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Revolución sexual en las escuelas públicas y privadas

Através de un proyecto de ley que se discute en la legislatura porteña, el Estado pretende imponer la educación sexual estatal obligatoria a los chicos desde el período preescolar, tanto en establecimientos públicos como privados, aunque sea contra la voluntad de los padres.

En la elaboración del proyecto de los diputados Ana María Suppa y Diego Kravetz (del Frente para la Victoria) y la diputada María Florencia Polimeni (de Compromiso para el Cambio), intervino activamente la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina, y quieren ahora lograr su aprobación corriendo, antes de fin de año.

En las sesiones abiertas de la Comisión de Educación se hicieron oir contundentes voces de opisición al proyecto de educación sexual

Sin barreras morales

Entre los temas a enseñar a niños y adolescentes están contemplados, entre otros, la denominada “orientación sexual” que engloba toda suerte de variantes; la perspectiva de “género”, referida a la franca aceptación de la homosexualidad, la bisexualidad y el travestismo como opciones psicológicas frente al sexo meramente biológico; las “diversas formas de alcanzar placer sexual”, ordenadas o no conforme la naturaleza del hombre, entre las que menciona de forma expresa el erotismo, la masturbación y el sexo compartido.

Además, todos los modos de alcanzar placer venéreo, prácticamente sin límite moralalguno, serán presentados como medios de enriquecer la personalidad. Allí se brindará amplia información sobre el uso del preservativo, “cuidados” del embarazo, uso de anticonceptivos, “autonomía” sexual, relaciones “sin temor a embarazarse ni embarazar”, el “desarrollo” del acto sexual, “homosexualidad-lesbianismo”, “reconocimiento de las zonas de placer”, etc.

Un Estado docente

De aprobarse el proyecto de ley en la Capital Federal, obviamente se irán implemen-tando normas similares en todo el país o se impulsarán con nuevo vigor donde ya existen, como en la Provincia de Buenos Aires.
En realidad, con el pretexto de información sexual y de prevención de enfermedades, lo que se intenta implantar en la mente de niñosy adolescentes es una visión completamente hedonista y materialista de la vida y suprimir toda noción trascendente, el concepto de familia, del bien y del mal, de moral, de pecado y, por ende, de existencia de una ley superior, natural y divina.

Esa concepción, véase bien, excluye a la familia y en ella no caben los Mandamientos de la Ley de Dios. La formación psicológica y moral de nuestros hijos estará sujeta al subjetivismo y el capricho de los funcionarios de turno.

En efecto, es la Secretaría de Educación la que debe dictar los contenidos y actualizarlos periódicamente para cumplir con el objetivo de “contrarrestar los mitos y las creencias falsas”, palabras ambiguas con las que se esconde una manifiesta aversión a las enseñanzas de la Iglesia Católica en la materia.

Extraña situación ésta en que el Estado laico asume la misión propia de la familia y de la Iglesia, y utiliza todas las herramientas de poder para transformar las mentalidades e imponer una peculiar concepción del hombre, de su finalidad y de la moral a toda la sociedad, de acuerdo a una ideología de carácter freudo-marxista.

Una madre enfurecida increpa a los legisladores y denuncia valientemente la preversidad del proyecto


Una revolución sexual en marcha

No hay ninguna originalidad en los legisladores que promueven este proyecto. No están sino reeditando en nuestro país programas revolucionarios puestos en marcha en la Rusia soviética o en la España del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el cual, precisamente en estos días, ha anunciado un programa que incluye la radicalización del aborto, el reconocimiento del “asociación matrimonial entre homosexuales”, la eutanasia y el retiro de los crucifijos de todos los lugares públicos.
De implementarse la educación sexual del proyecto porteño, los colegios se irán transformando en antros o centros de desorden moral y corrupción, poniéndose en marcha, másbien, una “revolución en las conciencias y en los espíritus”, de acuerdo a la expresión del socialista español Rodolfo Llopis.
Según Llopis, al hacer la revolución, es necesario utilizar a los educadores para “apoderarse del alma de los niños”, como en la revolución bolchevique de 1917. (cfr. Javier Tussell, Maravall no sabe, “Ya”, Madrid, 14-10-1983)
Es lo que también afirma el escritor freudo-marxista Pierre Fougeyrollas: la revolución sexual “hará saltar las trabas psíquicas” que obstaculizan la “expansión ilimitada” de las potencialidades revolucionarias de cada ser humano.

Se propone así que, una vez destruidas las barreras morales “represoras” de las potencialidades sexuales, cada persona sea simultáneamente heterosexual y homosexual, deje de tener horror al incesto (sentimiento señalado en el fondo como “antinatural” y fruto de una educación “arcaica”... ) El curso de las cosas llevaría entonces a la destrucción de la propia noción de familia y todo estaría preparado para la implantación de un ideal colectivista.

Tal vez sea la razón por la que “Página 12” se alegra al anunciar que “unas treinta ONGs –entre ellas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, Ctera y la CHA– están impulsando la aprobación de una ley federal sobre educación sexual para que su dictado sea obligatorio en los establecimientos educativos de todo el país”.

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Reaccionemos ya, en defensa de nuestros hijos: envíe hoy mismo su protesta al Dr. Marcelo Rafael Godoy, presidente de la Comisión de Educación de la Legislatura de Buenos Aires, donde el proyecto está siendo discutido.

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