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Carta-Protesta
a los Senadores de la Nación.
Acción
Familia, una iniciativa de la Fundación Argentina del Mañana
protesta contra la aprobación del "Programa Nacional de Salud
Sexual y Procreación Responsable" e insta a los senadores
a rechazar el "Protocolo Facultativo sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer" (Exp. 2875-D-02)
por atentar gravemente contra la familia, el bien común,
la moral pública y la paz social en la Argentina.
La
Fundación entregó la misiva al Presidente Provisional del H.
Senado de la Nación Senador D. Juan Carlos Maqueda, cuya copia
fue enviada por correo electrónico a todos los Senadores de
la Nación. A continuación, el texto íntegro.
Al
señor
Presidente Provisional del H. Senado de la Nación
Senador D. Juan Carlos Maqueda
De
nuestra mayor consideración:
Nos
dirigimos a Ud. ante la grave responsabilidad que pesa sobre
el Senado de la Nación a propósito de dos proyectos de ley
en curso, cuya aprobación significará un gravísimo atentado
contra la familia, la moral pública y el bien común, así
como estremecerá la paz religiosa y social en nuestra Patria,
sin contar con que ahondará el innegable abismo existente
entre la opinión pública y la clase política.
Son
estos, señor Senador, los proyectos de ley denominados "Protocolo
Facultativo sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra la Mujer" (Exp. 2875-D-02) y "Programa
Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable" (D-16/01).
La
ratificación del "Protocolo" - tal como se concluye de la
simple lectura del mismo así como se ha comprobado por su
reciente aplicación por parte de los organismos internacionales-
claramente abre las puertas para que, desde adentro y fuera
del país, el Gobierno de la Nación quede expuesto a toda
suerte de presiones en el sentido de "promover cambios en
la legislación y la práctica nacionales" ("Protocolo Facultativo",
Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José de
Costa Rica, Mayo 2000, págs. 65 y 66).
Y
esto de manera específica en lo que dice respecto a la penalización
del aborto, insólitamente considerado, por el Preámbulo
del citado documento, como una discriminación "de los derechos
humanos de la mujer" y "sus libertades fundamentales".
En
coherencia con lo anterior, quienes defiendan públicamente
la vida humana desde la concepción hasta la muerte, objeten
la despenalización del aborto o manifiesten públicamente
su oposición a otros atentados contra la familia (como el
reconocimiento del "matrimonio" entre personas del mismo
sexo) serán pasibles de sufrir persecución y hasta de ser
procesados penalmente bajo la figura de "discriminadores".
Por
su parte, el "Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación
Responsable" determina una gravísima intromisión del Estado
en el ámbito sagrado de la familia al violar la patria potestad
e instituye una suerte de tiranía estatal -valiéndose para
ello de los sistemas de salud y educación- al servicio de
una política radicalmente anticristiana y antinatalista.
Tal
programa, atribuyendo arbitrariamente al Estado una nueva
función "misionera" de propagar ideologías antinatalistas
y antifamiliares, y en sintonía con el "Protocolo", arremete
contra la patria potestad al otorgar a los menores de edad
la facultad de decidir, sin autorización ni conocimiento
de los padres, todo lo relativo a su llamada "salud sexual",
inclusive la adopción de métodos de anticoncepción, y allana
caminos a la práctica del aborto.
En
estos momentos en que, sumergido en una de las mayores crisis
de su Historia, el país continúa convulsionado, pocas iniciativas
parecen más desacertadas y propicias para ahondar el creciente
distanciamiento existente entre los argentinos y la clase
política, sobre todo si se toma en cuenta que los temas
atinentes a estas leyes fueron cuidadosamente omitidos por
los candidatos durante la campaña electoral.
Baste
pensar en la reacción de incontables ciudadanos cuando se
vean sorprendidos por las consecuencias deletéreas resultantes
de la aplicación de las citadas normativas, se deparen con
la intromisión estatal en el mismo seno de la familia y
surjan los conflictos de orden religioso que pueden derivar
de las delicadas cuestiones de conciencia allí comprendidas.
No
exageraría quien, en esta época de equilibrios precarios
e inestables, advirtiera el peligro de que todo ello repercuta
de un modo nefasto en la ya tan frágil cohesión social
de la Nación.
Invocamos,
señor Senador, la protección de Dios en nuestra Constitución,
reconociéndolo a justo título como fuente de toda razón
y justicia. No ignoremos esa protección, convirtiendo
en ley lo que es contrario a Su Ley, la Razón y la Justicia.
Así,
pues, en consideración al interés superior de nuestra Patria,
urgimos al Senado de la Nación a rechazar ambos proyectos
por atentar contra el bien común, la moral pública y la
paz social en la Argentina.
Aguardando
una favorable respuesta a nuestro pedido, saludamos a
Ud. con la alta consideración que merece,
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Martin
Jorge Viano
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Juan
Carlos Voiseau
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Secretario
de RRII
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Presidente
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Respuesta: A pocos
días, el Señor Senador Jorge Milton Capitanich
responde a la Fundacion Argentina del Mañana con un correo
en el que expresa su apoyo a nuestra carta y su rechazo al proyecto.
Hasta el día de la fecha no se ha aprobado el proyecto.
Una amenaza acecha a la familia argentina.
En
Mayo de 2000, en vísperas de las elecciones en la Ciudad
de Buenos Aires, el Centro Cultural Reconquista advirtió a la
opinión pública sobre el demoledor ataque que, desde el Congreso
Nacional y la Legislatura porteña, se estaba llevando a cabo
contra la institución de la familia. Hoy, vemos los resultados
con estas leyes.
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