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Rosario, 15 de diciembre de 1999
De mi mayor consideración:
Les agradezco de todo corazón su nota de fecha
de 2 de diciembre de 1999, referida a la gravísima
ofensa inferida a la Santísima Virgen, Madre
de Dios y Madre nuestra, en el Museo Castagnino de esta
ciudad.
Es muy reconfortante palpar que en nuestra Iglesia
hay hijos dilectos, como en el caso de Ustedes, cuyo
espíritu lleno de amor a Jesucristo y a la Virgen
María por quien Él ha llegado a nosotros,
siente íntimamente este agravio que, directamente
dirigido a María Inmaculada, se extiende a la
inmensa mayoría de nuestro católico país.
En esta ciudad el desagravio pertinente, encabezado
de manera inmediata por el Señor Arzobispo de
Rosario Monseñor Eduardo Vicente Mirás,
ha tenido y sigue teniendo una favorable repercusión,
no obstante la inflexible actitud de la Intendencia
Municipal y de las autoridades del Museo Castagnino,
que dependen de ella. A dos días de concluir
esta muestra, que jamás debió permitirse,
el fervor mariano se ha expresado una vez más.
El 8 de Diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción,
las Iglesias han estado atestadas de fieles, de manera
tal que, de hecho, se ha cumplido la acertada sugerencia
que Ustedes han manifestado en su nota aludida.
Ruego a Dios Nuestro Señor que, por intercesión
de la Santísima Virgen, derrame abundantes bendiciones
sobre la persona de Ustedes y la meritoria obra que
cumplen en bien de la "ecología moral",
así recordada por Pablo VI oportunamente; y en
particular que de ninguna manera llegue a concretarse
la importación y proyección en nuestras
tierras de la blasfema y atea película DOGMA.
Agradezco también las congratulaciones que me
han expresado con motivo de la canonización del
primer Santo Argentino, San Hëctor Valdivielso
Sáez.
Les anticipo una muy felíz Navidad y un Año
Jubilar pleno de las divinas gracias, al mismo tiempo
que les saludo con todo afecto en el Señor.
Jorge M. López
Arzobispo Emérito de Rosario
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