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Pedido de veto de la ley de eutanasia intrauterina

El Sr. Juan Carlos Voiseau y Jardón dirigió una carta al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Dr. Aníbal Ibarra, a propósito de la ley de anecenfalia a la que denomina “ley de eutanasia intrauterina”. El proyecto, presentado por la legisladora radical Marcela Larrosa y por el diputado del ARI Eduardo Peduto, fue sancionado por 26 votos a favor, 10 en contra (entre quienes se destacaron los diputados Santiago de Estrada, Ricardo Bussacca y Jorge Enríquez) y una abstención.

Eutanasia y exterminio de los “no deseados” en la Alemania nazi

La carta recuerda que el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de la Alemania nazi promulgó en 1933 la ley para la prevención de las enfermedades congénitas, que autorizaba la esterilización arbitraria de quienes las padecían. Poco a poco los nazis fueron ampliando la definición de esas enfermedades y, disminuida así la sensibilidad pública, se le sumó la ley de eutanasia... que terminó autorizando a matar a los psicóticos graves e incurables, a los veteranos inválidos de la Primera Guerra, a los niños que sufrían eneuresis, a los ancianos sanos, a los presos políticos, a los calificados por el Estado como "miembros de razas inferiores"... hasta incluir en el exterminio a todos los "no deseados".

Pedido de veto

Así, concluye el documento, peticionamos, en conformidad con el Artículo 87° de la Constitución, el VETO de la ley que dispone la eutanasia intrauterina en la Capital Federal.

Buenos Aires, 8 de Julio de 2003

Al señor Jefe de Gobierno de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dr. Aníbal Ibarra

S / D

Asunto: Eutanasia Intrauterina
Su VETO


Señor Jefe de Gobierno,

Nos dirigimos al señor Jefe del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por ser quien — en virtud del artículo 87° de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires— tiene en sus manos detener la arbitraria imposición a la población porteña de particulares critérios ideológicos.

En efecto, excediéndose en sus competencias, ciudadanos de la ciudad erigidos en legisladores han sancionado la eutanasia intrauterina. Atestiguada una "evolución inexorable hacia la muerte" —de la cual no escapa ningun ser humano— la ley transmuta el diagnóstico en sentencia de muerte artificialmente anticipada, cuya ejecución determina.

Bien sabe usted que los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos no están subordinados ni a la discrecionalidad de los individuos ni a la de los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona.

Somos personas antes de ser ciudadanos, señor Jefe del Gobierno. Nuestros derechos como humanos son, por tanto, anteriores a la capacidad legislativa de los legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Todo esto basta y sobra, pero queremos recordar que la anticipación artificial de la muerte, por determinación del Estado, constituye sin lugar a dudas un homicidio.

El Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de la Alemania nazi promulgó en 1933 la ley para la prevención de las enfermedades congénitas, que autorizaba la esterilización arbitraria de quienes las padecían. Poco a poco los nazis fueron ampliando la definición de esas enfermedades y, disminuida así la sensibilidad pública, se le sumó la ley de eutanasia...

Dicha ley autorizó a matar a los psicóticos graves e incurables pero, tal como sucedió con el programa de esterilización, también poco a poco fué ampliándose para abarcar a los veteranos inválidos de la Primera Guerra, a los niños que sufrían eneuresis, a los ancianos sanos, a los presos políticos, a los calificados por el Estado como "miembros de razas inferiores"... hasta incluír en el extermínio todos los "no deseados".

El siglo pasado, desde el socialismo sueco hasta el socialismo soviético o camboyano, abunda en pavorosos antecedentes historicos, Es lo que inexorablemente sucede cuando se impone la idea de la precedencia de la sociedad por encima de la persona.

Ya avanzamos demasiado por ese infausto camino. Desde hace décadas la institución familiar no ve asegurada, asistida y honrada por la sociedad su constitución y estabilidad; el Estado se inmiscuye en la educación de los hijos; viola el derecho de propiedad con exaciones impositivas confiscatorias, brutales diluciones patrimoniales, explosivos endeudamientos y delirantes despilfarros; sin contar con el desprecio de la libertad de iniciativa ejerciendo actividades que no corresponden al Gobierno sino a los particulares.

En el proceso de acostumbramiento al atropello de nuestros derechos, ¿le toca ahora a la libertad y a la vida?.

No está de más insistir en que los derechos de la criatura humana deben referirse a lo que el hombre es por naturaleza y en virtud de su dignidad, y no a las expresiones de opciones subjetivas propias de los que gozan del poder de participar en la vida social o de los que obtienen el consenso de la mayoría.

En momentos en que el país continúa convulsionado y sumergido en una de las mayores crisis de su Historia, la Legislatura porteña ha sancionado, con una determinada orientación ideológica subjetiva, en materia cuya profundidad y consecuencias parecen haber sido cuidadosamente omitidos durante la campaña electoral.

Otra vez estamos en plena campaña electoral, en la que usted mismo es candidato a la re-elección.

¿Acaso mentiría alguien si opinase, por ejemplo, que los diputados Altamira, Baltroc, Bisutti, Campos, Caram, Cortina, Costanzo, Echegaray, Finvarb, Gerch, González, Larrosa, Latendorf, Marino, Méndez, Moscariello, Nieto Suanno, Oyhanarte, Peduto, Pierini, Puy, Ripoll, Rodríguez, Serio, Yelicic y Maiorkevich, no reconocen derechos fundamentales de la persona humana, al excluir de ellos las víctimas de eutanasia intrauterina? ¿Y qué se podría conjeturar acerca de quien promulgase tal ley?

Para evitar que esto se constituya, además, en atentado a uno de los requisitos fundamentales para la autenticidad de un sistema representativo, se hace imprescindible la definición programática clara y difundida de los candidatos con relación nada menos que a su disposición de respetar los derechos de la persona humana.

Así, ante la gravedad de la materia y la oportunidad política del tema, PETICIONAMOS , en conformidad con el Artículo 87° de la Constitución, el VETO de la ley que dispone la eutanasia intrauterina en la Capital Federal.

Dios guarde al señor Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Martín Jorge Viano
Secretario de RR II

Juan Carlos Voiseau y Jardón
Presidente


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