPONSABLE REFLEXIÓN

¿Están previendo los legisladores el conflicto que la puesta en práctica de esta Educación Sexual podrá detonar?

La familia, reconocida como célula fundamental de la sociedad y modelo ideal de las relaciones sociales, es la sociedad primordial, y en cierto sentido soberana, donde particularmente se plasma el rostro de un pueblo y sus miembros adquieren las enseñanzas fundamentales.

Alterar la continuidad de la familia, por la substitución de su concepto en la mente de los niños y adolescentes, es crear otro país, otro mundo.

Esa es, nada menos, la responsabilidad que se encuentra debajo de una legislación aparentemente urgida y apenas preocupada por las epidemias de enfermedades venéreas y la desorientación de las madres adolescentes

.A pocos días de la solemnidad del Nacimiento del Redentor, llamamos a los Legisladores a considerar empeñadamente sus propias familias y todas las familias argentinas, que se reunirán al benéfico influjo de la Sagrada Familia, la de San José, María Santísima y el Niño Jesús.

Que en esa Noche, tan bien llamada Noche de Paz y Noche de Amor, podamos agradecer vivir en una tierra en la que la patria potestad está resguardada, la pureza preservada, y los niños crezcan en gracia y sabiduría, delante de Dios y de los hombres.

Es el pedido de los adherentes de ACCIÓN FAMILIA, una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana.

FAM
Inicio | Contacto | Inscripción | Reclamo Directo | Campañas

©1989-2010 | Fundación Argentina del Mañana | diseño web :::..

Todos los derechos reservados