Intenso
accionar de adherentes
Se silencia anunciado debate sobre "matrimonio"
homosexual
Tras
anunciar un acalorado debate sobre el proyecto de ley de unión
entre personas del mismo sexo -en curso en la legislatura porteña-
los medios hicieron caer un manto de silencio sobre el tema. ¿Por
qué? Con certeza no lo sabemos, pero con seguridad a ello contribuyó
la inesperada oposición encontrada.
Acción Familia, una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana,
actuó intensamente: comunicado de prensa, cartas de lectores,
más de 10.000 mensajes de protesta presentados a las Comisiones
de Asuntos Constitucionales y de Derechos Humanos de la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires, dejaron claro que en la Argentina
late con fuerza -muy superior a la que muchos suponen- el verdadero
espíritu de familia.
Los medios anunciaron, a mediados de mayo, que con el proyecto
de ley -auspiciado por legisladores pertenecientes a la Alianza,
al ARI, Piquete Socialista, Izquierda Unida, Partido Socialista
Popular, Partido Obrero, Partido Humanista, Forja 2001 y P.A.I.S.-,
se iniciaba un gran "debate sobre el derecho de los gay para formar
una familia".
No sólo el espacio que se le dedicaba a la materia, sino las columnas
de opinión y las entrevistas a los diputados favorables a la medida,
como también las noticias provenientes de otros países, permitían
prever que estábamos en el marco de una gran presión mediático-publicitaria
para imponer a la sociedad el denominado "matrimonio" homosexual.
Rechazo
a repugnante proyecto de ley
Acción
Familia, reaccionó en forma inmediata y, paradójicamente, corrió
una cortina de silencio sobre la materia que perdura hasta el
día de hoy.
En un comunicado de prensa del que se hicieron eco algunas agencias
y revistas dirigidas al público católico, Acción Familia exhortó
a la sociedad, con fundamento en la Ley Natural, en la Doctrina
Católica y argumentos de orden jurídico, a oponerse al "repugnante
proyecto de ley", pues su "aprobación atentaría contra los fundamentos
cristianos de nuestra Patria, el bien común y la paz social".
Iglesia
condena la legalización de la unión entre personas del mismo
sexo
La
promoción pública de la homosexualidad constituye, de acuerdo
a la doctrina de la Iglesia, una falta mucho más grave que su
práctica privada. Representaría, en efecto, la aprobación oficial,
por parte de la autoridad civil, de un pecado que debería ser
condenado en nombre del bien común.
Si en el pasado, los medios homosexuales se limitaban a la práctica
de su vicio, sin aspirar a una justificación moral o a su legalización,
hoy, precisamente es eso lo que pretenden obtener de los gobiernos
e incluso de la misma Iglesia.
Sintiéndose fuertes por la tolerancia creciente de la cual gozaron
a lo largo del siglo XX -tolerancia que aumentó su número y
su influencia, incluso política- los círculos homosexuales organizados
pretenden lograr un status jurídico que les permitiría imponer
a la sociedad la unión contra natura como una elección de vida
que debería beneficiarse de la dignidad y de los privilegios
como los hasta aquí sólo reconocidos a la unión entre el varón
y la mujer.
Es la razón por la cual el Magisterio de la Iglesia, que condena
expresamente la práctica homosexual, rechaza con justa y más
fuerte razón los intentos de, bajo cualquier figura jurídica,
legalizar la unión entre personas del mismo sexo:
"Aunque la práctica de la homosexualidad amenace seriamente
la vida y el bienestar de un gran número de personas, los partidarios
de esta tendencia no desisten de sus acciones y se niegan a
tomar en consideración las proporciones del riesgo allí implicado.
La Iglesia no puede dejar de preocuparse de todo esto y por
consiguiente mantiene firme su clara posición al respecto, que
no puede ser modificada por la presión de la legislación civil
o de la moda del momento (...) La Iglesia es consciente de que
la opinión, según la cual la actividad homosexual sería equivalente,
o por lo menos igualmente aceptable, cuanto la expresión sexual
del amor conyugal, tiene una incidencia directa sobre la concepción
que la sociedad tiene acerca de la naturaleza y de los derechos
de la familia, poniéndoles seriamente en peligro" (Carta a los
Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a
las personas homosexuales", Congregación para la Doctrina de
la Fe, Ediciones Paulinas, Buenos Aires, 1987, ítem 9).
Injusta
situación de privilegio
En
respuesta a una carta del presidente de la Comunidad Homosexual
Argentina publicada por el diario "La Nación", la Fundación
hizo llegar al director del mismo una misiva en la cual se afirma
que el mencionado proyecto pretende legalizar una "gravísima
injusticia al conceder a la unión entre personas del mismo sexo
un status privilegiado que no se le debe pues en nada contribuye
al bien común, por oposición a la familia que, al dar vida y
educar a nuevas generaciones, merece los beneficios de un reconocimiento
público a tan insigne servicio prestado a la sociedad". Se citaban,
además, las palabras de Juan Pablo II en el sentido de que el
"reconocimiento jurídico (de tal unión) no es moralmente admisible"
(Catecismo de la Iglesia Católica, Nº 2357 y L´Osservatore Romano,
22-2-1994).
"Conviene destacar, concluíamos, que ni las sociedades paganas
más decadentes llegaron a consagrar una fórmula jurídica tan
aberrante como la ahora presentada en la Legislatura porteña".
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