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El
voto de los católicos,
¿puede favorecer un programa anticristiano?
El 14 de Septiembre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
definirá quién será su Jefe de Gobierno
para los próximos cuatro años.
Materia candente si pensamos en el futuro inmediato de la “Reina
del Plata”, cuya histórica Plaza de Mayo fue devastada
por grupos piqueteros y los muros sagrados de su Catedral pintarrajeados
con frases blasfemas ante la indiferencia de las autoridades
que deberían haber clamado en su defensa.
De todos modos, los problemas comunales, genéricamente,
concentraron la atención de los candidatos, pese a que
el explícito apoyo presidencial a uno de ellos confirió
al ballotage un carácter nacional.
Pero lo verdaderamente sorprendente, es el sintomático
silencio mantenido durante la campaña electoral acerca
de un tema: la persistente ofensiva contra la institución
de la familia, lo que determina un conflicto de conciencia
de la mayor gravedad, particularmente para el 85 % de los electores
porteños que profesan la Fe católica.
Conflicto de conciencia que atañe a todos los argentinos
— por la coincidencia de renovación de autoridades
en tantas provincias— y se hace también acuciante
cuando no se han destacado los antecedentes y propuestas de
quienes con tanto afán piden su voto a la población.
En efecto, el 24 de noviembre ppdo. la Santa Sede orientó
a los fieles en esta materia: “La conciencia cristiana
bien formada no permite a nadie favorecer con el propio
voto la realización de un programa político
o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas
alternativas contrarias a los contenidos fundamentales de la
fe y la moral” (Nota Doctrinal Sobre Algunas Cuestiones
Relativas al Compromiso y la Conducta de los Católicos
en la Vida Política).
(Clicke
aquí para ver el documento).
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En
ese sentido, el conjunto de iniciativas y medidas legales firmadas
por el Jefe de Gobierno de la Ciudad y actual candidato
por Fuerza Porteña, Dr. Aníbal Ibarra, demuestra,
precisamente, que ha llevado a cabo un programa
gravemente atentatorio contra la familia, de cuño ideológico
anticristiano. Programa que, todo indica, seguirá
aplicando y desarrollando si accediera por segunda vez a la
Jefatura de Gobierno.
El silencio a que se llamó el Dr. Ibarra sobre estos
temas no garantiza, de ninguna manera, un cambio de postura
o de rumbos.
Esa omisión parece corresponder a una mera cuestión
de “marketing” pues, ya en los comicios de Mayo
del 2000, la alianza entre el FREPASO y la U.C.R. que postulaba
al Dr. Ibarra pospuso democráticamente, hasta después
de las elecciones, el tratamiento de la “Ley de Salud
Reproductiva” —a cuya aprobación ya se comprometiera
el candidato ante la Dra. Diana Galimberti, presidenta de la
Asociación Argentina de Salud Reproductiva— “para
evitar que el tema se politice en la campaña electoral
y la Iglesia ferviente opositora a una ley de esas características
presione” (“Página 12”, 9-3-2000).
Como Jefe de Gobierno, el Dr. Ibarra no hizo
sino continuar ejecutando un programa, ya iniciado cuando era
legislador, programa que la conciencia católica
rechaza por sus postulados “contrarios a los contenidos
fundamentales de la fe y la moral”, cuyos principales
lineamientos son los siguientes:
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El Código de Convivencia Urbana, merece
ser recordado, fue sancionado por el Dr. Ibarra quien
se presentara ante los votantes como el ex fiscal, el
único candidato que sabía sobre delito y
crimen, seguridad e inseguridad. Concebido a partir de
una concepción relativista de las nociones de bien
y de mal, deja de reprimir conductas pre-delictuales considerándolas
simplemente “diversas”, entre las cuales la
“oferta sexual”, prostitución, trasvestismo,
ebriedad, etc. (Ley Nº 10).
Tipificadas en el régimen contravencional anterior,
eran así combatidos en sus raíces comportamientos
propiamente delictivos en nuestro ordenamiento legal.
Pero una concepción ideológicamente desequilibrada
de los derechos inherentes a la persona humana, llevó
a no proteger su pacífico ejercicio cuando, unilateralmente,
fueron establecidas apenas garantías como la actuación
de jueces, fiscales y defensores.
Como consecuencia, la población decente —
y la autoridad policial — están desguarnecidas,
señaladamente de instrumentos de prevención
y seguridad.
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Ley de Salud Reproductiva y Procreación Responsable.
En último análisis, asigna al Estado una
nueva función "misionera": la de proveer
de instrumentos y propagar una ideología antinatalista,
abortista y antifamiliar, incluyendo el “diseño
e implementación de estrategias de comunicación
y educación dirigidas de manera particular a las/os
adolescentes, dentro y fuera del sistema educativo”
(Ley Nro. 418, promulgada por decreto 1033/2000 del 12/7/2000).
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Polémicos convenios en materia de sexualidad.
No resulta difícil imaginar cómo se entiende
tal función “misionera” del Estado
si recordamos la sugestiva ley de “Eliminación
de Estereotipos de Género en Textos Escolares y
Materiales Didácticos”, substituyendo los
“roles” de varones y mujeres (Ley Nº
481, promulgada por decreto Nro. 1550, del 7-09-2000),
o entre otros Convenios educativos, el firmado —y
tan discutido— con SIGLA— Sociedad de Integración
Gay Lésbica Argentina (8-11-2002), en el que ésta
se compromete a “poner a disposición ...
consejería para adolescentes y jóvenes”
y a “realizar actividades de orientación
y capacitación a los equipos profesionales en diversidad
sexual” .
•
Reconocimiento del “matrimonio” entre
personas del mismo sexo con la creación de un "Registro
de Uniones Civiles" por el que se pretende conceder
derechos casi similares a los reconocidos al matrimonio,
lo cual trae consigo —preténdase o no—
una reeducación de la opinión nacional en
materia de capital importancia para la sociedad como es
la institución de la familia (Ley N° 1004,
promulgada por Decreto Nº 63 del 17/01/2003). Sobre
esta materia la Santa Sede exhortó en su documento
“Consideraciones Acerca de los Proyectos de Reconocimiento
Legal de las Uniones Entre Personas Homosexuales”
del 3 de Junio ppdo. :“Si todos los fieles están
obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones
homosexuales, los políticos católicos lo
están en modo especial”.(Clicke
aquí para ver el documento)
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En camino al aborto... la eutanasia, por ahora intrauterina.
Dos meses atrás fue promulgada por la Legislatura
de la Ciudad la ley de eutanasia intrauterina, mal disimulada
bajo el eufemismo de “procedimiento en los establecimientos
asistenciales del sistema de salud de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, respecto de toda mujer embarazada con
un feto que padece anencefalia o patología análoga
incompatible con la vida”. (Ley n ° 1044, promulgada
por Decreto Nº 999 del 17-7-2003).
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Todo esto sucede inexorablemente cuando se impone la idea colectivista
de la precedencia de la sociedad por encima de la persona.
Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos
y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad
política. Estos derechos no están subordinados
a la discrecionalidad de los individuos, y tampoco son una concesión
de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana.
Somos personas antes que ciudadanos. Pero a pesar de que nuestros
derechos como humanos son anteriores a la autoridad del Jefe
de Gobierno, se llegó a la promulgación de una
ley por la que se determina la eutanasia intrauterina.
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Dígase
de paso, hubo algo que el candidato de Fuerza Porteña
no ocultó: su eufórica simpatía hacia el
dictador Fidel Castro —célebre conculcador de todos
los derechos de la criatura humana— a quien el
Dr. Ibarra condecoró en el pasado mes de Mayo con la
Medalla de Oro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
tras elogiarlo como “un emblema de los ideales de la libertad
“ y "uno de los hombres más respetados del
mundo" que “tendrá siempre el reconocimiento
de la Argentina y de la ciudad de Buenos Aires” (Gacetilla
de Prensa,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,
26-5-2003).
Resulta llamativo que, en flagrante contradicción con
su imagen de paladín de los derechos humanos, se haya
permitido elogiar enfáticamente a un tirano que hace
más de 40 años mantiene a Cuba bajo el férreo
control de la secta comunista, sumiéndola en un régimen
de terror, ruina, miseria y desolación moral transformándola
en punto de partida para la imposición, a sangre y fuego,
de la revolución marxista en numerosos países,
incluso en la Argentina.
Más aún si se considera que poco antes tres jóvenes
habían sido fusilados sumariamente en Cuba por el simple
hecho de querer alcanzar la libertad escapando de la “Isla
Prisión”.
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En pro de la autenticidad de las próximas elecciones
en Buenos Aires, Acción Familia —una
iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana—
plantea, a los pies de Nuestra Señora del Santísimo
Rosario de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, una reflexión
que es indispensable en el sistema representativo vigente: el
cabal conocimiento de las posiciones de los candidatos.
Como consecuencia, exhorta a los electores a abandonar
actitudes abstencionistas y votar en coherencia con la Fe
porque, como recuerda la Santa Sede a todos los fieles laicos
llamados a participar en la vía pública: “cuando
la acción política tiene que ver con principios
morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso
alguno, es cuando el empeño de los católicos se
hace más evidente y cargado de responsabilidad”
(Nota Doctrinal citada).
Nada es más acorde con un Estado de Derecho que el respeto
por la libertad de preguntar y hacer oir una voz en resguardo
de la célula original de la vida social, la familia.
Confiamos en que nuestra actitud sea bien recibida tanto por
quienes con ella concuerdan como por quienes se le oponen; tanto
por quienes solicitan el voto de la ciudadanía, como
por quienes ya están constituidos en autoridad.
Si aportes extra partidarios como éste fueran considerados
actos de oposición política, tratados quizás
al límite de la ilegalidad, se tendería —tal
vez inadvertidamente— a transformar el tan pregonado régimen
democrático en mera ficción, pues en realidad
pasaría a ser francamente dictatorial.
Visto esto, Acción Familia se siente
en su pleno derecho para exponer al conocimiento de la Nación
—es decir a los gobernantes, a los candidatos y a la población—
todo cuanto acaba de plantear dentro del más estricto
respeto al orden y la ley.
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