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• A pedido de un grupo de jóvenes universitarios de la ciudad de Córdoba, la Fundación Argentina del Mañana auspició, en 1997, la elaboración y difusión de un documento a propósito de las campañas de prevención del SIDA.

El tema es actual. Precisamente, el Ministerio de Salud de la Nación está propiciando en estos días la distribución gratuita de "preservativos" y jeringas descartables a los drogodependientes.

El documento al que nos hemos referido, abajo reproducido integralmente, podría constituir, entonces, el punto de partida de un programa propuesto por la Fundación Argentina del Mañana cuyo título lo dice todo: "Mentira cero".

A propósito de la campaña de prevención del SIDA

No nos dejemos engañar por mitos envenenados ni guiar por falsos profetas, defendamos nuestro honor de cristianos, exijamos de las autoridades responsabilidad, pudor y respeto

A propósito de la degradante campaña de distribución de preservativos, que estamos presenciando, Jóvenes Cordobeses Pro Civilización Cristiana juzga indispensable exponer algunas serenas reflexiones sobre las gravísimas omisiones en que la misma está incurriendo arbitrariamente.

En efecto, so pretexto de educar para las realidades intimas de la vida y alegando querer prevenimos contra terribles males y espantosas enfermedades, estamos siendo víctimas de mensajes engañosos que parecen más bien orientados a desviamos del camino del honor, de la responsabilidad y de la verdad, en vez de prevenimos y de enseñarnos algo sano y útil.

Nos dicen, por ejemplo, con una insistencia que raya en la obsesión, que el preservativo es medio seguro de evitar el SIDA. y un cierto lobby político-mediático, con ramificaciones internacionales, no escatima esfuerzo publicitario, artificio psicológico, ni recursos económicos para dar apariencias de realidad a esta proposición que no solo es mentirosa sino que nos esconde lo esencial y facilita la práctica de conductas inmorales.

1. No les creas, mienten

EI preservativo es una ruleta rusa. Como método contraceptivo, este procedimiento ilícito, que mereció la maldición de Onán relatada en la Biblia, presenta una tasa de fracaso del 11 al 20 % (Dr. S. F. Chevillone, in "Figaro Magazine", 15-2-92). Pero para el SIDA esta proporción es mucho más elevada: un investigador norteamericano la calculó entre e 18 y el 54 % (Dr. Susan HelIer, Prof. Universidad de Texas, in "Social science and medicine", Julio 1993). En suma, este artilugio de la deshonestidad no impide la transmisión de la vida ni preserva de la muerte física y moral a sus usuarios.

2.- Son obcecados, no retroceden ni delante de la evidencia

Pero si a los patrocinadores de esta campaña les damos argumentos, conseguiremos en un primer momento que acepten de mala gana las pruebas irrefutables. Pero poco después volverán a la carga diciendo "que si no en todo, al menos en parte disminuye los riesgos...".

Y en esto también engañan.

Primero, porque el riesgo supremo es ofender a Dios, violar su Ley Y perder el alma... Y por añadidura la de nuestro prójimo. A esto se exponen los fornicadores y sodomitas impenitentes. Y esto, que es 10 esencial, nOS 10 esconden (Cfr. Pio XI, Casti Connubis, N° 33).

Segundo, porque quien conoce el dinamismo de las pasiones humanas desordenadas, sabe que la misma costumbre del uso del preservativo con lleva el grave riesgo de su no uso: quien se hizo esclavo del vicio de la impureza -y a eso conduce la difusión, propaganda y distribución de preservativos- ¡no va a guardar continencia cuando por imprevisión o por otra causa se encuentre sin él!.

3. Esconden lo principal: el SIDA y el preservativo son utilizados como armas subrepticias de una gigantesca revolución cultural

-Preservativo ¡eh!.

¿No nos gusta la palabra, nos parece un término vil, malsano y malsonante? No importa, o tal vez, precisamente por eso, se lo conjugará en todas sus formas, modos, idiomas y dialectos; se lo estampará en letras garrafales en los muros, lo vomitarán las antenas de radio y TV, se imprimirá en las páginas de los diarios y revistas, se escribirá y describirá en inmundos folletos "educativos" ad hoc para niños y jóvenes; brota en los labios de autoridades, de profesores, de políticos, de toda suerte de personalidades...; se dan cursos en que se explica sin pudor su manipulación y empleo... ¡y se tiene la osadía de ofrecerlo gratuitamente!

En suma, aquella palabra que la decencia manda ignorar y otrora era relegada a los antros obscuros del libertinaje, sale del ambiente sórdido que le es propio, irrumpe a plena luz del día y asedia por todos los medios la conciencia de las personas, se introduce en el hogar y en las escuelas, llegando a todos, sin distinción de edad, sexo o clase social.

¡Qué tremenda transformación!. Es una verdadera operación de guerra psicológica.

iAhhhh! que progreso cultural, dirán alegres los adalides de la revolución freudiana que se abate sobre los restos de la Civilización Cristiana...; y esta palabra que no queréis ni siquiera pronunciar, seréis forzados a leerla, a oírla, inclusive a repetirla aún cuando no sea más que para defenderos.

Y con la palabra se introducirá de contrabando todo el submundo que necesariamente está asociado a ella. Así, inadvertidamente, una parte del muro de honor que separaba lo honesto de lo deshonesto, el bien del mal, será derribado y así se estará extinguiendo la moralidad del ser humano.

SIDA

Conexo y complementario con lo anterior es la manipulación del término SIDA. Otra palabra que está siendo empleada como arma de guerra contra la concepción moral católica auténtica.

Primero, porque a través de toda suerte de artificios psico-sociales se va divorciando en la mente de las personas cualquier relación causa-efecto que una esa terrible enfermedad física con el vicio moral de Ia sodomia.

Segundo, porque por encima de lo anterior el SIDA está siendo un argumento utilizado por quienes pretenden legitimar el monstruoso e infamante pecado de sodomia que atrajo la fulminante maldición de Dios sobre Sodoma y Gomorra. Un poderoso Iobby internacional se aprovecha del miedo y la compasión que suscita la terrible epidemia del SIDA para persuadir que esa conducta contra la naturaleza debe ser considerada una "opción" de vida válida como cualquier otra.

Tercero, porque junto con las campañas dichas de prevención del SiDA se desliza de contrabando un mensaje ideológico inspirado en las teorías freudo-marxistas de la revolución cultural post-moderna que se pueden resumir en el lema anárquico "Prohibido prohibir" de la rebelión estudiantil de la Sorbona de Paris en 1968.

Es así como vemos prestigiar el término al punto que se habla de la "generación SIDA", al igual que se habla de generacióh "post-modema" y se evapora, como consecuencia del prestigio y la consideración especial que se da al SIDA, la vergüenza que acompañaba las llamadas "enfermedades venéreas", una vergüenza que ponía barreras al mal e invitaba al arrepentimiento y a la enmienda. Ahora se nos habla de las "víctimas del SIDA " como siendo héroes. dignos de una compasión sin igual y con derechos a privilegios que nunca se pidieron para las victimas de catástrofes, accidentes y cualquier otra enfermedad.

Resultado: se exacerba la compasión por los "sidosos" y se eclipsa "pari passu" en el espíritu público la piedad por las otras miserias que aquejan a los hombres. ¿Por qué tendrán que concederse todos los privilegios y consideraciones al "sidoso" y no al canceroso, al leproso, al que sufre el Mal de Chagas o al que quedó gravemente lisiado?

Seguramente, el SIDA tiene sus victimas inocentes dignas de la mayor compasión y que merecen nuestro respeto y nuestra ayuda, como son aquellos que lo contrajeron en una transfusión de sangre, por ejemplo. Pero, sobre todo; están los que fueron infectados en el pecado sórdido y contra la naturaleza, el pecado que mereció la destrucción de Sodoma. Entre estos existen los que, además, se hacen culpables de transmitirla conscientemente en una actitud de rebelión y de venganza.

También están los arrepentidos -lamentablemente pocos, que si no fuera esta "sidafilia ambiental" serian más numerosos. Para estos el terrible mal es ocasión de reencon- trarse con la penitencia, el arrepentimiento, la vida del alma y la pureza del corazón, después de actos de mortales extravíos.

En fin, existen aún entre las victimas inocentes del SIDA los que ven en ello un llamado de la Providencia a aceptar heroicamente el mal y ofrecer sus sufrimientos y humillaciones para expiar los pecados de los culpables.

Sin embargo, tendrán la honestidad de mostrar por la televisión estas nobles realidades los dueños del macro capitalismo publicitario y los patrocinadores internacionales del preservativo?

4. Acusación infamante contra la moral católica

Pero la gran infamia de esta campana es acusar de crimen de propagación del SIDA (de delito de lesa humanidad) a lo que es su eficaz prevención y su adecuado tratamiento, la fuente clara y pura en la que todos podrían apagar su sed y encontrar alivio en sus males. y por otro, excusar de toda responsabilidad a los verdaderos culpables de la epidemia que son la homosexualidad y la droga, secundados por el libertinaje y la inconsciencia política.

La fuente clara, abundante y pura de donde mana la prevención verdadera para el SIDA nos la ofrece Nuestro Señor Jesucristo: "el que bebiere del agua que yo le daré se hará en él una fuente de agua que saltará hasta la vida eterna" (10, IV-13); la hallaremos en EI, en su Doctrina y en sus enseñanzas morales transmitidas por el Magisterio Infalible de la Iglesia; la encontramos en las costumbres tradicionales que heredarnos de nuestros mayores y que son la base de la Civilización Cristiana Occidental.

Con el fin de apartamos de lo que es el Camino, la Verdad y la Vida, este Iobby mediático, escudándose en la tragedia y el miedo del SIDA, ridiculiza y denigra la doctrina y la moral católica tradicionales, y presenta su tajante condena al uso del preservativo como siendo algo no apenas inviable y quimérico, sino como la prohibición que seria responsable por el crimen de lesa humanidad.

5. La respuesta: objetividad y valentía

Este asalto, formidable en apariencia, se desinflará como un balón si algunos jóvenes, aunque sean pocos, lo enfrentan con resolución y altanería.

"EI revolucionario -afirma el pensador católico brasileño Plinio Corrêa de Oliveira- por regla general es petulante, locuaz y exhibicionista cuando no tiene adversarios ante si, o si los tiene débiles. No obstante, si encuentra quien lo enfrente con ufanía y arrojo, se calla y organiza la campaña del silencio. Un silencio en medio del cual se advierte, si, el discreto zumbar de la calumnia o algún murmullo contra el 'exceso de lógica del adversario' (Cfr. "Revolución y Contra-Revolución", Parte II, Cap. V, 3, H).

Concretamente, digamos con toda claridad y en alta voz a los medios y a las autoridades responsables:

¡No se dirijan a la juventud argentina como a habitantes potenciales de un gigantesco lupanar!
¿Por quiénes nos toman y con qué derecho? No es en vano que S. S. Juan Pablo II advirtió durante su visita a Uganda: "La pureza de las costumbres, disciplinadora de la actividad sexual, es el único modo seguro y virtuoso para poner fin a la trágica plaga del SIDA que ha acabado con tantos jóvenes" ("Osservatore Romano", 8/9-2-1993).

Que la Santísima Virgen de Luján, Reina y Patrona de la Argentina, nos de fuerzas para resistir las tentaciones y seducciones de la hora presente.
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