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La Plata, 25 de marzo de 2002
Estimados amigos:
Agradezco la extensa carta que me escribren, y que
llegó a esta sede platense durante mi ausencia,
un poco prolongada durante el verano del año
en curso.
Ciertamente, es la Santisima Virgen María a
quien nuestra patria debe acudir. Los católicos,
pidiéndole en primer lugar la gracia de una conversión
sincera y de una perseverancia en la práctica
de la religión, de lo que tan lejos estamos.
Bendigo a Dios, que revitaliza, como ustedes lo indican,
los compromisos de la vida bautismal en nuestros fieles
laicos. Que el rezo piadoso del rosario sea un camino
de crecimiento espiritual, y nos alcance por mediación
de Nuestra Señora de Luján aquellos dones
y gracias que particularmente requiere hoy la maltrecha
sociedad argentina.
Con mi cordial bendición y aprecio.
+Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata
Sr. Juan Carlos Voiseau y Jardón
Fundación Argentina del Mañana
Presente
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